Barrio Belgrano, donde el municipio de Cañuelas no llega

Localidades 07 de abril de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Los vecinos del pequeño poblado semirural de Cañuelas, que es parte de la localidad de Máximo Paz y linda con el partido de La Matanza, esperan la llegada de la ayuda social junto con las campañas de prevención por el dengue y el coronavirus.
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1 / 3 - Paisaje típico del barrio Belgrano.

La llegada al barrio Belgrano es difícil por la distancia a recorrer, por su accesibilidad, por su desconocimiento y por el estado de sus caminos de tierra. Para arribar al minúsculo pueblo se debe tomar –con dirección a la ciudad de Buenos Aires– la colectora de la Autopista Ezeiza-Cañuelas en la salida de Vicente Casares, llegar al final de la misma, esquivar enormes pozos, doblar hacia la izquierda, continuar ‘surfeando cráteres’ y finalmente desembocar en el destino. El barrio se podría situar como detrás de Máximo Paz Oeste, entre la autopista y el Río Matanza.    
A pesar de las dificultades El Ciudadano logró llegar al lugar. Allí se observa la tranquilidad y humildad de los poquitos vecinos mezclados con las corridas de manadas de perros, con los chicos a caballo, con rebaños de ovejas que cortan las calles y con una escuela rural. Lo que no se nota es la presencia del Estado. 
Los vecinos cuentan que se enteran de las medidas y disposiciones municipales por Facebook, que aún las fumigaciones por el dengue no cubrieron sus pastizales y que la pandemia mundial del COVID-19 los “asusta” pero que ningún funcionario o trabajador municipal “se acercó mínimamente a llevar folletos con información”. Sostienen que las medidas de prevención están en sus propias precauciones como en el resto de la comunidad; pero que la ayuda social, las desinfecciones y el contacto con las autoridades “deberían ser igualitarias para todo el distrito”.
Los cañuelenses del barrio Belgrano todavía esperan las promesas que vociferó el Delegado Municipal maximopaceño, Omar Belén, de mejorar “un poco” la zona. El referente municipal se aproximó allí el año pasado cuando asumió sus funciones, pero luego no se lo vio más por aquel pago.
El último sábado los pobladores recibieron con entusiasmo la noticia que el Ejército Argentino llevaría alimentos a comedores del distrito, pero en su recorrida por Máximo Paz la tropa no fue informada que del otro lado de la autopista hay un puñado de coterráneos que quizás necesitaban un poco de mercadería.    
Aún con los obstáculos, los pueblerinos no se desaniman y mantienen su sentido de pertenencia. Están acostumbrados a no tener médico, a caminar grandes distancias para comprar en un supermercado y a llegar como puedan a la ciudad para realizar sus trámites –muy pocos tienen vehículo–. 
No piden mucho los vecinos. Una “salita chiquita con una camita, al lado de la escuela” para que un profesional de la salud pueda acudir una vez por semana al barrio para revisar a los chicos y a los adultos; “el mejoramiento de las calles y algo de iluminación” para no temerle a la oscuridad al llegar a sus hogares; y que las autoridades municipales de Cañuelas se acerquen de vez en cuando para escuchar a sus representados.      
Párrafo aparte para las docentes de la Escuela Rural Nº26 ‘Mariano Moreno’ que en cada ciclo lectivo ponen día a día su voluntad, su dedicación y sus herramientas para que los niños reciban una educación digna. En momentos donde la sociedad argentina reconoce a los trabajadores de la Salud, a las Fuerzas de Seguridad y a los Bomberos Voluntarios un nuevo aplauso debe dedicarse a maestras y maestros que eligen comandar las aulas de la institución campera. Una ONG local también está presente a lo largo del año para contribuir con materiales didácticos y juguetes para los chicos, al igual que algunos cooperativistas que cortan el pasto de la escuela y pintan sus paredes.   
Es cierto que son poquitos, como se manifestó anteriormente, sin embargo ‘casualmente’ en el último período eleccionario una combi con un cartel en su parabrisas recolectó a los vecinos y los acercó hasta la autopista para que sean derivados en remises a las urnas electorales distribuidas en las zonas urbanas de Máximo Paz y Cañuelas. Para eso sí hay un Estado presente.