Las cenizas del veterano de Malvinas Luis Alberto Mario fueron depositadas en el cementerio local

Sociales 17 de abril de 2021 Por El Ciudadano cañuelense
Durante la ceremonia de despedida, un coronel de Aviación de Ejército afirmó que el vecino que fue helicopterista, “no dudó un minuto para partir al sur”. No hubo honras militares, ni velatorio.
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En la vereda de la casa velatoria Rodríguez, en la escalinata de la Escuela 27 y el cementerio, se lo despidió al ex com

El Jefe de Estado Mayor del Comando de Aviación del Ejército, Coronel Luis Angel Bennardi afirmó en la mañana del martes 13 que Luis Alberto Mario “no dudó cuando entró al Ejército ni un minuto para partir al sur. Fue uno de los primeros voluntarios. Los helicópteros salieron el 7 de abril de Campo de Mayo y llegaron a Comodoro Rivadavia. No se sabía cómo llegarían las naves por su autonomía. Luis organizó varios cruces a las islas y desarmó varios helicópteros para así poder cruzarlos en las bodegas de los aviones Hércules. Llegó en uno de los últimos viajes aéreos y ya se quedó en Malvinas. Estuvo en Moody Brook, en la intemperie en Dos Hermanas, Monte Kent. Abastecía de combustible y municiones a todos nuestros helicópteros, lo hacía para poder avanzar la primera línea. Trabajaban de noche y hacía un abastecimiento con tachos de 200 litros con una manivela, de poco caudal, y de forma manual el combustible a los helicópteros. No paró nunca hasta el fin del conflicto del 14 de junio”.

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Al pronunciar unas palabras de despedida a Mario, cuyos restos fueron inhumados en el cementerio local, el militar dijo que “no descansó un minuto hasta finalizar el conflicto. Luego de cuatro días de ser prisionero de los ingleses en Puerto Argentino, se fugó en un helicóptero Puma que los llevó al buque Bahía Paraíso y así regresar al continente, hasta seguir con más operaciones”. Además, contó que “lo conocí a Luis recién hace cinco años. Nos dio su testimonio. Fue un honor conocerlo, saber de su desempeño y de experiencia, como el amor a la aviación y la patria. Me contó de sus hijos”.
El militar aclaró que por el avance del COVID-19 estaban suspendidos los honores fúnebres de todo el personal militar. “El Comando de Aviación de Ejército no quiso estar ausente y estar hoy acá con su familia”, dijo el coronel, que luego pidió un minuto de silencio. “Se despide a un guerrero, como a todos los soldados del Ejército Argentino”, finalizó. Luego el compadre del fallecido, Rubén Oscar Iglesias gritó: “Viva la patria”. Aplausos.
En la tarde del sábado 10, el integrante y fundador de la Asociación Veteranos de Guerra en Cañuelas, Luis, falleció a los 58 años a causa del COVID-19.  Fue inhumado en una ceremonia que no tuvo las honras militares que se merecía, pero sí tuvo el rito católico, con la presencia del cura Ulises Nicolea, en el marco de dos días de duelo decretado por la intendenta Marisa Fassi.
En el cementerio, se esperaba un trompa para rendir los honores correspondientes a un veterano de guerra, que no llegó a horario para la ceremonia pese al pedido de sus camaradas que lo hicieron el mismo día de su deceso. Un carro recibió la urna cineraria que fue depositada arriba de una bandera nacional y la trasladó hasta su morada final donde lo despidió su familia, amigos e integrantes de los veteranos de Cañuelas, además de algunos vecinos y representantes de entidades de la ciudad.

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Luis, no tuvo velatorio. Sus cenizas fueron retiradas de la Cochería Rodríguez y el cortejo fúnebre pasó por la Escuela 27, donde lo despidieron alumnos y docentes en la vereda. Allí se desempeñó como auxiliar y miembro de la cooperadora escolar, luego la columna de autos se dirigió a la plaza Belgrano donde se levanta el monumento a Malvinas para el último destino del camposanto.
A la casa de sepelios no asistió nadie del arco político local. Aunque su despedida no convocó muchas personas, varios se acercaron para dejarle una flor, una bandera y darle el pésame a su familia.
Con la entrega de sus restos, la urna fue ubicada en un auto particular que tenía la bandera nacional sobre su techo y varias calcomanías con la imagen de las Islas Malvinas. 
A la salida de la cochería, los alumnos con sus maestras y algunos padres aplaudían en la vereda del establecimiento donde Luis pasó muchos años de servicio.
Ya en el cementerio, el sacerdote Ulises encabezó el responso. Destacó la entrega de Luis a la sociedad y la patria.
Sin ningún manto de neblina, ninguna canción, ningún helicóptero como lo llevaba a Luis Mario en sus travesías fue la despedida del cañuelense.


Leandro Barni – [email protected]