Gastronómicos dieron a conocer su delicada situación a la intendenta

Economía 25 de julio de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Algunos referentes del sector se reunieron el miércoles con Marisa Fassi y mencionaron varios puntos para ser considerados. Esperan la autorización para volver a trabajar. Se estudia elaborar un protocolo. Analizan los problemas que está viviendo el sector en la crisis.
la parrilla
Entre las recomendaciones que se habló de volver es la de atender en la vereda con un mínimo de mesas.

Cuatro representantes del rubro gastronómico de Cañuelas que permanecen en alerta por la situación que deben afrontar ante el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, pudieron manifestarse a las autoridades municipales para hablar por el “cierre total o parcial de sus locales y las consecuentes pérdidas de ingresos y hasta de puestos de trabajo”.

El encuentro contó con la asistencia de cuatro representantes que defienden la subsistencia de locales gastronómicos del centro. Se trata de los propietarios de La Parrilla, Harold, Pleno Centro y Hueney.

Según pudo saber este semanario, además de escuchar a la intendenta municipal, le hicieron saber de la necesidad de implementar algún tipo de medida de alivio para el sector. En ese sentido, en lo que refiere al municipio, cuentan con la excepción de la tasa hasta que siga el cierre de estos negocios por la cuarentena.

A su vez, se trataron una serie de acciones recomendadas para la reactivación de estos establecimientos, con detalles que van desde los cubiertos al modo en que deberán ser servidas las comidas.

Todavía no hay definido un protocolo a implementar, aunque ya circulan algunos elaborados por restaurantes, confiterías y cafés en otras ciudades.  

Según se explicó, esta fue la primera reunión. “Fue todo muy cordial y se pudo comentar algunos protocolos implementados, recomendaciones sanitarias y pautas de atención”, dijo un vocero.

Entre las recomendaciones que se habló de volver es la de atender en la vereda con un mínimo de mesas.  También mientras dure la pandemia, la toma de temperatura del comensal y hacer una reserva anticipada para planificar la cantidad de comensales.  

Otro punto que señalaron es que en la mesa ya no habrá elementos como una botellita de aceite o salero. Se usarán productos descartables. Los cubiertos estarán cerrados y la carta será de algún elemento descartable.  

Asimismo, se plantea el cierre de las áreas de juego destinadas a los chicos, turnos para el personal de la cocina, desinfección de la vajilla, cubetería y cristalería.

Otro tema que se exhortó durante el encuentro son las facturas de Edesur, las que le llegan como si el negocio funcionara de forma normal.  Las boletas ascienden entre los 20 mil y 30 mil pesos.

Se calcula que hay unos treinta locales gastronómicos en el centro, de los cuales ya una media docena ya bajó su persiana. “Algunos siguen trabajando en la casa para poder subsistir”, advirtió uno y se dijo que “no se sabe de una fecha de apertura. Todo esto va acompañado por los casos de coronavirus. Tal vez en septiembre se pueda hacer algo o quizás un poco antes”.