Mario Medina: “gracias a Dios cada día le estoy ganando a este virus. Pero falta”

Es uno de los pacientes con COVID-19 internados en el Hospital Cuenca Alta ‘Néstor Kirchner’. El jueves se le realizó un hisopado y hoy deberían llegar los resultados. Habló con El Ciudadano, aseguró que se siente bien y agradece el apoyo de todo el pueblo de Máximo Paz.
Mario Medina WEB

Mario Medina es uno de los últimos casos confirmados de coronavirus del distrito. Es vecino del barrio San Carlos de Máximo Paz y tiene 51 años. Hace alrededor de 16 años que se radicó en la localidad y se volvió muy querido por su activa partici­pación en los equipos de fútbol del barrio. Actualmente dirige el Real Unión de Máximo Paz, equipo que juega en la Liga Cañuelense, por el 2011 pasó por el Tor­neo Infantil Barrial con San Carlos con la compañía de Luis Silva Carrasco y Darío Corvalan. También armó un combinado maximopaceño, años atrás, para jugar en fútsal y derrotó al conjunto uruguayo de Nacional de Montevideo en la final de la Copa Mundial de Clubes Amateur que contó en la tribuna con la presencia de Gustavo Arrieta y Marisa Fassi. 

Es un trabajador esencial y se des­empeña en el frigorífico mayorista de menudencias de pollos MPF de Monte Grande, partido bonaerense de Esteban Echeverría, en el sector de troceo de pollo. 

“El domingo le estaba pasando fotos a Marisa –Fassi– para recordar la final –de fútsal con Nacional– y me dijo ‘que momento que pasamos ese día’, estoy agradecido de corazón porque me manda mensajes todas las mañanas. También con los pibes que me mandan mensajes con fuerza, ‘dale que de ésta salimos’, ‘dale que podemos’, ‘vamos a salir todos juntos’, cosas lindas. Los pibes me dan cariño, apoyo y fuerza”. 

–Marcelo Romero: ¿Cuándo empe­zaste a sentir los primeros síntomas? 

–Mario Medina: Empecé un miércoles –27 de mayo, unos días después lo interna­ron–. No me sentía bien en el frigorífico, me tomaron la temperatura pero no tenía nada, estaba decaído, con dolor de espalda y de cabeza. Cuando volví, fui a la salita y me dijeron que estaba incubando una gripe, “si siente fiebre o pierde el gusto, el olfato, llame”. Me fui a la farmacia y me compre un antigripal. 

–MR: ¿Luego? 

–MM: El jueves me levante 3:30 y ya me dolía la cabeza. Llamé al laburo, le comento al encargado y me dijo no vengas quedate en tu casa hasta el lunes. Estaba en casa y me sentía mal pero fiebre no tenía, el sábado volví a la salita y nada. Pero el domingo ya me dolía la cabeza, las piernas, los pies, las manos, la espal­da, no me podía mover y ya tenía 37,5 de temperatura. Después llegué a 38 y llamé. 

–MR: ¿Ahí te internan en el Hospital Marzetti? 

–MM: Llamé al hospital y me dijeron que no podían ir a buscarme y bueno bus­qué la forma de llegar. Llegué y ahí nomás me miraron, me dijeron que tenía fiebre, me hicieron el hisopado y me dijeron “vos te vas a quedar aislado porque no podés estar así”. El lunes –1 de junio– cuando me dio positivo me trasladaron al Cuenca. 

–MR: ¿Pudiste saber dónde te con­tagiaste? 

–MM: No. Al laburo fueron el martes, tomaron la temperatura, todos los pibes estaban bien y no había síntomas de nada. Parece que me contagié en el viaje, venís viajando y no sabés, capaz te sentas a la par de otro... Yo tomo tren y colectivo, así que no sabés. Esa duda la voy a tener siempre. 

–MR: ¿En esos primeros días te sen­tías muy mal? 

–MM: Si mal, mal. Calor, fiebre. Feo, dolor de todo. Es como una gripe pero el doble, dolores que no aguantás. Fiebre, transpirando mal, no podés dormir, te duele la espada, los pulmones, los brazos. Es algo inexplicable, además yo soy dia­bético así que es peor; la glucosa se me iba mal. Hoy ya amanecí con la glucosa normal –último miércoles–. 

–MR: ¿Llegaste a estar en terapia intensiva? 

–MM: No, terapia intermedia. Estoy aislado, si preciso algo vienen, te con­trolan cada dos horas la presión, glucosa, la fiebre. 

–MR: ¿Ahora cómo estás? 

–MM: Me siento bien, con ganas de que me den el alta, estar con mi familia porque los extraño una banda. Pero bueno tampoco quiero apurar nada y respetar los pasos como tiene que ser. Me van a ser un hisopado de nuevo y en 48 horas, más o menos, se sabe. 

–MR: ¿Y cómo lo ves? 

–MM: Yo lo veo que me va a salir ne­gativo, me siento re bien. Gracias a Dios cada día le estoy ganando a este virus. Pero falta. 

–MR: ¿En tu casa cómo están? 

–MM: Están todos aislados, no salen a ningún lado y hasta ahora no tienen ningún síntoma. 

–MR: ¿El día a día es largo? 

–MM: Mirá me levanto, me lavo, viene el control. Hay una ventana que mirás un patio y el edificio de enfrente donde también hay salas. Completamente solo, no podés salir ni a la puerta ni al pasillo. Si precisás algo tocás el timbre porque las enfermeras no entran. Dejás una mesa cerca de la puerta, te dejan la comida, a veces te charlan un poquito y se van. 

–MR: ¿Sos de leer, te llevaste algo? 

–MM: Tengo el teléfono, los diarios de todos los días gracias a la intendenta Mari­sa. Ella siempre se acuerda y me manda un mensaje con fuerzas. Me deja el Popular o El Ciudadano. Después también tengo la Biblia porque soy creyente. 

–MR: Ocurrió un caso de discrimi­nación a un recuperado de COVID-19, ¿vos qué esperás? 

–MM: No pensé en eso porque solo pienso en estar con mi familia. Pero es como todo, es como cuando apareció el SIDA que todos teníamos miedo pero de a poco se pasa. Mirá tengo que agradecer tanto al pueblo de Máximo Paz porque no abandonó a mi familia, van la ayudan, le llevan mercadería, preguntan si necesitan algo. Desde el Merendero Jazmín, el Club Villa María, la Panadería Las Chicas, a Diego Corvalán. No se si me van a alcan­zar los días de mi vida para agradecer a todo el pueblo de Máximo Paz las cosas que hacen por mi familia. No nací en Máximo pero creo que me gané el corazón de esa gente que hoy nos apoya una banda. Si puede ser dejame mandarle un saludo enorme al ‘Chino’ Cherutti.


Marcelo Romero
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