Su fallecimiento: Luis Alberto Mario

Sociales 17 de abril de 2021 Por El Ciudadano cañuelense
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A sus 59 años desapareció el integrante de la Asociación de Veteranos Cañuelas.

Una profunda tristeza causó el fallecimiento de Luis Alberto Mario, en la tarde del sábado 10, orgulloso ex combatiente de Malvinas que fue respetado y querido tanto por sus compañeros de batalla, como por aquellos con los que compartió salones escolares y ámbitos laborales.
Luis nació el 12 de enero de 1962 en Cañuelas. Creció en una casa de ámbito rural, donde vivía con sus padres Raúl y Amalia, fallecida hace varios años. Tuvo de hermanos a Lalo, Loli, Ariel, Paco y dos mujeres ya muertas. Cursó solo unos años de la educación primaria.
A los 20 años dejó las tareas rurales del tambo y las avícolas para ser soldado voluntario. Le tocó abastecer y mantener aeronaves como integrante de la Sección Apoyo de Vuelo de la Compañía Comando y Servicio del Batallón de Aviación de Combate. Salió de Campo de Mayo para el sur y peleó como helicopterista en la guerra de las Islas Malvinas durante 74 días. Allí se destacó por su compañerismo y lealtad al tiempo que escaseaban las provisiones y debían enfrentar al enemigo. Con un grupo de 13 efectivos proveyó de armas y municiones. Por mayo de 1982 vivió el primer bombardeo enemigo.
Nunca había visto heridos ni cadáveres. Otra de sus tareas fue levantarlos y llevarlos al hospital de campaña. Un día terminó prisionero de guerra y el 20 de junio llegó al continente.
Le costó insertarse en su ciudad para conseguir trabajo y también tener buena salud.
Hacía un par de años se había jubilado luego de ser auxiliar de escuelas.
Tuvo una activa participación en las agrupaciones de ex soldados que procuraron mejorar la condición de los que volvieron de la guerra y favorecer su reinserción social.
En marzo de 2017, se convirtió en el primer y único veterano de Cañuelas en regresar a las islas luego del conflicto armado. Para el viaje llevó una imagen de la Virgen del Carmen que le entregó el municipio local con la intención de donarla a la capilla St. Mary’s.  Resultó todo un periplo. No quisieron recibirla la estatuilla y tuvo que volver con ella a nuestra ciudad. El destino final fue una ermita junto al monumento a Malvinas en la plaza Manuel Belgrano, un espacio que era fiscalizado con celo por Luis y por el que pasaba con su vehículo siempre que podía.
Amaba la pesca y la cocina. Le apasionaba salir al campo, tener perros y seguir a su club Boca Juniors. Siempre dispuesto a juntar a sus familiares de la ciudad y de otros puntos de la provincia, andaba con planes para ir a conocer una prima en España. Además, siempre estaba atento con el monumento a Malvinas en la plaza Belgrano y se acercaba para mantenerla, como a publicar sus pensamientos y ánimos en las redes sociales.
A pesar de ya contar con su jubilación, seguía haciendo algunas tareas de mantenimiento y reparaciones en hogares por su cuenta.
Sobre su muerte se supo que, a pesar de llevar algunos controles, y no llevar problemas serios, el COVID-19 fue mortal.
Un gran amigo y un buen padre. Se casó primero con Liliana y tuvieron tres hijos: Silvia, Lucía y Jorge. Tuvo una segunda unión con Marcela Galván, con quien tuvo a su hija Malvina.


Leandro Barni – [email protected]