Con poncho de Los Infernales, los descendientes porteños de Martín Miguel de Güemes se reunieron en un campo para rendirle homenaje

A 205 años de su muerte, la rama porteña de los herederos del héroe independentista del norte argentino se dio cita por primera vez en un campo local. El objetivo: mantener viva la memoria de su antepasado y reforzar los valores de patriotismo en las nuevas generaciones.
Protagonistas cañuelenses21/06/2026El CiudadanoEl Ciudadano
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Los descendientes de la rama porteña de Martín Miguel de Güemes llegaron a caballo vistiendo el poncho de "Los Infernales" en un campo de nuestro distrito. (Gza. fotos Lola Güemes y Verónica Ruete Güemes)

En la inmensidad de un campo de Cañuelas, el paisaje otoñal regala una postal anacrónica y emocionante. A la distancia, entre los árboles, un grupo de jinetes avanza a paso firme. Hombres, mujeres y niños montan sus caballos con un detalle distintivo que salta a la vista: todos visten el emblemático poncho colorado con la banda negra, símbolo indiscutido de "Los Infernales", el ejército de elite que defendió el norte grande de la Patria.

La vestimenta no es un disfraz, es un legado de sangre. Con motivo de conmemorarse el 205° aniversario del fallecimiento del prócer salteño, una parte de su descendencia directa se congregó en este rincón de la provincia de Buenos Aires para honrar a su ancestro. "Somos la rama porteña de los descendientes de Güemes, los que provenimos del médico Luis Güemes, nieto del general", detalla Dolores ‘Lola’ Güemes, una de las principales impulsoras de este masivo encuentro familiar que reunió a un centenar de personas y entrelazó a cuatro generaciones.

El evento social, inédito para el clan en tierras bonaerenses, tuvo además un fuerte componente de intimidad y resiliencia familiar: la cita sirvió también para recordar y homenear a  Francisco Ruete Güemes, un querido tío fallecido el año pasado, cuya ausencia física se transformó en un motor para concretar el anhelado reencuentro. En las largas mesas dispuestas al aire libre, entre anécdotas y recuerdos colectivos, participó especialmente el vecino Rodrigo Ruete, muy ligado a la vida comunitaria y afectiva de la región. Quien también participó es su padre es Alberto Ruete Güemes, productor agropecuario y dirigente ruralista de Cañuelas. 

Y en la casa del campo donde se hizo el encuentro hay dos cuadros uno con la imagen del general rematado con la palabra ‘Convicción’  y otro de su tatarabuelo, el médico Luis Gúemes, con el lema ‘profesionalismo’. También hay espuelas y cartas del prócer. 

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Juan Martin Güemes, Alberto Ruete Güemes y Hernán Güemes encabezaron el brindis en honor a su ancestro ilustre


El emotivo cónclave, cabe destacar, tuvo su correlato y difusión original a través de la versión web del diario La Nación, capturando la atención de los amantes de la historia nacional.

"Somos todos vecinos de este campo. Era un terreno original que se fue dividiendo, entonces quedamos los primos que nos cruzamos siempre a caballo de un lado al otro. Un día decidimos que debíamos hacer un festejo grande", describe Lola. La jornada sirvió para inculcar en los más chicos el orgullo de sus raíces. "Es una forma de mantenerlo vivo, de que sepan qué hizo el general y qué tiene que ver con ellos", añade.

La preparación del menú comenzó con la helada del viernes por la noche. Al mediodía del domingo, humeaban las tradicionales empanadas salteñas y un suculento guiso de lentejas cocido lentamente al fuego de las brasas. Luego, con la llegada de la tarde, el mate y los pastelitos le dieron paso a las guitarras y los bombos. El repertorio folclórico, con clásicos de Los Chalchaleros, tuvo su momento más álgido cuando todos los presentes entonaron a viva voz "Campanitas", un himno que los transportó imaginariamente a los cerros salteños.

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Descendientes del doctor Luis Güemes, nieto del general Martín Miguel de Güemes, reunidos en el campo de Cañuelas

Más allá del color local, la figura de Güemes fue reivindicada por sus descendientes por su rol continental en la emancipación. Juan Martín Güemes, padre de Lola y estudioso de la vida del general, junto a Francisco Lanusse Güemes, recordaron que el plan libertador de José de San Martín hacia Chile y Perú hubiera sido impensable sin la barrera inexpugnable que el salteño sostuvo en el norte, desvirtuando además el mito de que solo defendió una frontera, dado que Salta se ubicaba geográficamente en el centro de las Provincias Unidas.

Cada 17 de junio es feriado -desde 2014 en la provincia de Salta y desde 2016 en toda la Argentina- en conmemoración de su paso a la inmortalidad. Sus restos descansan en la catedral salteña.

Tras el emotivo brindis final, donde se ensalzaron los valores de "amor por la patria, humildad y coraje" del único prócer independentista muerto en combate tras ser emboscado el 17 de junio de 1821, los jinetes emprendieron la vuelta a caballo bajo la oración de la tarde. En Cañuelas, muy lejos de sus pagos norteños, el general salteño tuvo su merecido y eterno homenaje.

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