Un emprendedor de alto Impacto

Carmelo Mastrogiovanni es el titular de la Inmobiliaria Impacto. Comenzó con su padre en el año 1969, cuando éste falleció hace 42 años, continuó solo hasta el día de hoy. Sus inicios fueron en La Matanza e Isidro Casanova. Visitó la redacción de El Ciudadano este último miércoles, un día con mucha lluvia y viento, lo que él considera un “día de vendedores”.

–Rodo Herrera: ¿Por qué consideras este día desapacible un “día de vendedores”?
–Carmelo Mastrogiovanni: Porque es el mejor momento para visitar los inmuebles, para ver si podes entrar, si hay filtraciones, ver cómo están los accesos, las cosas hay que verlas en el peor momento porque con sol siempre es lindo. Te motivas con el sol, no cabe dudas, la motivación te da ganas de definir algo, una compra, pero no hay que dejar de ver y hacer un análisis completo de situación de ver cómo está ubicado, como llegar, forma parte de la vida, ver lo lindo y lo feo. 

–Rodo Herrera: ¿Cómo llegaste a instalarte en Cañuelas?
–CM: Llegué a Cañuelas porque creo que Isidro Casanova es la Capital del piquete, nace ahí, se cortó la circulación por mucho tiempo y la gente no venía. Empezamos en un período crítico, teníamos una estructura armada importante y teníamos una oficina a la que nadie venia. Ahí decidí que me iba a Capital Federal o al campo. Siempre tuvimos una visión sobre lo rural, habíamos comprado un predio en la bajada de la autopista para Cañuelas Club de Campo, en el 99 o 2000. En ese momento se decía que la ciudad estaba destinada a ser Pilar, había 35 proyectos urbanísticos para Cañuelas, estaba el mega proyecto “La Primavera de Bustillo”, esas dos mil y pico de hectáreas para fundar una ciudad nueva y muchos proyectos periféricos. Se muere el país y se fueron todos los proyectos, quedamos prácticamente solos con Altos del Carmen y Cañuelas Club de Campo, nuestro corazón está puesto ahí desde hace años. La ciudad de Cañuelas tiene una ubicación geográfica excelente por la conexión con todas las rutas, adonde vayas pasas por acá. La conectividad La Plata –Zárate y la de Zárate -Mercosur y todas las rutas que la van cortando. Cuando se empieza a recomponer el país, siempre son periodos lamentablemente cortos, vamos y venimos, se decidió con muy buen criterio y visión realizar el Parque Industrial Cañuelas, en ese momento estaba Gustavo (Arrieta) y fue justo el lío del campo con la resolución 125, había cortes de ruta y demás. Teníamos que inaugurar, iba que venir (Daniel) Scioli y no pasaba, era bastante conflictivo en ese aspecto. Hoy un poco se repite esa historia, pero Cañuelas está llamada a desarrollarse de manera importante más allá de que los ciclos económicos no acompañen. A pesar de eso es un lugar de la región buenísimo, no sólo por la conectividad, por cómo está compuesta, por su gente, realmente hay mucha apuesta y con la llegada del mercado creemos que va a andar muy bien. En rigor, a raíz del crecimiento genuino, está faltando es infraestructura de vivienda, educativa, gastronómica, de calzado, sanitario, etc. La gente emigra acá y aún hoy tiene una fuga enorme hacia la ciudad de Buenos Aires, porque estamos a 25 minutos por autopista. Eso fue lo mejor que le pasó a Cañuelas y el crecimiento exponencial de Canning, mucha gente emigra porque no podemos contener esa oferta. Se está saturando, es complejo salir en las horas picos y en definitiva es buena oportunidad. 

–RH: ¿Cómo es la relación con el Municipio? 
–CM: Tenemos una excelente relación, con Gustavo (Arrieta) en la intendencia fue de una conectividad extraordinaria. Cada comprador del Parque Industrial ha tenido reuniones con la intendencia y se iban maravillados. Es raro que un intendente les dé la bienvenida no ante la compra sino ante la pregunta, la curiosidad. Pero él los atendía y les decía que el municipio esta disposición, eso era definitorio en la compra, aún hoy es así con Marisa (Fassi). Gustavo ha sido un visionario, un estratega con la humildad de recibir al que definitivamente se va a localizar en tu ciudad. Marisa es igual, venimos exactamente en la misma sincronía, tenemos una reunión programada del área farmacéutica y ella nos recibe para interiorizarse.  Cada situación que sucede en el Parque Industrial es presentada al Municipio y eso es extraordinario. En rigor, al Parque no le falta nada, sólo que la situación económica acompañe, nada más. El parque ha hecho un esfuerzo extraordinario, dada la particularidad de sus dueños, es gente extremadamente responsable, ama la inversión y la industria. Es gente digna de imitar, ojalá hubiese muchos desarrolladores como los del Parque. Aun con un movimiento estacando de la venta tiene prácticamente toda la infraestructura terminada. A diferencia de otros emprendimientos que necesitan vender para después volcar en inversión, acá no, la infraestructura está hecha. Además, destacar la prolijidad, el orden, la documentación, el criterio de objetivos de vender, tenemos un parque digno y lo hemos logrado, es distintivo. Estamos muy felices de haber logrado con todas las adversidades en lo económico, haber manejado su estilo, su impronta hasta transformarse en uno de los mejores, sin ánimo de exagerar. Quiero decir, esto es dicho por quienes lo visitan, ellos son los que cuenta que han recorrido varios y no hay como éste, “acá me quedo”. En Impacto hemos diseñado política de acompañar a quienes se quieren instalar, desde la compra, la escritura e incluso hasta obtener la habilitación, siempre estamos presentes. 

