
El síndrome del argentino, no hacerse cargo de las consecuencias
Hay un síntoma que afecta a la mayoría de los argentinos y quedó en evidencia este miércoles en la puerta del Congreso. Nadie parece hacerse cargo de las consecuencias.
Javier Milei es producto del hartazgo de la política. ¿La oposición todavía no entendió porqué perdió las elecciones? Inflación galopante, precios distorsionados y 6 de cada 10 pibes pobres quizá ayuden a comprender el fenómeno libertario.
Hubo un 44% que votó a otro candidato y está en todo su derecho a expresarse en contra del actual Gobierno. De ningún modo es admisible romper todo. Hay otros mecanismos democráticos y para defenderlos están sus representantes en el Congreso. Quemar casi 90 contenedores o un patrullero, agredir a policías, lanzar piedras y después llorar represión no sería el mejor método para manifestar sus propuestas.
Por supuesto que no importa la filiación partidaria de Pablo Grillo. Es un trabajador que resultó herido en el medio del caos. Bullrich no debería haber hecho hincapié en la militancia del fotógrafo que pelea por su vida.
Marchar con barrabravas tampoco es una buena idea. Se detectaron cinco, pero aquellos que vestían las camisetas de sus clubes actuaron como ellos. Y está muy bien que los jubilados pidan una remuneración digna. Ahora, ¿se olvidaron quiénes reventaron el sistema previsional, desmantelaron las AFJP y vetaron el 82% móvil? Hace tiempo que la clase pasiva viene postergada, pero la memoria es frágil como esta protesta cargada de violencia, desbordada de sinsentidos.