La pandemia desde una perspectiva sociológica

La medida excepcional e inédita del ‘‘aislamiento preventivo, social y obligatorio’’ despertó incógnitas sobre el comportamiento de la sociedad argentina que en ocasiones es reticente con el cumplimiento de las normas de control del aparato del Estado; esta novedosa realidad, ¿tendrá consecuencias?
romero
Licenciado en Sociología Mauro Romero.

Desde el inicio de la cuarentena sanitaria transcurrieron tres semanas y el Gobierno nacional analiza cómo flexibilizarla paulatinamente; pero para la población en general las precauciones y el distanciamiento social serán una disposición autoimpuesta en el devenir cotidiano. Las consecuencias de la pandemia del COVID-19 no desaparecerán con el fin escalonado del aislamiento y la dinámica social del futuro representará un objeto de estudio científico desde los ámbitos sanitaristas, económicos y sociales.
Desde una perspectiva sociológica El Ciudadano recurrió al licenciado en Sociología y profesor en Sociología egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA) Mauro Romero, de 37 años, para desarrollar una posible aproximación del desenvolvimiento de la sociedad que vendrá. Mauro nació en Cañuelas, reside en el barrio La Verónica y se desempeña como Orientador Social en la Escuela Secundaria Nº2 y en el Equipo Distrital de Inclusión.

–Marcelo Romero: El período de aislamiento, algo inédito para nuestra sociedad, ¿puede cambiar la forma de relacionarnos?
–Mauro Romero: Ya cambió nuestras formas de relacionarnos, así como nuestras formas de pensar, de sentir y de actuar. Incluso antes que se decretara el aislamiento, con las recomendaciones sobre el distanciamiento social y los modos en que debíamos saludarnos. De estas nuevas conductas que todos hemos tenido que adoptar habrá que ver cuáles perduran más allá de la cuarentena y cuáles van a tender a desaparecer.
 
–MR: Es probable que la cuarentena se vaya flexibilizando gradualmente, ¿cómo pensás que fluctuará la mirada y el comportamiento hacia el otro?, ¿seremos más precavidos o desconfiados?
–Mauro R: Siguiendo las recomendaciones no tendríamos por qué ver al otro como una posible amenaza, ser precavidos es algo necesario pero no desconfiados. Lamentablemente ya se han podido ver en las redes ‘escraches’ a personas que posiblemente estarían infectadas por el virus, algo realmente grave y que espero que no se reproduzca. Ese tipo de conducta se elimina con información.

–MR: La pandemia con sus consecuencias pasarán pero ¿volveremos a una sociedad basada en el consumo o podríamos ir mutando?
–Mauro R: Y… me gustaría decirte que situaciones extremas como éstas nos convierten a todos en seres solidarios que buscamos el bien común, pero dudo que sea así. Hay tensiones de clase muy arraigadas que no tardan mucho en aparecer. El impacto económico va a ser muy fuerte y hay que ver cómo se interpreta y cómo se organiza cada sector de la sociedad. Las transformaciones sociales se dan en un proceso determinado de tiempo y no de manera abrupta. Igualmente el sistema neoliberal ha quedado expuesto en sus debilidades entrando nuevamente en debate la relación Estado-Mercado. Del resultado de las tensiones sociales se irán definiendo los modos de vida y veremos si la sociedad de consumo se acentúa o tiende a desaparecer.

–MR: Como sociólogo, ¿qué fue lo que más te llamó la atención desde que comenzó la crisis sanitaria?
–Mauro R: En principio es una situación que me descolocó completamente, como a todos, creo. Esto es algo que uno no experimenta ni viviendo cinco vidas. Si bien hace diez años tuvimos el brote de H1N1 (Gripe A), no se llegaron a tomar medidas tan extremas. Que en la mayoría de los países del mundo y que casi al unísono se decretaran medidas de aislamiento social realmente es llamativo y que una cuestión sanitaria se priorice sobre la economía también es inédito.
Después hay situaciones que van apareciendo a diario que a uno no lo dejan de sorprender, como el caso del empresario que intentó ingresar al barrio privado con la empleada doméstica escondida en el baúl. Eso es grave y lamentablemente refleja muchas cosas de la sociedad en la que vivimos.

–MR: ¿Las crisis exacerban determinadas conductas?
–Mauro R: Me parece que en situaciones como éstas surgen situaciones de mucha solidaridad, de mucho altruismo; pero también surgen situaciones que tienen que ver con la miseria humana, con el egoísmo y con todo lo que no queremos.   

–MR: Atravesamos una era de la comunicación mediada por las redes sociales, que las ‘explotamos’ en el período de confinamiento, ¿habrá consecuencias en el ámbito educativo?
–Mauro R: Creo que hay que considerar que se trata de una situación excepcional y que se ha decidido darle continuidad a la tarea educativa utilizando los recursos tecnológicos, pero de ninguna manera hay que considerar que se trata de un ensayo para reemplazar la forma tradicional de impartir educación. La escuela es algo más que un espacio académico, es un espacio de socialización y de contención que representa una función social muy importante en algunas comunidades. Por otro lado, la modalidad a distancia no va a hacer más que acrecentar la brecha educacional entre los sectores que tienen la posibilidad de conectarse a internet y los que no. Además intervienen también muchas variables culturales y socioeconómicas.

