Día del Médico: el doctor que desde niño soñaba con ser médico y todavía aspira a ver un país mejor

Salud 05 de diciembre de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Horacio Cabrera es un clínico de nuestra ciudad y un especialista de un hospital público en González Catán. Con origen familiar humilde, con postulaciones y cargos en la UCR local, no vislumbra un avance de la salud pública desde hace décadas. “No hay nada para celebrar en este día”, dijo el profesional al semanario.
doctor cabrera ok

A pocas horas de terminar su jornada laboral, el médico Horacio Cabrera habló con El Ciudadano, sobre la salud y sus trabajadores. Sin alterar su agenda por el Día del Médico, sin un momento de festejo, habló por teléfono. “No hay nada para festejar. Y esto ocurre en medio del COVID, con las malas condiciones laborales para afrontar esta situación, con enfermeros a médicos que se han ido en esta pandemia. Todo ello también con salarios magros. Es un día de trabajo largo en un año bastante complicado. El festejo es el que hace el paciente con los saludos y con las fuerzas que nos tiran. En realidad, es un momento de reflexión, con todos los actores del sistema de salud”, dijo el médico de 54 años, luego de su jornada hospitalaria por la mañana, consultorio por la tarde y luego con la docencia médica.  
Cabrera forma parte del plantel del cuerpo médico de Terapia Intensiva en el Hospital ‘Simplemente Evita’, en La Matanza, integra la cátedra en la UBA de Clínica Médica y en el posgrado de Terapia Intensiva es vicedirector de la carrera de Terapia Intensiva.
“La sociedad sigue atravesada, entre otras cosas, por problemas de salud y no por la firme convicción del gobernante de turno, sino por el voluntarismo del sector de Salud. Siempre tratamos de resolver los problemas”, destaca en el diálogo y justo en un día de reclamos gremiales de los médicos bonaerenses y de CABA. Al respecto sobre esas medidas gremiales aclaró que “no hice paro, nunca estuve muy de acuerdo con ellos. Creo que la lucha es en la mesa de diálogo con los gobernantes, discutiendo la salud que queremos, el médico que queremos formar, la distribución de los cargos y sus especialidades, las diferencias e inequidades salariales entre los médicos de un distrito a otro, o de una provincia a otra, la carrera hospitalaria. Hay muchas discusiones por plantear. Son años que llevamos con estos temas y que se acentúan”, cuenta en la llamada telefónica. En medio de su día también recuerda que intercambió opiniones con militantes políticos del oficialismo.  
Acompañado por sus seres queridos, el doctor sigue dialogando: “Desde 1985 las condiciones de salud para esta fecha no hemos logrado dar soluciones reales a la sociedad. No la hemos podido torcer. Hay una decadencia en la salud, la pobreza, la educación, mortalidad, crecimiento de asistencia social, trabajo. No hay un número que nos dé bien. Al llegar a estos días nos embarga la tristeza. ¿Vamos a seguir inaugurando hospital sin nada adentro o vamos a tener una buena red de derivación?”.
También define que “hay discusiones que no se quieren dar en un partido como en otro. A veces me siento un poco desahuciado para esta altura, además con un año caótico”.
Cabrera, en verdad, con ocho años de edad quería ser médico y tenía el modelo de un médico de familia de su pueblo con marcada militancia peronista, en su pueblo de Colón, en nuestra provincia. “Con una familia muy pobre, la cual a veces no tenía para comer, siguiendo algunos ejemplos cercanos, pude estudiar y formarme en el sistema público, en una generación con calidad, con una sociedad que me pagó los estudios y sobre la cual a veces me siento en deuda, una sociedad con un derecho a la salud desigual, dependiendo del lugar que vivas tenés o no tenés. Quisiera que desde aquellos años a ahora se haya fortalecido, pero no sucedió”.
Luego en la adolescencia empezó a militar en el secundario y a conocer el oficio de tornero mientras iba al colegio.  Después se fue de su pueblo para estudiar medicina en La Plata y al mismo tiempo ser empleado administrativo. Con Franja Morada en su facultad siguió la militancia y ya con el título universitario integró la UCR de Cañuelas, “con el objetivo de fortalecer el sistema de salud público”. 
Desde mediados de los años 90 que lo contamos trabajando y viviendo en Cañuelas, en su consultorio céntrico hace cardiología, clínica médica, médico de familia y diabetología. “A pesar de mis especialidades, la que más me gusta, el orgullo es el de ser médico. Tratar de solucionar los problemas a la gente”.
Además de ser un apasionado de la medicina, la salud pública y el radicalismo, practica natación, corre, estudia piano y guitarra. ‘‘Soy muy malo, pero es mi cable a tierra’’, confiesa con cierto pudor. Además, en su casa le gusta contemplar los atardeceres con el mate durante los fines de semana. 
Con tantos años ejerciendo, Cabrera comenta –con calma– que las afecciones de la gente son “cosas sencillas”.


Leandro Barni – [email protected]