Marisa Fassi consolidó su gestión tras dos años de una dura pandemia

Política 19 de noviembre de 2021 Por El Ciudadano cañuelense
El oficialismo consideró “una hazaña” dar vuelta el resultado. El espacio representado por la intendenta, que se puso al frente de la campaña, cosechó 11 puntos más que en las PASO y consiguió mantener el control del Concejo Deliberante. Duro revés para la oposición.
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La intendenta Marisa Fassi no dejó de saludar y sacarse fotos con toda la militancia fervorosa.

Parecía una misión imposible hace dos meses, cuando se desarrollaron las PASO. Terminó siendo una victoria épica. Juntos por el Cambio le había sacado 10 puntos de diferencia al Frente de Todos, más de 3 mil votos. Sin embargo, mientras en Nación y Provincia la derrota hizo implosión en los gabinetes y despertó una ola de reproches, cruces y lamentos, Marisa Fassi optó por un camino diferente. Y fue fundamental para la remontada en las urnas. El lunes posterior a las Primarias, la intendenta se reunió con algunos colaboradores, analizó los números y llegó a una conclusión: el resultado se podía revertir. Esa misma tarde
improvisó una cumbre con todos los candidatos, concejales y consejeros escolares, y les transmitió la consigna: caminar todos los días, hablar con los vecinos, explicar las consecuencias y dificultades de la pandemia, y adelantar el plan de obras. Al pesimismo de la razón, Fassi lo combatió con el optimismo de la voluntad. Sin saberlo, la intendenta inventó la campaña del “#Sí” mucho antes de que se impusiera como consigna a nivel nacional. En ese mismo cónclave con sus candidatos pidió crear un grupo de WhatsApp que se llamó “La damos vuelta”. De ahí en más, el trabajo fue hacer realidad la profecía. Desde el primer día, la propia intendenta y los candidatos, junto a funcionarios y militantes, hicieron un trabajo “puerta a puerta”, en recorridas personalizadas, dialogando en cada casa con los vecinos de todos los barrios y localidades. Hoy evalúan que esa tarea fue fundamental para dar vuelta el resultado; con los números en la mano se notó que el crecimiento fue fuerte, incluso en un terreno difícil para el oficialismo, como es el centro de Cañuelas, ni más ni menos. “Fue una hazaña”, deslizaron en la Municipalidad. Es que no se trataba de una elección más: Marisa Fassi enfrentó sus primeros comicios de medio término como intendenta electa. Y a pesar de que la pandemia mostró en todo el mundo que los oficialismos perdieron votos, no le corrió el cuerpo. No sólo puso en la lista a varios de sus funcionarios más cercanos, con Valeria Rios, su propia secretaria de Gobierno, a la cabeza; además, la propia Fassi se incluyó en la lista como testimonial y participó con su imagen en la boleta y en toda la campaña. Fue un verdadero plebiscito. Una jugada a todo o nada. Y así como podía perder mucho si se repetía el resultado de las PASO, la victoria colocó al Frente de Todos en una posición de fortaleza de cara a lo que resta de la gestión, y con miras a 2023. El domingo, en el búnker de Libertad y Sarmiento, abundaron los abrazos y la emoción. A medida que los militantes, funcionarios y dirigentes volvían de las mesas donde habían fiscalizado la elección, se iban encontrando e intercambiaban información: la recuperación había sido notoria en cada mesa, y lo que hace 60 días era una posibilidad lejana, empezó a hacerse realidad en el boca a boca. “La damos vuelta” empezó a circular, primero como un rumor, después como un susurro y finalmente se transformó en un grito cuando se empezaron a conocer los números oficiales: remontada en Cañuelas y paliza en Ruta 3 y Máximo Paz. Cuando desde el comité radical, Leonardo Iturmendi y su gente reconocieron que Juntos por el Cambio había perdido, explotó la euforia, salió la angustia, hubo llantos, abrazos, murga, carnaval. “Ganamos con el amor”, dijo Marisa Fassi a sus militantes, fundida en un abrazo con Gustavo Arrieta, su esposo y administrador de Vialidad Nacional. Pasados los festejos, seguirán avanzando con la gestión, vigorizados por el éxito en base al esfuerzo.