De cara al bicentenario, ¿qué turismo pretendemos y qué patrimonio protegemos?

Actualidad 26 de febrero de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Proyecto de un tren turístico a Uribelarrea, la situación de la Guardia del Juncal, abren debates en materia de bienes culturales. Opina el docente e investigador Sergio Medrano, habitante de Villa Adriana, que advierte sobre la destrucción de sitios culturales del distrito.
s. medrano
El especialista Sergio Medrano aconseja y se pregunta por el turismo que puede ser mal aplicado.

Debe celebrarse que en algunos sectores de la sociedad exista una cierta sensibilidad o ¿amagan en lo que atañe a la conservación y valoración del patrimonio histórico del distrito de cañuelas de cara al bicentenario de nuestro partido?.
Esa actitud se proyecta en algunas reuniones que dejan trascender sectores políticos a los medios, tanto del oficialismo como de la oposición.
La cuestión que parece  reconocer el patrimonio cultural como depositario de poder e identidad, es ahora necesario antes de cumplirse los 200 años de Cañuelas.
¿Cuánto se hará hoy para valorizar los monumentos y paisajes? Al parecer habría un cambio de actitud y contribuirá a que el pueblo conozca mejor sus raíces y asuma su memoria.
En eso de fortalecer la conciencia cultural, el patrimonio monumental e histórico, aparece el llamar la atención.
El licenciado en Conservación y Restauración en Bienes Culturales Sergio Medrano, un habitante de Villa Adriana, con un posgrado en Gestión y Políticas Culturales, consultado por este medio explica que “se debería rescatar la ordenanza de patrimonio, desaparecida, pero que está en vigencia y hay que ampliarla. Luego hay que aprovechar la ley provincial de mecenazgo, la cual hace generar fondos para llevar adelante un proyecto con un empresario que tenga que desgravar. Ayudaría también a bandas musicales, sociedades de fomento, además de resguardar el patrimonio cultural”.

El turismo como medio
Este profesional comprende que hay que preservar el patrimonio cultural y que el turismo debe ser un medio para protegerlo.
“Veo que se piensa al turismo con la mirada económica, únicamente. Sería un peligro que todo termina como lo que sucede en Uribelarrea. Si se tiene una buena gestión sobre el patrimonio y el turismo, como con esto del proyecto de un tren turístico en Uribe, se deben encontrar entre esto dos socios un entendimiento. Pero veo que pasa hoy por seducir al sector empresario, sin dejar participar a los vecinos, a las sociedades de fomento, a los ferroviarios, el tema es otro entonces. Van por el lado empresario, como cuando quieren hacer hotelería en la estancia San Martín, de Vicente Casares, con lo cual hacen que gane un sector, no que todos ganen”, sentenció el investigador y docente que vive en Villa Adriana.
Medrano opinó que “los que hablan que están encaminados por el bicentenario de Cañuelas, por la memoria, la identidad de Cañuelas, deberían revisar las ordenanzas vigentes y las obsoletas. A pedir perdón por los lugares que se tiraron abajo, por recuperar la figura de Lucio García Ledesma. Trabajar sobre lo que ya existe. Dicen que están por encaminar la Guardia del Juncal, cuando lamentablemente es un sitio destruido, vandalizado, depredado y abandonado”.
El especialista remarcó una necesidad: “Debemos preguntarnos qué somos, recuperar la identidad, qué queremos ser”. Señaló que “el museo está abandonado, hay especímenes desde lo paleontológico abandonados, lo mismo que desde lo arqueológico. Y no se vislumbra nada de preservar lo material, al igual que con lo inmaterial, que somos las personas”.
Al respecto mencionó los trabajos sobre patrimonio rural de Cañuelas que hizo el arquitecto Carlos Moreno, quien tiene 80 años y está dispuesto a brindar sus experiencias y conocimientos.
En otro momento habló sobre “el turismo con patrimonio que pretenden encarar, qué sentido tiene; para quién se trabaja, para quién está dirigido, qué sentido pedagógico tiene, son preguntas que me hago y que me gustaría trasladársela a la intendenta. Veo que es un turismo para el empresario y no para el pueblo”. Medrano definió este turismo “para enriquecerse. Usa al turismo de mercancía y lo que hace es depredar un sitio, el cual para recuperar es tarde”.
Por otro lado advirtió sobre cómo en Cañuelas se han demolido edificaciones que respondían a las características arquitectónicas de fines del siglo XIX. Y señaló que del pasado “solo queda la Escuela 1, el resto fue hecho pedazos en el casco urbano. Lobos pudo preservar mucho más. Se perdió Uribelarrea, no se cumplen ordenanzas, se perdieron personas. Hay todavía personas para salvaguardar la cultura, que se pueden sumar a los proyectos patrimoniales y permitir que todos ganen, no solo el turismo”.
Y estimó que para lograr un equilibrio regional hay que crear actividades socioeconómicas sostenibles que protejan el medio ambiente.
Otro tema que planteó sobre Uribelarrea es que El Palenque, “donde era el lugar del criollo que pasaba un rato, jugaba a las cartas, tomaba una copa, pero ahora es un restaurante boutique. Se cortó la vida de ese entorno, como lo que ha pasado con el arbolado público, que no se lo considera patrimonio y está descuidado.”
“Promocionan todo Uribelarrea, pero no lo hacen con la estancia La Figura, un lugar tan importante para trabajarlo”.
Y apuntó que “las escuelas no tienen una visita guiada en su propia ciudad, no hay un turismo y pedagogía, no ligan la identidad, no hay actividades, el patrimonio y la educación. No están, entonces a qué está apuntado el turismo que quieren instalar ciertos sectores del gobierno local”.
Por último, otra clave que dejó, es “cuál es el casco histórico, fundacional de Cañuelas. Hay que pensarlo”.

Leandro Barni