Emprendedor local compartió mensaje en redes describiendo la difícil situación de las Pymes y se hizo viral

Actualidad 21 de abril de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Los negocios gastronómicos representan el sector económico más perjudicado como consecuencia del período obligatorio de confinamiento. Hasta el momento las políticas públicas de ‘salvataje’ financiero del Gobierno nacional apuntaron a grandes empresas y a sectores humildes pero no a los pequeños y medianos comercios.
Nicolás bevaqcua
El emprendedor cañuelense Nicolás Bevacqua.

Nicolás Bevacqua en un emprendedor cañuelense con más de 10 años de actividad en el rubro gastronómico tanto en Uribelarrea como en Cañuelas –Los Leños y Parador 36 respectivamente– y semanas atrás publicó en su perfil de Facebook un profundo mensaje describiendo la agobiante realidad que atraviesa el sector en particular y las pequeñas Pymes en general.
El texto se volvió viral ya que desde una experiencia personal visibilizó la problemática de decenas de soñadores y emprendedores locales que le dan vida al entramado comercial y laboral del distrito.  
Sin embargo, la problemática del ámbito culinario se enmarca en un contexto nacional en donde las medidas sanitarias del aislamiento profundizaron la crisis sectorial. Las preocupaciones de los pequeños negocios atañen a diferentes motivos relacionados a la falta de crédito, las interminables cargas tributarias, el pedido de cobro de los distintos actores de las cadenas de pago y la baja recepción de comensales en la época de verano que no permitió una ‘caja’ con ahorros. 
El otorgamiento de los programas de créditos anunciados por el Ejecutivo nacional a una tasa del 24 por ciento no es concedido por los bancos a las pequeñas Pymes ya que, según las entidades financieras, las mismas no ‘califican’ para la aprobación de los préstamos. Además, la banca teme que esos créditos no puedan pagarse en el futuro inmediato por el temor del cese en la actividad comercial, por lo tanto se buscan excusas para rechazar los pedidos de los pequeños emprendedores. 
Las cargas tributarias no cesan y de a poco llegan los avisos de prórrogas de vencimientos ya sean de nivel nacional, provincial y municipal. En este ítem hay que sumar un problema crónico del país que es la suba de los importes a pagar a causa de una facturación mayor por la inflación, pero que no es real en los números finales de cada negocio; es decir, sube la facturación pero a la vez aumentan los gastos con los proveedores y la lenta actualización de las escalas tributarias hacen que un autónomo pague más en el impuesto con el mismo flujo de ingresos. 
En cuanto a las cadenas de pago de a poco cada locatario comienza a recibir los pedidos del pago de alquileres y, si bien se puede condonar algún mes, el tiempo corre por lo que el período de alquiler adeudado no se detiene. Aquí se agregan los distintos pagos a proveedores y servicios que reclaman las deudas que todo emprendimiento elimina a medida que trabaja con el cliente. Por último, se anexa el sostenimiento del sueldo a los empleados que al igual que los empleadores viven al día. Estas obligaciones ‘dan vueltas’ en la cabeza de los emprendedores sin que ingrese un solo peso en sus cajas por el efecto de la cuarentena.         
Por último, como ya se explicó en este semanario en ediciones anteriores, los sectores gastronómicos vinculados al turismo vieron una merma en sus comensales a causa de la temporada de verano. Esta situación es rutinaria y los comerciantes especulan, todos los años, con que en el período de feriados de marzo y Semana Santa recuperarán pérdidas. Este año habrá una excepción a la regla lo que conllevará al empeoramiento financiero de los gastronómicos. Para cerrar el panorama general la mirada hacía el futuro también preocupa porque cuando finalice la etapa de aislamiento, a raíz de las medidas de precaución, los locales gastronómicos serían los últimos en ser autorizados a abrir sus puertas; a la vez la cantidad de mesas disponibles serían reducidas y con ello la posibilidad de ingresos.

La palabra de Nicolás Bevaqcua            
El Ciudadano se comunicó con el emprendedor para conocer los motivos de su publicación y sobre la realidad del sector.

