Las Cañas: el auriverde cumplió 35 años de vida

Deportes 30 de marzo de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Ver galería Las Cañas Cantina predio Menconi
1 / 5 - Este galpón de pollos se remodeló para que funcione como base del tercer tiempo, en la primera sede auriverde.

Muchos acontecimientos, fechas y hasta celebraciones pasaron a un segundo plano en el marco de la actual cuarentena, siendo uno de ellos nada más y nada menos que los festejos por los treinta y cinco años de vida del Club Las Cañas.
Fundado en marzo de 1985, el club hoy presidido por Marcelo Alzuragay se aprestaba a festejar su aniversario cuando esta pandemia obligó naturalmente no sólo a cancelar dicha celebración, sino incluso a posponerla sin tener hoy fecha cierta de realización.
Actualmente el club auriverde posee unos seiscientos socios, unos doscientos cincuenta rugbiers y unas ciento cincuenta chicas jugando hockey, abarcando estas cifras tanto a representantes de los equipos superiores como de las categorías formativas.
En club ha crecido exponencialmente en los últimos años tanto en lo concerniente a infraestructura (canchas y dependencias tanto para rugby como para hockey) como así también en lo deportivo, logrando ser protagonistas en la lucha por el ascenso en el rugby de la URBA, por ejemplo, o compitiendo en un alto nivel en el marco de la Asociación Amateur de Hockey de Buenos Aires (AHBA).
Pero todo este gran presente tuvo su puntapié inicial hace prácticamente treinta años como un pasatiempo de jóvenes que tenían ganas de jugar un deporte que no existía en Cañuelas comandados por alguien que, sumamente ligado al rugby, aceptó enseñarles teniendo a la vez el claro objetivo de formar un club, no sólo un equipo de rugby: ‘Boyi’ Sulpis.

Un poco de historia
Curiosamente no existe una fecha concreta de creación del club, o al menos una tentativa que se tome como referencia, dado que en la vorágine de dar aquellos primeros pasos nunca se reparó en ese detalle.
En una extensa entrevista realizada oportunamente por este medio a ‘Boyi’ Sulpis, fundador del club auriverde, éste relató: “La movida comenzó en marzo del ’85 y admito que la vorágine fue tan grande en ese entonces que sin darnos cuenta se nos fue el primer año y nunca anotamos un día preciso de creación del club”.
En relación al panorama que existía en Cañuelas en 1985, Sulpis sostuvo: “Era una época en la que no existía internet, Facebook ni TV por cable, por lo que no se veía rugby y no había forma de estar conectado a este deporte. El rugby estaba en zona norte pero no acá y fue en ese contexto en el que un grupo de pibes se juntó y vino a plantearme que quería jugar rugby luego de enterarse que yo estaba relacionado al deporte. En ese entonces, con 33 años, sinceramente los subestimé y no les di mucha bola, eran solamente ocho. Pero a los veinte días aquel grupo volvió a mi casa con la misma propuesta pero ya eran veinticinco, lo que me dejó en claro que la cosa venía en serio”.
“Yo había fundado las juveniles de Regatas de Bella Vista, así que sabía cómo formar algo desde la nada, por lo que hablé con el Cañuelas Fútbol Club y me cedieron la cancha de básquet que usaba con pibes de 13 y 14 años, entre los que estaban ‘Papo’ Domínguez, ‘Keto’ Nassano y Mauro Juárez, entre otros, y algunos más grandes que andaban en los 18-20 como Adrián Sosa, Mariano Tonello, Miguel Higa, Leonardo Ezquerra, ‘El Gordo’ Villafañe y Oscar Santamaría”, recordó Sulpis.
Tras un período teórico, en el que los nuevos deportistas y en aquella cancha de básquet del CFC recibieron la famosa filosofía del rugby, éstos necesitaban del verde césped para comenzar a realizar los primeros movimientos.
“Le pedí al club ‘El Cajón’ y me lo dieron dos días a la semana y allí empezamos a hacer los primeros movimientos. Recuerdo que me cobraban un peso por persona por el consumo de luz, dinero que juntaban Atilio Ruiz y ‘Tapón’ Quiroga mientras que yo personalmente se lo llevaba a la casa a Irigoyen, quien era el tesorero del club. En esta etapa llegamos a contar con ochenta jugadores divididos en tres segmentos de edades, lo que demuestra que el boca a boca funcionó”.
“Con toda la razón del mundo no cayó muy bien en la gente del fútbol nuestros entrenamientos en ‘El Cajón’ dado que sin querer le estábamos destrozando la única cancha que tenía el club, así que por agosto dimos las gracias y salimos a buscar baldíos donde poder entrenar jugando los primeros amistosos, con Las Heras y Marcos Paz, en el predio de SMATA”.