–MR: Y en el ámbito privado, ¿se intensificará el home office?, ¿ves a nuestra sociedad apta para esta relación no presencial?
–Mauro R: El home office es una tendencia que se viene implementando en determinados sectores y que viene ganando adeptos hace tiempo, pero se da sobre todo en aquellos que hacen trabajo free lance. Hay varias empresas que lo han implementado en este período porque no han tenido alternativa. Los recursos tecnológicos están dados como para que el home office se incremente. Habrá que ver quiénes están dispuestos a hacerlo, sabemos que trabajar desde casa no es nada sencillo cuando uno tiene que abocarse también a las tareas domésticas o al cuidado de los hijos.

–MR: A pesar de la evolución tecnológica y las herramientas comunicativas vimos a miles de jubilados sufriendo al hacer una fila en un banco, ¿hay un sector de la sociedad que no fue preparado para los avances o esto no tiene solución?
–Mauro R: Es terrible que la tecnología funcione como una herramienta más de exclusión. Se tiene que seguir ofreciendo, y de buena calidad, el acceso tradicional a determinados trámites y quehaceres ya que hay un importante sector de la población que no ha podido acceder a la tecnología, ya sea por recursos o por cuestiones generacionales. Es decir, no pongo en cuestión las ventajas que nos brinda la tecnología, pero sí el hecho que quien no tenga acceso quede excluido o haciendo peripecias para que le den una respuesta.

–MR: Nos jactamos de ser una sociedad que respeta el valor supremo de la cultura occidental, que es el derecho a la libertad, ¿el aislamiento obligatorio desmiente este argumento y nos muestra cierta restricción ‘oculta’?
–Mauro R: La pregunta es interesante pero su desarrollo nos llevaría varias ediciones de este semanario y no sé si encontraríamos una respuesta. Vamos a ensayar una respuesta sencilla: a mayor presencia del Estado regulando nuestras vidas menor libertad de acción individual. En el caso del aislamiento obligatorio la restricción no es oculta, al contrario, violar el aislamiento implica una condena. Hay otras formas de dominación que coartan con nuestra libertad y que no son visibles, pero eso es otra cuestión.

–MR: Finalizada la pandemia, ¿qué debiéramos guardar en nuestra memoria colectiva?
–Mauro R: Ojalá en nuestro caso solo nos toque guardar en nuestra memoria el período de aislamiento y la capacidad que tuvimos para afrontar la situación entre todos. Sería muy triste que tengamos que recordar situaciones como las que se están dando en otros países con miles de muertes.

–MR: ¿Cómo analizás el rol de los medios de comunicación –radio, televisión, diarios y redes– en esta pandemia?
–Mauro R: Los medios de comunicación persiguen un fin que va más allá de impartir información y que en muchos casos tiene que ver con el entretenimiento. Creo que se aborda el tema según la impronta de cada canal, programa o lo que sea. Algunos de manera más seria, otros de manera más sensacionalista, otros de manera objetiva y otros persiguiendo un fin político. No está mal que así sea, pero creo que cada uno de los televidentes, oyentes o lectores debemos saber que lo que se nos cuenta es solo un recorte de la realidad y que se ha hecho con determinado fin. Poder cuestionar lo que se nos dice es un ejercicio interesante. Igualmente creo que no es conveniente en estos tiempos estar demasiado frente a la televisión, todo el tiempo se habla de enfermedad, de muertes y eso incrementa la situación de estrés.

–MR: ¿Existe bibliografía que analice el día después de las crisis sociales?, ¿qué recomendarías y por qué? 
–Mauro R: Sí, existe bibliografía que analiza los resultados de las crisis sociales pero no que se den por el resultado de una pandemia, las transformaciones sociales son el resultado de luchas y se dan en un proceso determinado de tiempo.
Si tendría que recomendar algo de bibliografía sociológica sería “No es natural, para una sociología de la vida cotidiana”, de Josep Vincent Marqués. Es un texto simple, de fácil lectura y que básicamente lo que nos dice es que todo podría ser de otra manera.

–MR: Desde tu rol de ciudadano, ¿ves a Argentina preparada para todo esto?
–Mauro R: Desde el Gobierno se han tomado, creo yo, las medidas correspondientes siguiendo las recomendaciones de la OMS y viendo las medidas que se iban tomando en otros países.
Ahora bien, el resultado de esas medidas va a venir dado según la capacidad que tengamos de ajustarnos a las normas impuestas, y ahí está el tema, nos creemos vivos cuando podemos burlar alguna regla o alguna norma, casi que forma parte de nuestra idiosincrasia. Ojalá seamos lo suficientemente responsables para poder superar de la mejor manera esta situación.


Marcelo Romero
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