Por aislamiento, los adultos mayores del Hogar San José se comunican sirviéndose de la tecnología

Sociales 14 de abril de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
En la institución que alberga a unas treinta personas, entre ellas dos centenarias, se ajustan a videollamadas y celulares. Se encuentran a puertas cerradas.
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1 / 9 - La situación en el San José se percibe con sus adultos mayores institucionalizados, que requieren más atenciones.

Se abren las ventanas, las puertas y los abuelos pueden salir al parque, pero ya no se encuentran compartiendo un momento con un familiar.  El jardín es solo para ellos y el personal que los cuida y asiste. Solo pueden conversar y despedirse con gestos por los teléfonos celulares. Preguntan hasta cuándo, pero nadie sabe cuánto más. La paciencia debe renovarse hasta que las visitas se restablezcan. Son tiempos de coronavirus.
Se trata de una nueva imagen de los profundos cambios que nos atraviesan como sociedad y que en los adultos mayores deben extremarse los cuidados. Se trata de uno de los sectores más vulnerables de la población ante la nueva pandemia.
Un poco antes del decreto presidencial de la cuarentena, las medidas en Hogar San José empezaron a ser rigurosas hasta llegar a tener un fuerte impacto sobre la rutina de la entidad, la que se extiende a sus familiares y el personal que los atiende.
En el Hogar para mayores, el aislamiento preventivo empezó un poco antes de la cuarentena obligatoria. De esta forma se interrumpieron las visitas y las actividades de los internos se redujeron a lo más esencial. El contacto con cada mayor es solo con el personal del San José. No pueden acercarse integrantes de la Comisión Directiva ni parientes de los abuelos y abuelas.
De esta manera saben que el aislamiento es por ahora la única vacuna para las personas mayores. Se tratan de individuos de 70 años en adelante y cuentan con dos mujeres que este verano cumplieron cien años.  
Según señalan desde la entidad el grado de comprensión de los abuelos y familiares es bastante aceptable frente a los rigores que impone la situación. Pero siempre flota el interrogante: “¿Cuándo se termina?”, “¿Cuándo viene mi familia?”.
“Se trata de tomar todas las medidas posibles y que no les pase nada a los abuelos”, reconoce la presidenta de la Comisión Directiva Silvia Mogliato, que enfrenta un nuevo desafío en la institución siempre acuciada por los costos e ingresos. En tanto la administradora Sabrina Ibáñez agregó a El Ciudadano que “el aislamiento se dio el mismo día que se ordenó la cuarentena a todo el país y se comunicó a las familias de los abuelos. Y tres días antes habíamos establecido que las visitas las hacía solo una familia por internado”.
En la actualidad las provisiones que pueda hacer algún familiar, las medicaciones, pañales y otras mercaderías son desinfectadas antes de ingresar al Hogar. En el mismo sentido el personal que recibe esos objetos.    
Hace unos días dispararon el protocolo de actuación para el coronavirus con un enfermero, por lo que hizo el aislamiento preventivo durante dos semanas. Más tarde su caso dio resultado negativo. Había estado en la guardia del Marzetti cuando llegó ese paciente de Gobernador Udaondo, pero sin tomar contacto directo con el único fallecido hasta el momento en Cañuelas.
Desde el San José, su administradora Sabrina destacó a este medio: “Implementamos el uso de cofia, guantes y barbijo’’.
Según destacaron las consultadas, cuesta conseguir algunos insumos, además que los costos se multiplicaron. “Los guantes es difícil conseguirlos en Cañuelas, y los que hay son muy caros. Pudimos conseguir por Facebook otro precio. Los barbijos nos están donando particulares y vamos  a conseguir unos 18 protectores faciales provistos por el Colegio Industrial”, dijo Sabrina.
Por caso, “alcohol no conseguimos y se compró alcohol en gel en un negocio local por tres mil pesos”.  
En cuanto a la respuesta del personal Mogliato, indicó que “a pesar que no tenemos a todos, por vacaciones o por ser persona de riesgo, se portan de diez. Se pusieron el Hogar al hombro y están más encima que nunca por el coronavirus, tratando  que la situación no se ponga más difícil”.  
Pero más allá de las limitaciones y prohibiciones, también encontraron algunas alternativas para mantener el vínculo de los mayores con sus seres queridos. “Se trata de normalizar la situación y que el contacto sea de manera virtual, por lo que hacemos videollamadas con los celulares. Todo para que el vínculo no se corte”, destacaron desde el San José.


Leandro Barni
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