‘Pirula’, una vida ligada al peronismo

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Gerónima ‘Pirula’ Ramos con sus dedos en V.

Gerónima ‘Pirula’ Ramos ya tiene 88 años y es militante justicialista desde alrededor de los 17 cuando comenzó a participar del movimiento del General Juan Domingo Perón y Eva Duarte. “Es mi diosa”, dice por ‘Evita’ y llora.
El Ciudadano la visitó la última semana luego de que la intendenta, Marisa Fassi, publicó en su Facebook personal una foto –de 2019–  con la adulta mayor destacándola como una de las referentes locales “que trabajó por el voto femenino, derecho que finalmente Evita convirtió en ley un día como hoy (23 de septiembre), hace 73 años atrás”.
Recuperada de unos problemas de salud, ‘Pirula’ recibió contenta a este medio y con mucho esfuerzo recordó “empecé a militar desde que el peronismo se empezó a militar, tenía 18 años y enseguida me incorporé en el cuerpo del peronismo, me integré en la juventud peronista cuando recién se estaba armando”.  
“Me gustó porque acá en Cañuelas no había nadie que diera un empujoncito a la gente que le faltaba algo y no podía conseguir desde un medicamento o alimento. En ese momento había radicales, socialistas, conservadores y después aparecieron otros”, terminó.
El padre de la histórica militante fue asturiano y en Cañuelas Gerónima pasó su infancia en la zona del Paraje La Noria, donde completó una parte de sus estudios en una escuela rural. A caballo venía a la casa de sus abuelos del centro para visitarlos. U aún con las dificultades de la época logró finalizar sus estudios.
Lo primero que le llamó la atención del peronismo fue el trabajo social que se realizó luego del Terremoto de San Juan (1944). En los finales de la década del ‘40, ‘Pirula’ contó que le envió una carta a Evita ya que no conseguía trabajo, días más tarde le respondieron que se presente en la Quinta de Olivos y a partir de allí comenzaría a ser parte de la Fundación Eva Perón.
Trabajó en la ciudad de La Plata y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Constantemente recuerda a Rubén Sumay como un compañero de viajes. “Me integré y después hicieron un llamado a La Plata a todos los jóvenes que querían integrarse con la finalidad de ayudar. Trabajé con Evita en su fundación desde que ella empezó. Y ahí participé de todo, pasé de La Plata a la Capital”. Por estos años se empezaba a gestar el movimiento femenino.
“Para mí Eva Perón era Dios porque entraba a la oficina de Eva y era como si entraba a mi casa. Para mi fue mi madre, mi hermana, una diosa. Ella me guió en la vida. En la Fundación hacíamos como un censo, casa por Casa para ver lo necesario. Evita fue lo más grande, la casa de Gobierno era mi casa. Ahí fue cuando se empezó a trabajar para la mujer en Cañuelas”.   
La militante siempre lleva sobre su pecho un escudito justicialista y a cada momento pregunta: “¿vos sos peronista?, decime si o no”. Sostiene que “a la intendenta yo la conozco desde chiquita. Ella entró por mí en el peronismo, decile que ‘Pirula’ le manda un beso grande”. Al instante se entristece y se lamenta “a mi cuñado lo llevaron los milicos y nunca lo volví a ver, pasé cosas muy amargas pero siempre continué en el peronismo. Nos juntábamos igual escondidos en grupos de siete personas u ocho pero era muy peligroso. Cuando vino la ola de suavizar todo y se tranquilizó, nos llamaron para volver a organizar. Llegué a comer muy cerca de Perón pero hay cosas que han cambiando mucho, he visto cosas que no me gustan dentro del peronismo, pero soy peronista a muerte y me voy a morir peronista”. 
Desde que comenzó a ser parte del movimiento peronista, hace más de 70 años, la compañera y referente histórica del peronismo local se dedicó a recorrer los barrios para ver en qué podía ayudar y aseguró que nunca se perdió un discurso de Perón o Evita. Al inició de la década del ‘90 fue parte del Consejo Escolar local, también  integró el Consejo Consultivo Honorario del Consejo Provincial de la Mujer en 1992 y fue manzanera del barrio Buen Pastor.


Lic. Marcelo Romero – [email protected]