De Cañuelas al espacio: Pablo De León y los desafíos médicos de la vida en órbita

El ingeniero aeroespacial, nacido en nuestro distrito y radicado en EE.UU., continúa desarrollando tecnologías clave en la NASA. En las últimas horas, analizó una emergencia desde la Estación Espacial Internacional y los desafíos que plantea la salud, más allá del planeta.

Interés general15/01/2026Leandro BarniLeandro Barni
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Pablo De León durante su intervención en América 24, convocado por el programa de Antonio Laje.

Reconocido en el ámbito científico por su trabajo en diseño de trajes espaciales avanzados y por su trayectoria académica y profesional en Estados Unidos, Pablo De León fue convocado desde el exterior para explicar cómo funcionan los protocolos médicos en órbita. El contexto fue la decisión de adelantar el regreso de uno de los astronautas de la Estación Espacial Internacional, en el marco de una misión que, en principio, tenía un cronograma regular de recambio de tripulación.

Según el análisis del ingeniero cañuelense en el programa televisivo conducido por Antonio Laje, en la señal de América 24, se trató de una situación que, aun siendo delicada, no configuró una evacuación inmediata. La posibilidad de reprogramar el descenso con semanas de anticipación indicó que el cuadro médico pudo ser estabilizado a bordo mediante medicación y seguimiento, sin necesidad de un rescate de emergencia en cuestión de horas.

Pablo De León
De León con un astronauta y el traje espacial que diseña desde hace años en la base de la NASA.

La infraestructura de la estación contempla siempre una nave acoplada para el regreso, lo que permite adelantar el retorno en caso de contingencias, aunque a un costo económico elevado y con impacto directo en la planificación de las misiones.

El episodio volvió a poner en foco la complejidad logística y humana de la actividad espacial. La Estación Internacional cuenta con equipamiento médico básico y con protocolos específicos incluso para escenarios extremos, como el fallecimiento de un tripulante, que prevén la preservación del cuerpo y su posterior traslado a la Tierra. Sin embargo, las limitaciones son claras: en microgravedad no es posible realizar cirugías complejas y cualquier intervención de alto riesgo obliga a pensar en el regreso.

Para De León, este tipo de situaciones funciona también como un anticipo de los dilemas que traerán los vuelos de larga duración. Mientras que desde la órbita terrestre baja es factible un retorno relativamente rápido, un viaje a la Luna o a Marte implicará resolver emergencias médicas en el propio trayecto, sin posibilidad de evacuación. Eso obliga a repensar la composición de las tripulaciones, el entrenamiento sanitario y el desarrollo de tecnologías que permitan atender patologías graves en condiciones de gravedad cero.

Desde su lugar en la industria aeroespacial estadounidense, el ingeniero cañuelense sigue aportando a esos debates de frontera. Sus desarrollos en trajes espaciales y su mirada sobre la vida humana fuera de la Tierra lo mantienen como una referencia internacional, y también como un nombre propio que conecta a Cañuelas con los desafíos más complejos de la exploración espacial contemporánea.

De León no perdió su vínculo con Cañuelas, donde quiere inaugurar un Museo Espacial, tal cual le contó a El Ciudadano. Hoy, es uno de los científicos más reconocidos de la industria en EE.UU.

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