Monseñor Gabriel Barba será nuevo obispo de San Luis

Sociales 13 de junio de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
El titular de la diócesis a la que pertenece Cañuelas se iría en agosto con su cargo. Estuvo seis años al frente de Gregorio de Laferrère.
Monseñor Gabriel Barba
El Papa nombró a monseñor Barba, de 56 años, nuevo obispo de San Luis.

Monseñor Ga­briel Barba, obispo de Gre­gorio de Laferrère, diócesis a la que pertenece Cañue­las, se va después de seis años. La decisión, según comunicaron desde el obis­pado, fue ante una renuncia de otro monseñor, Pedro Daniel Martínez Perea, quien renunció al gobierno pastoral en San Luis. 

El cambio se hizo ante la Santa Sede, por lo que Barba se irá a San Luis y Perea asumirá como administrador apostólico ‘sede vacante’ de la misma diócesis. 

La medida fue difundida desde el Vaticano por mon­señor Aliaksandr Rahinia. 

Barba, nacido en Morón, de 56 años, y licenciado en Derecho Canónico, fue elegido obispo de Gregorio de Laferrère en diciem­bre de 2013, recibiendo la ordenación episcopal el 1 de marzo de 2014, durante una ceremonia en el miniestadio cubierto de González Catán, con la presencia de monseñor Juan Horacio Suárez, obis­po emérito y administrador de Gregorio de Laferrère, de monseñor Marcelo Co­lombo, de La Rioja, y Jorge Casaretto, obispo emérito de San Isidro. 

Es miembro de la Co­misión Permanente y pre­sidente de la Comisión Episcopal de Comunica­ción Social. 

En menos de dos meses Barba se hará cargo de la diócesis de San Luis, con una población de unos 440 mil habitantes.


Con carta y video Barba compartió su nombramiento con los fieles

El obispo con una transmisión en vivo por Youtube se refirió al cambio, saludó a los fieles y dejó una carta antes de ir a San Luis. Se desconoce quién será su reemplazante.

 El nuevo obispo de San Luis monseñor Gabriel Barba eligió su canal de Youtube para hablar de la nueva misión pastoral. El martes 9 comentó la noticia de su designación. “Muchos de ustedes estarán shockeados por la noticia”, expresó el obispo en el co­mienzo de su mensaje, transmitido en directo por el canal de la diócesis. “Entiendo lo que ustedes están viviendo en este momento. Entiendan que yo lo viví siete días atrás, exactamente el martes pasado, a las 11 de la mañana, me llamaron de la nunciatura para comunicarme ‘El Papa lo ha elegido para que sea el nuevo obispo de San Luis. La pregunta es ¿acepta?’”, recordó. 

“Como en la vida, decir sí es también decir no. Lo que me pida el Papa, lo que me pida la Iglesia es lo que me pide Dios”, consideró, y destacó los años vividos al frente de la diócesis de Gregorio de Laferrère: “En seis años ustedes, no hace falta que les explique dónde estuvo puesto mi corazón, cuántas cosas lindas hemos vivido, intensísimas”, subrayó. 

“Decir sí a San Luis es despedirme de Laferrère, eso yo sé que para muchos de ustedes es muy duro y lo entiendo, yo corro con una semana de ventaja, hace una semana que vengo procesando esto en mi corazón, tuve varios mo­mentos en los que he llorado por la despedida”, admitió. 

Y explicó que “a partir de hoy ya soy el obispo de San Luis, me falta tomar posesión. No hay fecha todavía. ¿Qué dice el Código de Derecho Canónico? Hay un plazo de dos meses. Seguramente va a ser antes, pero no puedo dar fecha porque no lo sé”. 

Y por escrito, subió al Facebook del Obispado de Laferrère: “No me imaginaba un cambio. El Papa Fran­cisco tiene una mirada mayor de la Iglesia y agradezco su confianza nuevamente puesta en mí”. 

“Saben cuánto quise y quiero a esta hermosa diócesis a la que le he entregado mi vida y corazón en estos pocos más de seis años. De lo intenso de todo lo vivido y de lo cercano que he intentado estar y ser junto a todos uste­des: sacerdotes, consagrados, diáconos, laicos/as”, dijo. 

“Me cuesta irme de aquí por el gran cariño que les tengo a todos, pero no tengo –añadió Barba– ninguna duda que si el Papa me pide esto…, si la Iglesia me pide esto… es Dios quien me habla y me lo pide. Y solo me nace decir sí. El Ministerio recibido no es para mí, sino que es para servir donde la Iglesia me mande. Y hoy me toca ir a San Luis, una diócesis a la que, como ésta, no conocía previamente. Solo de pasada, o de visita. Empe­zar de cero y empezar todo de nuevo. Continuar la rica y antigua historia que lleva esa Iglesia particular”. 

“La cuarentena lamentablemente no nos dejará dar esos abrazos de despedida que tanto hubiera deseado. Ahora nos toca a nosotros quedarnos con esas ganas de despedirnos así. No tenemos opción”, sostuvo. 

Respecto al futuro reemplazante no pudo mencionar nada. “Recen mucho (¡yo también..!) por quien será su nuevo obispo y pastor. No se sabe aún quien será. Por medio de la oración pidan ya por él cada día”. 

Finalmente, a sus fieles, “siempre son tristes las des­pedidas y cada uno las vive a su manera…, como puede. Todos seguiremos juntos y en comunión trabajando por la Iglesia, desde nuestros propios lugares. Desde donde Dios nos va pidiendo que pongamos nuestros dones al servicio”. 

“Dios los bendiga mucho. Los llevo en mi corazón. La Virgen de Fátima los proteja siempre”, concluyó.