La médica cañuelense nominada para premio ‘Príncipe de Asturias’

Junto a un equipo de científicos, María Elena Bastarrica encontró una estructura oculta dentro del corazón y el hallazgo podría replantear técnicas quirúrgicas y terapéuticas. La comitiva fue propuesta para el galardón español. Charla con El Ciudadano.

Interés general 15/03/2023 Jonatan Pedernera
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La doctora Bastarrica optó por la medicina tras trabajar como administrativa en el Garraham.

María Elena Bastarrica empezó tarde en el mundo de la medicina, tal como le cuenta a El Ciudadano. Tras trabajar como administrativa en el Hospital Garrahan, la cañuelense observó los padecimientos de los niños y partir de allí, decidió hacer borrón y cuenta nueva: abandonó la carrera de periodismo en la UCA y en la UBA y optó por hacer lo que le dictaba al corazón a los 27 años.

Se recibió una década más tarde y, tras varios meses de trabajo como cardióloga, incursionó en una investigación que ya da qué hablar. Junto al equipo de científicos y profesionales, descubrió el fulcro, el punto de apoyo del corazón, que rota en sentido longitudinal y circunferencial. Luego de este concepto revolucionario, pensando a futuro, se podrá avanzar en varios tratamientos y en la prolongación del tiempo entre el momento en el que el paciente se enferma y el trasplante.

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El libro que publicó junto a sus colegas y está nominado para el premio de Asturias.

Además, desmitificaron una teoría que sostenía que la sangre que salía del corazón volvía con la misma fuerza. Pero no es así, el llenado, finalmente, se provoca por una fase intermedia entre la sístole y la diástole, a la que Bastarrica y el equipo llamó como fase de succión, como si fuera una sopapa.

Todos estos descubrimientos fueron documentados en la obra “El corazón helicoidal. Fulcro y torsión”. Y como si fuera poco, el mismísimo embajador argentino en España, Ricardo Alfonsín, recibió a los profesionales para comunicarles que serán convocados para la premiación del Príncipe de Asturias, nada más y nada menos. La estatuilla, que será entregada en octubre en la ciudad de Oviedo, es concedida a los grupos de personas cuya investigación represente un aporte relevante a la cultura universal.

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-¿Cómo se siente de cara a la gala de un premio tan importante?
-Estoy muy contenta, ya que es un reconocimiento al trabajo que venimos haciendo en equipo hace seis años. Vamos a estar representados por la mismísima Embajada Argentina, es un gran orgullo.

-¿Cómo llegó a codearse entre los profesionales más renombrados?
-Todo comenzó cuando empecé a dedicarme a la investigación, fue justo en el momento en el que me recibí de cardióloga. Me sumé al equipo del cardiocirujano Jorge Trainini, quien fuera director del Hospital Presidente Perón de Avellaneda, y ahí arrancamos entre 10 personas, argentinos y españoles. Siempre trabajando con recursos propios y en lo personal, sigo con mi consultorio. Amo mi trabajo.

-¿El libro le abrió muchas puertas?
-Sí, definitivamente. La obra es un detalle de todos los avances que se fueron gestando. Estudiamos a todas las especies y observamos los corazones de un feto, de un niño y de un mayor. Pero lo más importante es que hicimos foco en el fulcro, el soporte o punto de apoyo del corazón. Además, avanzamos con la eyección de sangre, que se da de la manera que se tuerce y destuerce una toalla. Y a partir de todo eso, se cambia la estructura, se cambia la función, y por ende, se modifican los tratamientos. Descubrimos que el corazón funciona como una bomba hidráulica en tres etapas. Nuestra tarea fue multidisciplinaria, trabajaron patólogos, cardiólogos, ecocardiografistas y hasta dos ingenieros, uno hidráulico y otro naval.

-¿Qué recuerdos tiene de su época en Cañuelas?
-¡Los mejores! Estudié en el colegio Santa María y me crié en la ciudad, que tenía muchas cosas típicas de un pueblo, como el horario de la siesta y la simpleza de estar en familia. Todavía conservo a mis amigos de la primaria y recuerdo los grandes festejos por el Día de la Virgen. Cañuelas siempre fue un lugar acogedor.

-¿Se hace fácil al tener como referencia al Dr. René Favaloro?
-En realidad, sigue siendo difícil, porque para hacer una publicación hay que gastar 2.000 dólares. Obviamente, él marcó un camino y siempre fuimos bien vistos, a pesar de que nos cargan con el mote de latinos. A cada lugar donde vamos, somos bien vistos. Nos ha pasado con las presentaciones del libro en España, México y Ecuador. Ocurre que es todo muy difícil, de hecho, al doctor lo terminó matando el sistema.

-¿Cómo ve el sistema médico en el país?
-En general es muy bueno. En otro lugar, sin una prepaga, no podés atenderte. El sistema médico acá es muy bueno para el paciente, pero no para el profesional, que trabaja muchas horas por un sueldo bajo. La formación es muy exigente y, sin desmerecer a nadie, un residente cobra menos que un camionero. A nuestro país viene gente de todo el mundo a atenderse y muchos profesionales se van a trabajar al exterior. Y se entiende, teniendo un consultorio, la prepaga te deja $1.000, mientras que afuera te pagan 1500 dólares.

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