La nueva rutina de los docentes desde sus casas

Educación 18 de mayo de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Maestros y profesores, con acceso a plataformas y algunos alumnos con un celular a crédito, sin wifi, a compartir con los hermanos, en un sistema educativo que se adapta a la fuerza en medio del coronavirus.
maestras clases
La maestra Melina Yioa es una de las personas que se adaptó a esta nueva situación particular, como sus colegas.

Como se sabe, la vigencia del coronavirus no admite el dictado de clases presenciales, de modo que los docentes deben echar mano a los recursos tecnológicos desde sus domicilios y ello, en un contexto de aislamiento social con consecuencias emocionales.
Organizar videollamadas para explicar la continuidad de la tarea. Filmarse contando cuentos para que los chicos continúen con la rutina semanal de escuchar uno narrado por la maestra. Grabar audios y videos para orientar a los padres y madres para que puedan guiar a sus chicos en la resolución de las tareas. Proponer actividades  de encuentro y resolución con la familia. Hacer muchas veces contactar a aquellas familias que están necesitando una bolsa de alimentos. Todo eso y mucho más es parte de la tarea docente en esta larga cuarentena.
Jésica Lavia es profesora de Biología y desde que cumple el aislamiento comentó a este semanario: “La evaluación formal para acreditar los saberes, no se está haciendo. Se evalúa la participación de los alumnos de manera virtual”, además luego aclaró que “hay muchos alumnos excluidos porque no tienen conectividad o las herramientas tecnológicas o intelectuales para estar conectados, por lo que no hay evaluación formal. Sí se tiene en cuenta el grado y forma de participación, con grupos de WhatsApp”.
En tal sentido se resolvió que “no todas las materias se están cumplimentando en el año, porque no estamos con las clases presenciales. Entonces generamos actividad para continuar con el vínculo. Se evalúa la respuesta de los trabajos, si lo hacen todo, si presentan dudas. Por lo que se lleva anotado en un registro con una nota conceptual por los trabajos que van presentando”.
También adaptada a la rutina de encierro es Natalia Raigordsky, docente de Economía Política en el Estrada con su Anexo 3031 en el Paraje La Noria, en Ruta 3 kilómetro 77,500, y docente en Los Pozos. “Con los alumnos del secundario nos manejamos por Classrroom para analizar textos, ver y hacer videos, escuchar audios”. Y para no tratar de alterar tanto las clases comentó que “mantenemos el horario de las clases. Los chicos se conectan por WhatsApp. Primero a los alumnos les llega el trabajo y  así nos trasladan también las dudas que tengan. Subimos la tarea y el Classroom puede hacer un seguimiento de los trabajos entregados”.
Por  otro lado refirió a la falta de conexión a internet o que la misma es muy precaria. “Muchos chicos cuentan solo con un celular y es complicado a veces, pero los chicos se esfuerzan por mantener el vínculo. También a veces los chicos reflejan una sobrecarga de tareas y se desorganizan, por eso mantengo el horario de las clases que teníamos”. No obstante, “estamos controlando un cierre conceptual, no evaluando”.
También hizo hincapié en lo afectivo y en la contención  de los contenidos. “Un poco cuesta no verlos. Hay estudiantes que te preguntan y otros que siguen sin preguntar.  Se analiza qué pasó con cada alumno, si interactuó. Pero resulta que no tienen internet, o sin datos en celular. Para estos casos se cuenta con los cuadernillos de Educación de la Provincia y de la Nación, los que son llevados por los directivos a sus casas o los retiran de la escuela y así pueden tener la continuidad”.
En medio de la contingencia “corrijo trabajos en todos los horarios y actualizo la información de los estudiantes. Al principio costó porque no todos manejaban mucho las herramientas tecnológicas. Fuimos aprendiendo a dar clases  a distancia. Y no hemos podido conocer bien a los estudiantes por la altura del año escolar que nos agarró la cuarentena”.  
“También estuvimos distribuyendo bolsones de alimentos porque la realidad de algunas familias es muy difícil”, sentenció la profesora.
Además sobre la falta de herramientas necesarias para el dictado de clases y cómo se evalúa, el director Fabián Fleitas expresó: “cada escuela implementa su sistema lo más flexible para seguir con las clases. Y tengo dos realidades distintas, en una escuela en Los Pozos y otra en el barrio Belgrano. Por lo que a través del WhatsApp nos estamos manejando entre los docentes y las  familias de los chicos. Estamos con resultados, pero a veces se hace lento porque no cuentan con internet en  la casa. Y otra forma de comunicación no tenemos, no pueden acceder a las plataformas”.
En ese aspecto dijo que “lo principal ahora no es la evaluación, sino el impacto de  las actividades en las familias y el proceso de aprendizaje de los alumnos”.
Sobre la desigualdad tecnológica a  que hizo notar el directivo dijo también la educativa: “No todos tienen computadora ni tablet, son pocos los casos. Estamos en un proceso. Tenemos devoluciones de los chicos, pero no son todos. Los docentes mandan las actividades  a la familia, pero en es un proceso lento y con limitaciones económicas de las  familias, que en algunos casos cuentan con un solo aparato celular”.
“Hay que estar coordinando los tiempos y los materiales, con situaciones particulares –aseguró el directivo–, que se complica, pero con una conectividad sería mejor’’.
“Planificamos actividades en mi escuela y se mandan por WhatsApp a la preceptora;  ella a las familias, las que responden al preceptor y ésta reenvía a los docentes. Antes lo guarda en un enlace compartido con el director y se archiva. Lo ideal es que lo hagan todas las familias, pero no sucede en todos los casos, por muchas razones. Y los docentes hacen las devolución de las actividades”, apuntó el directivo Fleitas.
La docente Melina Yioia, en la Escuela Nº9 de la localidad de Gobernador Udaondo, no cuenta con las plataformas ideales, por lo que “nos manejamos por WhatsApp, otro sistema para ellos es muy difícil por carecen de wi-fi, por lo que se manejan por celular y cuando tienen buena señal. La distancia y la falta de conectividad marca mucho las diferencias con esta escuela de modalidad rural”.
“Y se trata de mantener el vínculo del chico y de las familias. Y cuando se entrega el bolsón de alimento, reciben el cuadernillo con las actividades impresas. El resto se sigue por WhatsApp con mensajes, audios y videos. Pero como soy nueva  y es  una comunidad particular, pero respetuosa en el trato, les cuesta un poco interactuar”, comentó sobre los esfuerzos  por estar con los alumnos y sus padres.
“No tengo horario de trabajo. Pero me envían sus materiales durante las horas del día. Así que se respetan los horarios. En tanto los chicos a la noche reciben un cuento, como para dar un cierre del día con una narración”, agregó.
Asimismo comentó el cambio de no tener contacto físico. “Se los extraña bastante,  el vínculo del maestro con el chico, es irreemplazable, incluso de los nenes con sus compañeros. Y por esta situación ya hemos festejado algún cumpleaños entre todos y por teléfono. Lamentablemente no hemos tenido tiempo tampoco para conocernos bien”.
‘‘Seguimos manteniendo lo planificado y los contenidos del año, pero adaptados, para que el chico los resuelva solo o con la ayuda de los padres”.
Criticados en ocasiones por algunos, los docentes sostienen a todo trance la enseñanza y vienen dando muestras de esfuerzo, de generosidad, de imaginación, de amor por sus alumnos. Hoy son, con otros sectores, un ejemplo a seguir.


Leandro Barni
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