A 25 años del primer seminario por los Derechos Humanos en Cañuelas

Sociales 27 de marzo de 2021 Por El Ciudadano cañuelense
Fue una experiencia única en donde participaron diferentes actores políticos de la comunidad local, organizaciones de derechos humanos, más la adhesión de figuras nacionales.
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Postales del ‘1º seminario cañuelense de los Derechos Humanos’. Foto revista La Acacia.

A fines del año 1995 Cañuelas tuvo su primer momento popular y multipartidario de reflexión tras la última dictadura cívico-militar comprendida entre los años 1976 y 1983, el evento se denominó ‘1º Seminario Cañuelense por los Derechos Humanos’ y la Revista La Acacia lo revivió el pasado miércoles en el marco del Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
La jornada se realizó el 16 de diciembre de ese año y surgió a partir de la convocatoria de Eduardo ‘Tito’ Arias, dirigente del Partido Comunista, que logró reunir en un primer momento a Mario Miceli, Susana Frasseren, María Luján Ramos, Ana María Sabathié, Telma Martines y otro joven de apellido Sande. Este grupo primigenio y de distinta militancia ideológica logró convocar posteriormente a organizaciones, figuras nacionales y muchos otros cañuelenses que participaron de talleres, charlas y reflexiones sobre un momento oscuro de la historia nacional.
El pasado 16 de diciembre del 2020 se cumplieron 25 años de aquel acontecimiento y el encargado de traerlo nuevamente a la escena fue el director de la Biblioteca Popular Domingo F. Sarmiento y de la Revista La Acacia (medio web), Juan Manuel Rizzi. Precisamente, este último describió en su portal “Organizado por una multisectorial partidaria, el 16 de diciembre de 1995 se realizó en Cañuelas el Primer Seminario por los Derechos Humanos. Miembros de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, Equipo de Antropología Forense, Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, entre otros, hablaron al público en el Cine Teatro durante horas de la mañana. En el edificio de la Escuela N° 1, durante la tarde se realizaron distintas mesas de debate con actores locales de la educación, la política y el periodismo. El cierre musical y teatral estuvo cargo de Gente de Teatro coordinado por Zully Moreno. El último encuentro de la noche fue un recital de rock en la plaza presentado por el Ruso Verea del programa radial Heavy Rock & Pop”.
“Ernesto Sábato y Luis Farinello, entre otros adherentes, hicieron llegar su mensaje grabado. Tras los indultos a los genocidas en 1990, el contexto era de recuperación y de una nueva posición ante los derechos. En una de la mesas de debate se propuso que Cañuelas, luego de este seminario, tuviera en la Provincia una mención especial en Derechos Humanos”.
“María Luján Ramos realizó los principales contactos en Capital Federal, de una jornada que se extendió entre las 8:30 y las 22 horas. Merece destacarse la intervención de Laura Bonaparte (Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora), quien dos años atrás había llegado a Cañuelas a presentar su libro El mundo guarda silencio. La tragedia de Cañuelas, novela autobiográfica en clave ficcional que testimonia el hallazgo del cuerpo de su esposo desaparecido, Santiago Bruschtein, y de los otros seis fusilados e incinerados en los alrededores del camping de SMATA de Alejandro Petión. Justamente, la presencia del Equipo de Antropología Forense en el seminario fue la primera exposición pública y detallada de estos hechos en Cañuelas”, concluyó Rizzi.
Aquel encuentro no fue sencillo. Por una parte, su organización llevó alrededor de tres meses y se logró la adhesión de figuras como Ernesto Sábato, Jorge Lanata, Teresa Parodi, León Gieco, entre otros. Se consiguió la presencia de variados disertantes y variedad de espacios de debate.

