
"Soy un privilegiado": Alberto ‘Uru’ Sanabria, el referente de rugby Las Cañas que sigue jugando con 56 años
Jonatan Pedernera
Alberto Sanabria es el ‘Uru’ en el mundo del rugby. El apodo surge por la nacionalidad de sus padres, uruguayos de pura cepa. Luego de jugar casi toda una vida en Los Matreros, recaló en Las Cañas hace cinco años, donde marca presencia adentro y afuera de la cancha. Además, es uno de los miembros de Pumpas XV, el equipo inclusivo que representa a la Argentina, y se destaca como uno de los embajadores del deporte de la ovalada en las cárceles.
Sanabria, además de batir récords al ser uno de los jugadores más longevos en el mundo, cuenta con una particularidad: se dio el lujo de jugar para Los Teros, el seleccionado uruguayo, con el que enfrentó nada más y nada menos que a Los Pumas en la década del 90’.
-¿Cómo se vive la pasión por el rugby a los 56 años?
-Igual que a los 18. La pasión tiene que ver con eso, con vivir las cosas de la misma manera. Soy un privilegiado de poder seguir estando en una cancha.

-En la World Rugby, en la URBA y en los Guinness dicen que no se registró un caso como el tuyo…
-Sinceramente, no investigué. Creo que hay jugadores longevos, pero que por alguna razón se retiraron y volvieron al ruedo. La diferencia que se da conmigo es que nunca paré, no largué, no tuve lesiones ni suspensiones.
-¿De qué manera te preparás en cuanto a lo físico para estar activo?
-Me cuido, pero creo que tengo suerte, ya que tengo una genética privilegiada. No hice dietas, no fui mucho al gimnasio, así que no me puedo quejar. Hoy es distinto, hay que hacer muchas cosas para jugar al rugby.
-¿En qué momento se dio tu llegada a Las Cañas?
-Fue hace cinco años, estaba en Matreros y se me hacía muy difícil ir a Morón y volver tan tarde. Tenía ganas de seguir jugando, decidí que bajar la intensidad me iba a venir bien para seguir jugando y encontré mi lugar acá, con gente que conozco hace muchos años y que mantiene los mismos valores que me habían inculcado.
-¿De qué manera vivís tu día a día entre tus obligaciones laborales y de familia y los viajes a Cañuelas?
-Soy productor de seguros, manejo mis tiempos. Trato de vivir todo lo que se puede y el rugby es una de las prioridades en mi vida. Me cambió la cabeza hace 10 años, cuando me involucré en Pumpas. La familia acompaña, mi hija saca fotos, mi mujer me acompaña al club y mis nietas también me hacen la segunda.
-¿Cómo viviste la experiencia de enfrentar a Los Pumas?
-Fue emocionante y muy agradable, ya que me enfrenté a varios amigos y en ese equipo argentino estaban Omar Hasan, Mario Ledesema y Mauricio Reggiardo, entre otros. Se dio en 1998 durante el Sudamericano y Panamericano (NdR: fue victoria albiceleste, 55 a 0). Jugar para Uruguay fue un honor muy grande. Un amigo me dijo que nunca vio a alguien llorar dos veces con los himnos: primer con el uruguayo, con lo que representaba para mis viejos, y el argentino, que es mi país.

-¿Tuviste que zafar de la colimba para poder debutar en Primera?
-Sí, esa vez por un malentendido, me dejaron de guardia y tenía que jugar contra el CASI, que estaba plagado de Pumas. Me fui por un portón y un sargento me gritó: “Por favor, no te lastimes que nos matan a todos”. Por suerte, volví sano y salvo, y sin muchas marcas (risas).
-En el rugby, ¿la lealtad en la cancha también corre en el afuera?
-Sí, por supuesto, adentro de la cancha uno es como es afuera, el que no es solidario, afuera tampoco lo es.
-¿Creés que hay una malintención por parte de la sociedad al relacionar a la disciplina con determinados hechos de violencia?
-Sí, no entiendo por qué se ataca al rugby. Creo que tiene que ver porque el deporte era elitista. Y la realidad es que hoy se juega en todas las provincias del país, en todos los barrios. No hay un deporte más inclusivo que el rugby: juegan los gordos, flacos, lentos, rápidos, etc. La gente apunta hablando de ‘el rugbier’, de manera despectiva.
-¿Dejás este mensaje en las cárceles?
-En realidad, además de charlar, voy a dar una mano con los entrenamientos. Voy seguido a Campana, a Trenque Lauquen, a la de González Catán, y muchas más. Siempre que puedo, doy una mano.

-¿Cómo ves la actualidad de Las Cañas?
-Estamos en una etapa de crecimiento y transición. Hay objetivos de juegos y situaciones que se van dando, el club está creciendo, se mejoraron los vestuarios y hay mucha gente trabajando en la institución. Las Cañas no explotó todavía, habría que invitar a la sociedad para que vean lo que es vivir un día acá.
-¿Te gustaría continuar ligado en cuanto a lo dirigencial o en el cuerpo técnico?
-Sin dudas, me encantaría. Siempre colaboré con las divisiones más chicas y voy a estar a disposición como dirigente, entrenador o haciendo hamburguesas.
-¿Hasta cuándo te gustaría seguir jugando?
-El que se pone fecha de vencimiento, se termina arrepintiendo. Mi objetivo es martes a martes, mientras siga teniendo ganas, continuaré hasta que quiera y pueda.



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