–RH: La estrategia de Impacto no es simplemente vender, queda la sensación que el vínculo con el cliente no termina ahí…
–CM: Claro, en Impacto es esa la decisión que hemos tratado de transmitir a nuestra gente, el no soltarnos la mano, en lo bueno o irregular y en lo que pueda ocurrir, siempre estamos presentes. Tenemos política de acompañar la cliente hasta el final y también tenemos un servicio post venta en el que se trata de estar a la altura de por qué nos eligieron. Eso es algo que hacemos todos los días, forma parte de la cultura de uno, yo lo inculco a mi equipo, que es buenísima, colaboradora y entiende que la política de Impacto es esa, de asesoramiento sin obligación de nada. A los clientes se los orienta en función de la necesidad, de su rango de inversión, para qué lo quiere comprar etc. y la persona se va plena. Hay gente que desea tener un campo, pero no sabe qué es o no conoce, no sabe qué hacer o producir, se los orienta sin costo y a veces en detrimento, pero no importa, ese cliente siempre vuelve. Y los que tienen una idea clara cuando los atiende un ingeniero agrónomo se dan cuenta de que realmente es idóneo y hay coincidencia en los planteos. 
 
–RH: ¿Para dónde va el desarrollo urbanístico de Cañuelas?
–CM: Tiene distintas aristas, depende de la capacidad económica y otras. El que quiere vivir de excelencia tiene Cañuelas Golf, la parte residencial con un club Premium digno de cualquiera del país y aun del exterior. Realmente el que lo conoce se sorprende del nivel. Después “Las rosas” es hermoso, es más bien clase media superior. Nuestra clase media es sub clasificada, es alta y baja pero media al fin. Opciones como el desarrollo de la Huerta, hay de todo. Depende de su nivel económico, hay gente que quiere estar en un barrio cerrado o abierto pro tienen muchas alternativas, hay lugares hermosos. Después tenés los clubes de campo, atado a una serie de reglamentaciones más estrictas, con seguridad y demás, es otro perfil. Hay gente que viene con la situación pre definida, que no quiere otra cosa, y Cañuelas admite esta situación de mezcla de pueblo con ciudad, es moderada, familiar, tradicional, tiene una mística muy buena. 

–RH: ¿Se inaugura la segunda parte del Parque Industrial? 
–CM: Sí, oficialmente, nosotros ya venimos trabajando, hay empresas localizadas ya. Al Parque hay que visitarlo, porque cuando vos transmitís estas opiniones, si lo ves, tenés el respaldo de conocerlo y darte cuenta de la magnitud de las inversiones hechas, el criterio, cómo está formado, eso te genera autoridad para hablar y contar. 
 
–RH: Hay gente que vive en Cañuelas hace años y ve los desarrollos, como el Parque Industrial, muy lejanos, ¿puede ser?
–CM: Sí, yo creo –y esto siempre lo hablamos con Gustavo (Arrieta), Marisa (Fassi) y algunos empresarios– en líneas generales nuestra generación adolece un serio déficit de comunicación, comunicamos mal o ni siquiera lo hacemos. Aquel desarrollista, profesional, comerciante que quiera saber, le falta una política de comunicación que sea “venga, conozca, quédese en Cañuelas”. Basado en que tenemos muchas cosas para ofrecer y poca gente lo sabe. La oportunidad la hacen una serie de factores importantes, obviamente el contexto económico no es un tema menor, la incertidumbre genera retracción que muchas veces no es un problema de plata es hacerlo o no. Pero Cañuelas tiene una propuesta para todas las capas sociales que quieran venir, el que lo descubre quiere quedarse. Es muy bueno el tema educativo, es distintivo, va creciendo genuinamente, no es temporario, el que se instala y necesita 100 o 50 empleados, tarde o temprano consume acá, sus hijos van al colegio. Lo mismo va a pasar con el Mercado, es importante tener una mirada larga para ir trabajando en lo que falta hacer y que esa trama se vaya tejiendo y permita que sea atractivo al inversor. Si no hay plan de difusión y de comunicación, igual se va a hacer. El crecimiento y desarrollo es como una tormenta, vos ves un frente y sabes que va a llover, eso te permite ponerte el piloto, agarrar el paraguas, esto es así, como se anticipa, ver lo que falta y cómo hacemos para lograrlo. El desarrollo no lo vas a poder contener, pero si lo prevés va ser ordenado y esa es la diferencia en trabajar en la previsibilidad, el orden o desorden. 

Por Rodo Herrera