El nombre y la elección de los colores
“En los vestuarios de ‘El Cajón’ y en mayo del ’85, casi sin querer surgió la idea de tener camiseta y nombre propio. Hubo varias propuestas como Cañuelas Rugby por ejemplo, pero por votación se decidió el nombre que hoy tenemos como así también los colores y su distribución en la camiseta. Estábamos en el Club Cañuelas pero teníamos una identidad propia”.

La necesidad del predio propio
“Con la idea de conseguir algo en el ’86 Ricardo Mietta, que trabajaba en el municipio, me comentó que iba a gestionar un terreno fiscal y vimos varios, pero estaban todos muy lejos para ir con pibes y adolescentes. Hasta que un día me llevó al terreno que está frente a mi casa, donde están hoy las canchas de fútbol de Menconi. Un predio de 3½ hectáreas que rápidamente se convirtió en la primera sede del club. Los galpones de pollos que había en el lugar los convertimos en vestuarios y otros pasaron a ser el lugar donde realizar el tercer tiempo. Todos los días de 19 a 23 horas nos juntábamos ahí a hablar, proyectar y trabajar haciendo todo a pulmón. Con Héctor Tonello y Osvaldo Young diagramamos dos canchas de entrenamiento y la cancha principal, pedimos al municipio los caños para las ‘H’ y a Segba las columnas de iluminación porque queríamos tener todo listo para julio del ’86, objetivo que logramos cumplir. Para ese entonces entrenábamos de noche en una cancha que tenía un pasto que estaba creciendo y con vestuarios con agua caliente”.

Cambio de sede
“El predio me lo habían cedido pero al fallecer la persona con la que había hecho ese arreglo, el paisaje se modificó por lo que comenzamos a pagar alquiler y hasta impuestos del lugar y todo se complicó muchísimo. Estuvimos cerca de quedarnos sin lugar al no poder seguir afrontando esos gastos mientras, en paralelo, buscábamos otro predio aunque sin tener un peso como capital. Pero como siempre digo: Dios es de Las Cañas y nos dio una mano”.
“¿Qué sucedió?”, fue la pregunta obligada tras aquella declaración la cual tuvo como respuesta: “Una familia de Lanús tenía una quinta de fin de semana donde se encuentra la actual sede de Las Cañas. Pero con el paso del tiempo los hijos crecieron y poco a poco ese lugar fue cayendo en desuso, por lo que decidieron venderlo ofreciéndomelo a mí. El lugar se vendía a puerta cerrada por lo que se incluía mobiliario para ochenta personas, un burro, un toro y una vaca. En ese entonces la superficie utilizable era poca dado que gran parte estaba metro y medio por debajo del nivel”.
En ese momento surgió el proyecto de mudar Las Cañas a este nuevo lugar.
“Para concretar la compra del predio había que reunir u$s 22.000 por lo que hicimos una rifa de un auto 0km: un Renault 12 que compramos con las primeras trescientas rifas vendidas restando vender las otras setecientas aunque, en ese proceso, el dólar triplicó su valor por lo que se nos complicó todo y mucho. Ahora nos faltaban u$s 10.000 teniendo todo ya firmado”.
Aquel mismo destino que le había hecho un guiño parecía querer dejarlos ahora en ‘pampa y la vía’ a raíz de los lamentablemente típicos avatares de la economía vernácula.
“Ante este cuadro de situación surgió la idea de salir a pedir mil o quinientos dólares a todos los padres logrando reunir unos seis mil lo cual, sumados a otros mil que me prestó Pedro Martínez, llegamos a siete de los diez mil que teníamos que pagar. En ese momento se estaba radicando Molino Cañuelas en esta ciudad por lo que me le aparecí un día a Ricardo Navilli planteándole esta situación, logrando de este modo reunir los tres mil dólares que faltaban. Un dato importante es que el dinero que aportaron los vecinos de Cañuelas fue devuelto en su totalidad con la cuota del plantel de Primera. De ese modo compramos la actual sede del club”.

