
Axel Kicillof visitó a Cristina Kirchner en su domicilio y buscó dar una señal de unidad en plena campaña
El Ciudadano
En un gesto cargado de simbolismo político, Axel Kicillof visitó el miércoles por la tarde a Cristina Fernández de Kirchner en su departamento de la calle San José 1111, donde cumple prisión domiciliaria. La reunión, que se extendió durante una hora y media, fue interpretada como un intento de recomponer puentes dentro del peronismo y enviar una señal de unidad en la recta final hacia las elecciones de octubre.
“Fue un buen encuentro, duró una hora y media, hablaron de la situación nacional, internacional y de seguir sumando fuerzas para los comicios”, confiaron fuentes del Instituto Patria, una versión que fue ratificada por allegados al gobernador bonaerense. Sin embargo, no hubo foto, una señal de que las tensiones persisten.
La cita se produjo en un momento sensible para la campaña, atravesada por las denuncias contra el diputado José Luis Espert, candidato de La Libertad Avanza, que sacudieron al espacio opositor. En ese contexto, el oficialismo buscó mostrar cohesión luego de semanas de roces entre el cristinismo y el kicillofismo.
La visita de Kicillof fue leída como una respuesta a los reproches que venían acumulándose en el entorno de la exmandataria. Allí señalaban que, tras el triunfo electoral del 7 de septiembre, el gobernador no había tenido un gesto público hacia Cristina Kirchner, pese a que ella envió un mensaje grabado la misma noche de la celebración. Esa falta de reconocimiento generó malestar y alimentó las suspicacias sobre la distancia entre ambos sectores.
El hermetismo que rodeó el encuentro es parte de la estrategia. No habrá imágenes oficiales y la reunión se mantuvo en estricta reserva, un modo de reflejar que, si bien se logró una convivencia táctica, la reconciliación dista de ser plena. “Se buscó bajar tensiones, pero las diferencias existen”, reconoció una voz con acceso a la negociación.
La última conversación política directa entre ambos databa del cierre de listas nacionales, el 17 de agosto. Entonces, según reconstruyen fuentes partidarias, hubo un cruce áspero: Cristina Kirchner pretendía ubicar a la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, en el primer lugar de la nómina de diputados provinciales por la Tercera Sección, algo a lo que Kicillof se negó. Finalmente se alcanzó un acuerdo, aunque con resistencia del mandatario provincial.
Para encontrar otra coincidencia en un mismo espacio, hay que remontarse al 9 de diciembre de 2024, cuando ambos participaron de una reunión en Moreno junto a Sergio Massa y Máximo Kirchner. Desde entonces, los contactos habían sido escasos y fríos.
Más allá de la foto que no fue, la señal quedó marcada: en medio de la disputa electoral, el kirchnerismo busca mostrar que las diferencias internas no impedirán la construcción de un frente común para enfrentar a la oposición en octubre.


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