Incendios de pastizales ponen en alerta a Cañuelas ante otro verano de riesgo extremo

Mientras la Patagonia enfrenta las llamas, en el sur del conurbano bonaerense se multiplican los focos ígneos en campos y baldíos. Bomberos Voluntarios advierten por la combinación de sequía, altas temperaturas y descuidos humanos. Balance de un año marcado por la exigencia operativa.

Interés general14/01/2026Leandro BarniLeandro Barni
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Incendio en Tristán Suárez. Bomberos de distintos distritos trabajaron de manera conjunta para contener las llamas.

El avance del fuego en vastas regiones de la Patagonia volvió a poner en primer plano la fragilidad ambiental frente a los incendios forestales. En la Región Metropolitana y, en particular en Cañuelas, el escenario es de diferente escala, pero no en señales de alerta. Durante las últimas semanas se produjeron incendios de pastizales que obligaron a una actividad de los cuerpos de bomberos locales, atentos tanto a los siniestros dentro del distrito como a los pedidos de colaboración de partidos vecinos.

El inicio de 2026 encuentra a la región atravesada por una sequía persistente. Los campos, banquinas y terrenos baldíos presentan pastos altos, secos y amarillentos que se convierten en material altamente combustible. A ello se suma un verano con temperaturas elevadas y bajos niveles de humedad, una combinación que favorece la rápida propagación del fuego y reduce el margen de control una vez iniciadas las llamas.

En ese contexto, los Bomberos Voluntarios de Cañuelas intervinieron en distintos focos menores, muchos de ellos originados por la quema de residuos domiciliarios en terrenos abiertos. Esta práctica, frecuente en zonas periféricas, incrementa de manera significativa el riesgo de incendios fuera de control, especialmente en jornadas con viento y calor intenso. Desde los cuarteles insisten en la necesidad de extremar cuidados y en la importancia de alertar previamente a los servicios de emergencia ante cualquier quema autorizada.

A comienzos del mes, personal del Cuartel Central participó de un operativo conjunto por un incendio forestal en Tristán Suárez, donde se desplegaron varios móviles para colaborar con el control de las llamas. Este tipo de intervenciones interjurisdiccionales se volvió habitual en un verano sin tregua, en el que los frentes de fuego aparecen de manera simultánea en distintos puntos del corredor sur del conurbano.

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Pastos altos y amarillentos en áreas rurales de Tristán Suárez y Cañuelas, un escenario de alto riesgo de combustión durante el verano.

Más allá de las pérdidas económicas inmediatas, los incendios de campos generan un impacto ambiental profundo y duradero. La destrucción de flora y fauna, la degradación del suelo y la contaminación del aire afectan no solo a los ecosistemas, sino también a la salud de las comunidades cercanas, con consecuencias que se extienden mucho más allá del momento del siniestro.

1350 salidas

El balance estadístico del último año refleja la magnitud del desafío. Durante 2025, los Bomberos Voluntarios de Cañuelas realizaron 1.350 intervenciones, un número elevado que incluye servicios locales y asistencias a otros distritos, como el incendio registrado en el Polígono Industrial de Spegazzini. La mayor parte de los siniestros estuvo vinculada a factores humanos evitables, en especial la quema imprudente de basura y descuidos en contextos climáticos adversos.

En paralelo a la respuesta operativa, el cuerpo avanza en su fortalecimiento estructural. En las próximas semanas comenzarán los preparativos para la formación de nuevos aspirantes, una instancia clave para acompañar el crecimiento del distrito. También continúan los proyectos de nuevos destacamentos, como el de Uribelarrea -con su edificio en etapa avanzada- y el planificado sobre la Ruta 3, en el barrio Los Pozos, impulsado con apoyo municipal y actividades solidarias de recaudación.

En un distrito extenso, con zonas rurales y corredores viales de alto tránsito, la presencia de destacamentos cercanos resulta determinante para reducir los tiempos de respuesta. En ese sentido, el inicio del año encuentra a los bomberos en estado de alerta permanente, con medidas preventivas reforzadas y un llamado sostenido a la responsabilidad comunitaria.

La experiencia reciente deja una advertencia clara: en condiciones de calor extremo y sequía, incluso un foco menor puede derivar en un incendio de gran escala. La prevención, la conciencia social y el fortalecimiento de los servicios de emergencia aparecen como las únicas herramientas eficaces para evitar que el fuego vuelva a ganar terreno.

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