Trabajos sobre el terreno
Tal como se mencionó más arriba, el predio era sumamente bajo por lo que fue necesario un importante trabajo de relleno.
Tal obra insumió un total de novecientos camiones de tierra proveniente en su mayoría de los trabajos de pavimentación que se estaban realizando en ese entonces en Cañuelas, como así también de tierra extraída por Molino Cañuelas cuando estaba construyendo las celdas subterráneas.

LCRC en la Cuenca del Salado
Llamativamente la misma experiencia que se estaba dando en Cañuelas se reproducía en ciudades de los alrededores,  confluyendo esta movida en la creación de la Cuenca del Salado, liga reconocida por la URBA que funcionó desde 1988 a 1991 contemplando en su seno once equipos como Las Flores, Dolores, Alvear, Lobos, Glew, Brandsen, General Belgrano, Chascomús y Las Cañas, entre otros.

La incorporación a la URBA
“Crecimos tanto que no sólo teníamos Primera División, sino también Intermedia, dos equipos juveniles y unos veinte menores de doce años, mientras que las demás instituciones de la Cuenca contaban solo con Primera e Inter, por lo que muchos de nuestros pibes se quedaban sin jugar y no hay forma más efectiva de perder gente que dejarlos sin actividad”, disparó en su momento el fundador de Las Cañas Rugby Club agregando: “Yo veía que si eso continuaba así, rápidamente íbamos a perder todo por lo que tanto habíamos trabajado”.
Pero más allá de esta necesidad de Las Cañas de cambiar de aire, ocasionada por la convocatoria que tenía de jugadores, debía cumplir con ciertos requisitos en cuanto a infraestructura para poder sumarse a la Unión de Rugby de Buenos Aires.
“La URBA nos dio un listado de requisitos que debíamos cumplir encontrándose entre ellos los vestuarios por lo que, para encarar la construcción de los mismos, ideamos una nueva rifa de un 0km que en este caso fue ganado por Luis Angel Gil”.
Desde entonces Las Cañas no ha parado de crecer, siendo una referencia en lo que a rugby se refiere no sólo en Cañuelas sino en toda la región.


Hockey en los inicios de LCRC

Si bien en Las Cañas el rugby tiene históricamente mayor protagonismo que el hockey, de hecho el nombre de aquella disciplina figura en el mismísimo nombre de la entidad, la presencia del hockey en el club auriverde posee prácticamente la misma antigüedad.
“Adriana Iriberry había empezado a enseñar a un par de chicas en el Club Cañuelas y justo cuando arrancamos en calle Pellegrini ella se fue a Lobos, por lo que aquellas jugadoras se quedaron sin profesora. Ahí fue cuando convencí a mi señora para que asumiera ese mismo rol pero en Las Cañas por lo que, con tres hijos ya, dio los primeros pasos de este deporte lo cual hizo por una década”, rememoró Sulpis.
Tras varios períodos de inestabilidad, el hockey finalmente no sólo se ha afianzado dentro del club sino que ha logrado hitos destacadísimos como la concreción de su cancha sintética, el ingreso a la AHBA y la confirmación de dos tiras, como así también el logro de ascensos y títulos en esta misma importante liga.

Las Cañas primeros pasos del hockey
Postal del hockey auriverde en plena etapa de gestación.