
La marcha de los jubilados fue copada por los barras, hubo incidentes, 100 detenidos y 12 heridos

Un nutrido operativo de seguridad se montó el último miércoles sobre las distintas calles que rodean al Congreso Nacional, con intención de disuadir la masiva protesta que cada semana llevan adelante grupos de jubilados y que, en la jornada del citado día, sumó la participación de barrabravas.
Los incidentes comenzaron cuando los "simpatizantes", que llegaron junto al Polo Obrero y los movimientos de Izquierda, quisieron copar las calles y desafiaron a los agentes de las Fuerzas federales.
La jornada dejó unas 15 personas golpeadas, hospitalizadas con lesiones graves y afectadas por los gases lacrimógenos, un centenar de detenidos, vehículos prendidos fuego –entre ellos un patrullero– y un policía con una herida de bala.
No obstante, la peor parte se la llevó el fotógrafo Pablo Grillo, quien se encuentra en grave estado tras recibir ese miércoles el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza.
Los agentes de Policía Federal Argentina, Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina formaron cordones con gran cantidad de efectivos para evitar los cortes de calles, principalmente de avenida Rivadavia, que de un momento a otro se llenó de personas de forma inesperada.

Con bombos, cánticos, bombas de estruendo y banderas con el lema “hay que ser muy cagón para no defender a los jubilados”, frase dicha por Diego Maradona años atrás, miles de personas se sumaron a la protesta, con clima futbolero y camisetas de Boca, Chacarita, River, Independiente, Vélez, Rosario Central, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Atlanta, entre otros. De la movilización también participaron dirigentes y militantes de diferentes sectores del sindicalismo, como la CGT y los gremios del transporte.
Cerca de las 16.30, los efectivos avanzaron con motos, carros hidrantes y detonaron balas de goma para restablecer el orden y que la gente dejara las avenidas Rivadavia, Hipólito Yrigoyen, Entre Ríos y Callao.
Antes de las 17, la presión de los cordones de las fuerzas de seguridad se acrecentó, con la detonación de bombas de gas lacrimógeno y la movilización de agentes en motocicletas y cuerpo a cuerpo con escudos. Varias personas fueron afectadas por los gases y resultaron heridas con las municiones de goma.
Ante la tensión en aumento, algunas personas tiraron piedras, cascotes, botellas, al tiempo que los efectivos seguían disparando. Los cientos de agentes desplegados, en menos de una hora lograron dispersar a los barras.
Despejada la zona del Congreso, varios grupos de manifestantes se trasladaron a la Plaza de Mayo y hubo reclamos y cacerolazos frente a la Casa Rosada que, como estaba previsto, continuaron entrada la noche.
Advertencia y represalias del Ministerio de Seguridad
Al conocerse que la marcha iba a ser numerosa y con apoyo de hinchas de fútbol, el Ministerio de Seguridad de la Nación que conduce Patricia Bullrich advirtió que durante ese miércoles se implementarían “estrictas medidas” para “garantizar el orden y la seguridad pública”.
La cartera nacional señaló que “cualquier persona que incurra en conductas que afecten la seguridad, participando en actos que generen desmanes o disturbios con violencia contra las personas o los bienes, o que realice cualquier acción contraria a la ley, será identificada y detenida”.


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