Murió Oscar Vicente

Sociales 11 de diciembre de 2019 Por
El hijo de tamberos de La Martona que se convirtió en uno de los empresarios más poderosos de la Argentina
oscar coco vicente
Oscar Vicente
Vivo en Argentina - Cañuelas - Estancia San Martín - Historia

El lunes 2 de diciembre falleció el ing. Oscar Aníbal ‘Coco’ Vicente, uno de los referentes de la industria petrolera argentina. Tenía 81 años.
Nacido el 4 de julio de 1938, vivió su infancia en Vicente Casares. Sus padres se desempeñaban como tamberos en La Martona.
Cursó el primario en la Escuela N°17 y el secundario en la Escuela Técnica, de donde egresó como Técnico Mecánico en 1958. 
Continuó su carrera en la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la Universidad Nacional de La Plata, obteniendo el título de ingeniero Mecánico en 1965. Al año siguiente realizó una especialización de Ingeniería en Petróleo en la Universidad de Buenos Aires.
En 1966 ingresó a Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en el Sector Operaciones de Perforación, Terminación y Reparación de Pozos. Antes de incursionar en el mundo empresarial trabajó en los pozos de extracción, en uno de los cuales sufrió un accidente que casi le costó la vida: un caño se desprendió lesionándolo en la base del cráneo.
En 1970 pasó a desempeñarse en el grupo Pérez Companc, donde trabajó durante tres décadas, escalando posiciones hasta convertirse en CEO de la compañía.
A partir de 2003 se desempeñó como Director de Petrobras Energía y de Petrobras Participaciones hasta abril de 2006. Posteriormente, mantuvo el cargo de Vicepresidente Ejecutivo de Petrolera Entre Lomas S.A.
Entrevistado por Luis Majul para su libro “Los dueños de la Argentina”, Vicente habló de sus orígenes humildes en Cañuelas: “Cuando me preguntan de dónde saqué tanta vocación, cómo llegué a ser lo que soy teniendo una mamá con segundo grado y un papá analfabeto yo les digo: –La vocación se nutre de la necesidad. Los que pasamos necesidad sabemos de qué se trata. oscar vicente en pozo petroleroNo necesitamos que nos expliquen nada. Lo que más le agradezco a la vida es haber tenido siempre que trabajar para comer. Los que no pasaron por ese show de la vida no lo llegan a entender. Yo lo viví. No me lo contó nadie. No me preocupa, pero me enorgullezco de eso”.

Estudiante y compañero ejemplar
‘Coco’ Vicente ingresó en la Escuela Técnica en 1953 y egresó en 1958, tras lo que emprendió una meteórica carrera en La Plata.
“Lo recuerdo como un alumno ejemplar. Creo que nunca tuvo que rendir un examen. Viajábamos juntos, yo seguía y él se bajaba en Vicente Casares. En la Facultad gozaba de muy buena relación con los compañeros y profesores”, lo recordó Juan Tarragona, quien cursó en la Escuela Técnica casi en paralelo, con un año de diferencia.
Otro ex alumno de la Técnica que tiene los mejores recuerdos de Vicente es el Ing. Heriberto Ponce. “Cuando yo empecé primer año él estaba en sexto y lo tuve como profesor. Fue un gran compañero y orientador. Cuando cursaba Ingeniería en La Plata volvía todos los años a Cañuelas para aconsejar a los egresados de la Técnica, para incentivarnos a estudiar Ingeniería. Lo que hacía era contarnos cómo era la carrera, cómo era el funcionamiento de todo, con el objetivo de que nos adaptáramos lo más rápido posible sin sufrir el cambio que significaba dejar Cañuelas. Lo hacía en forma natural como una colaboración con los alumnos de la que había sido su escuela”.
Cuando Ponce se inscribió en la facultad platense, allí estaba Vicente como ayudante de cátedra en los trabajos prácticos. “Gracias a él aprendí Matemática, porque era una p

ersona muy inteligente y un excelente transmisor de conocimientos. En los exámenes jamás se sacaba menos de 9. Era una luminaria y una gran persona”.

Ponce también lo rememora como un gran jugador de fútbol (integró el Club La Martona cuando esa institución militaba en la Liga Deportiva de Cañuelas), de truco y de billar. En su campo de Vicente Casares llegó a instalar una mesa de billar adquirida en Estados Unidos con un dispositivo tecnológico que conservaba la superficie a determinada temperatura para así evitar modificaciones del paño.
Se vieron por última vez en 1998, cuando Oscar Vicente participó en los actos del cincuentenario de la Escuela Técnica.