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Pero el escollo más significativo se dio en la habilitación para el uso del Cine Teatro Cañuelas y el abordaje de la temática de los Derechos Humanos en el distrito, caracterizado por su conservadurismo.
En aquel diciembre de 1995 Ezequiel Rizzi cedía la intendencia a Héctor ‘Nino’ Rivarola. El reciente jefe comunal debió afrontar a días de sus asunción un evento que estaba a punto de llevarse adelante y así comenzó el análisis de la participación en el interior del partido radical. Las discusiones no distan mucho de las actuales; giraban en torno a las cifras de desaparecidos y hasta había divisiones internas que razonaban el Proceso de Reorganización Nacional desde miradas de derecha hacia las más progresistas.
Finalmente, entre intentos de renunciamientos se permitió la utilización del Cine Teatro Cañuelas. “Recuerdo que la policía había dispuesto patrulleros en la puerta de la escuela y que la Iglesia local no permitió la participación del Padre Farinello”, expresó Telma Martínez en sus redes tras reconocer la publicación de Juan Manuel Rizzi. Muestra de que el clima de época difería mucho del actual.
Junto con Rivarola, asumía en ese diciembre del ’95 como subsecretaría de Cultura, Susana Frasseren, que fue fundamental para la gestión del espacio del Cine Teatro Cañuelas y la realización del seminario.
Al momento del ofrecimiento del cargo, Frasseren ya estaba involucrada en las peripecias del encuentro por los Derechos Humanos y en un contacto con este medio explicó cómo surgió la idea del seminario, “decidí ir a la reunión, en ese momento era militante de la UCR, ‘Tito’ (Arias) propuso que el objetivo era plantear los derechos humanos en Cañuelas y a partir de ese disparador se fue invitando a más gente. ‘Maruca’ (Ramos) tenía muchísimos contactos con las organizaciones de los derechos humanos y se fue armando. Trabajamos frenéticamente durante tres meses previos”.
“Coincidió en ese lapso de tres meses que me ofrecieron el cargo de subsecretaria de Cultura, pero no estuve en el seminario por ser funcionaria sino por haber estado en la mesa organizadora del mismo. Había que buscar un espacio y Cultura tenía ahí su sede (Cine Teatro Cañuelas)”, continuó la ex subsecretaria y agregó: “se vio mucha juventud y en la comisión organizadora estaban representados todos los partidos políticos. Lo extraordinario del seminario fue que había socialistas, comunistas, justicialistas, radicalistas todos escuchándose”.
Antes de dialogar con este medio, Frasseren escribió a modo de reflexión para la Revista La Acacia vivencias de aquel momento que, con autorización del medio, se reproducen a continuación: “compartimos de inmediato la idea de ‘Tito’. Sabíamos que no iba a ser fácil, porque pasa en los pueblos como en las familias antiguas: no se habla de los muertos. La idea era poner a la vista los derechos conculcados a los desaparecidos durante la dictadura genocida. El movimiento sería imparable, se conformó una amplia comisión organizadora multisectorial, fuimos muchos: adultos, jóvenes y adolescentes quienes deseábamos visibilizar la falta de justicia sufrida por otra generación más de jóvenes, estudiantes, obreros, intelectuales, artistas, dirigentes políticos y sindicales y a quien marcara el poder por tener un libro prohibido, por ejemplo”.
“En esa época, como ahora rechazaba y rechazo la violencia. Me uní a la naciente multisectorial para contribuir a preservar la memoria, escuchar el testimonio de quienes sufrieron en carne propia pérdidas con el convencimiento de que nunca más fuera vulnerada la democracia por gobiernos dictatoriales, administradores nefastos de justicia por mano propia. Y lo fundamental para mí fue que esos testimonios que escuché y que escucharon muchos jóvenes y adolescentes movilizados por el proyecto, convertía a cada víctima en propia, no ya, de un padre, una madre, un hijo, un nieto, un hermano o un amigo, era nuestra, parte de nuestro pueblo, que el dolor causado era dolor de la sociedad, que las heridas ocasionadas eran de todos”.


Lic. Marcelo Romero – [email protected]