
Allanamiento y secuestro del auto del principal sospechoso del crimen en San Esteban

El 15 de diciembre de 2024, la localidad de San Esteban fue escenario de un trágico incidente que terminó con la muerte de Agustín Quiñones. El joven de 18 años recibió dos disparos de arma de fuego durante una fiesta particular en la calle Pucheta, lote 25, conocido como ‘La Lorita’. El suceso que conmocionó a la comunidad llevó un rápido despliegue de la fuerza policial que se extiende hasta estas horas.
Las autoridades, tras recibir el alerta correspondiente, iniciaron una serie de averiguaciones que culminaron en la detención de Lucas Figliomeni, señalado como uno de los principales sospechosos del asesinato. Las investigaciones preliminares permitieron establecer la conexión de Figliomeni con el hecho delictivo, ya que es propietario del arma homicida. El hombre se encuentra con prisión preventiva, acusado de ‘abuso de arma’, ‘portación ilegal de arma de guerra’ y ‘homicidio en calidad de partícipe necesario’.
Con el objetivo de profundizar las indagaciones, las fuerzas de seguridad implementaron este miércoles, durante un operativo en la calle Ariño, número 180, en Virrey del Pino, donde se logró el secuestro de un vehículo marca Peugeot, modelo 307, con dominio HYT-605. Este automotor fue identificado como el utilizado por los sospechosos para escapar tras el hecho. Además, en el lugar se hallaron 31 municiones intactas de calibre 11.25, dos cargadores de pistola del mismo calibre y un cargador de pistola 9 mm, evidencias que apuntan a la gravedad del armamento involucrado en el crimen.

Durante el operativo, también fue encontrado un Documento Nacional de Identidad a nombre de Lucas Giacomini, de 22 años, quien figura en la investigación como posible cómplice de Figliomeni. Se sospecha que fue el que disparó contra el chico, que había intentado ingresar a la fiesta. Actualmente, continúa prófugo, escondido de la Justicia penal en La Matanza.
El caso
Aquel domingo 15 de diciembre, alrededor de las 7 de la mañana, una fiesta clandestina en ‘La Lorita’, una quinta ubicada entre San Esteban y Peluffo, terminó en un crimen. Quiñones, y tres amigos intentaron ingresar al evento, que contaba con más de cincuenta personas y donde la entrada costaba $10.000, sin contar con autorización municipal.
Al no poder pagar, el grupo se vio envuelto en una discusión con los que hacían de vigiladores del lugar. Inicialmente, uno de ellos les ofreció la posibilidad de quedarse bailando en la vereda si no generaban disturbios. Sin embargo, Quiñones insistió en ingresar, lo que llevó a un momento de tensión.
Testigos relatan que uno de los hombres que oficiaba de vigilador, identificado como Figliomeni, comenzó a disparar al aire en un intento de intimidar a los presentes. La situación escaló cuando Giacomini le arrebató el arma y se dirigió a la entrada, donde disparó en el rostro de Quiñones, acabando con su vida de manera instantánea.


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