–Marcelo Romero: ¿Las opciones de financiación para sobrellevar la crisis no los comtempla? 
–Nicolás Bevaqcua: Los créditos del Provincia no están firmes y no los están dando. Hay algunos pero están refinanciando tarjetas de crédito y descubiertos. Los Repro –ayuda financiera del Estado nacional para pagar parte del sueldo de empleados– son para las grandes empresas. Lo que vendría a ser el pequeño comercio o la Pyme no está contemplado, esas ayudas no están dirigidas a las Pymes.

–MR: ¿Este ahogo financiero te llevó a publicar el texto? 
–NB: En realidad todas las semanas hablo con todos los chicos que laburan conmigo y se está complicando. Por lo que veo esto se extiende y hablé con el banco por lo menos para sacar algo de plata y repartirla y me dijeron que no había nada. Entonces entrás en una situación difícil y me digo a mí mismo: ‘puta madre todos los días estoy aportando, uno tiene un sueño, das laburo, movés la cadena productiva, movés el país y de repente te dejan así’.    

–MR: ¿A esto se suman las deudas de la actividad?
–NB: Esta fue una semana donde de a poco te empiezan a llamar los dueños de los locales y empezamos a hablar de lo que se cobra, de lo que descuentan o de los intereses. Las primeras semanas fueron tranquilas, pero a medida que pasa el tiempo cada uno defiende lo poco que tiene y empiezan los llamados. Y todo esto me llevó a escribir lo que publiqué. 

–MR: ¿Trataron de implementar el sistema de delivery?, ¿ves alguna salida?
–NB: Cuando sabíamos lo que iba a venir en los primeros días de marzo lo implementamos pero no funcionó. Creo que en diez días vendimos tres pedidos, estamos todos en la misma situación. La realidad es que no somos esenciales y vamos a lo último de la cadena. Y cuando se arranque la gente no creo que acuda tanto al local.


¿Qué es una PYME?

Esta sigla significa Pequeñas y Medianas Empresas.
¡¿Pero saben lo que es en realidad?! una fábrica de sueños. Un emprendedor no es más que una persona con voluntad de perseguir lo que siempre anheló, una persona que dejó su zona de confort para apostar a lo que siempre deseó.
Un emprendedor no piensa en el dinero o en las ganancias que puede generar, solo piensa en tener la posibilidad de hacer lo que le gusta y disfrutar día a día el poder ver crecer su sueño.
Muchos tienen la suerte de que su proyecto crezca y es cuando empiezan a pasar otras cosas...
Podés empezar a cumplir sueños, por ejemplo el de una persona que necesita trabajar para salir adelante o para que no le falte un plato de comida a sus hijos en la mesa o el de una persona que sueña con ser médico y se busca un laburito de medio tiempo para bancar sus gastos... 
Si seguís teniendo suerte más personas pueden acompañarte y así armar una cadena de sueños cumplidos o por cumplir.
De pronto un día levantás la cabeza y ves que tu sueño se convirtió en una Pyme, bueno decís ordenemos este lío de sueños, en ese momento arrancan las obligaciones. Uno firme dice: -soy parte del sistema, doy trabajo, pago impuestos nacionales, provinciales y municipales. Qué orgullo que de un simple sueño uno ingrese a ser parte productiva del país.
De repente ya no sos un soñador o un emprendedor, sos una persona, muchas veces, juzgada por creer que te llenás los bolsillos con el sudor ajeno. Perseguida por los cientos de impuestos que pagar, la cual muchos no sabemos ni para qué ni para dónde van.
Hoy atravesamos una crisis histórica mundial y en la cual la mayoría tuvo que cerrar sus puertas sin generar ni 1 peso de ingreso y lo digo literalmente, con la responsabilidad de afrontar sin recursos toda la estructura diaria.
Obligándonos a ver cómo a nuestros soñadores los dejás sin un mango encerrados en sus casas y ellos dándote palabras de aliento para no caer.
Siento que el sistema nos abandonó. Que tiene más derechos el que no genera nada. Y ojo, no estoy en contra de ninguna medida para ayudar a los que no tienen recursos.
Pero pido que nos entiendan que solo seguimos teniendo obligaciones y cuando esto termine, somos nosotros los que vamos a tener que salir a defender la economía.
Porque nos dejaron atados de pies y manos y saben qué, muchos no van a poder salir de ésta.
Espero no ofender a nadie con esto, no es mi intención.
Ojalá después de esto vuelvan a surgir todos esos sueños que he visto crecer y los nuevos que vendrán...

Nicolás Bevacqua