
Cañuelas bajo el agua, la inusual experiencia de bucear sin salir del distrito
El Ciudadano
En el imaginario turístico, el buceo suele asociarse con mares cristalinos o destinos exóticos. Sin embargo, en Cañuelas esa experiencia también es posible. De la mano de la escuela encabezada por Jorge Ferreyra, el distrito suma una propuesta singular: descubrir el mundo subacuático sin necesidad de viajar grandes distancias.
El origen del proyecto es, en sí mismo, una historia de vocación que se transforma en emprendimiento. “Después de hacer el curso OWD con unos amigos nos convertimos en instructores y ahí, junto a mi esposa, vimos la posibilidad de hacer algo en Cañuelas”, cuenta Ferreyra sobre el inicio de una iniciativa que hoy crece de manera sostenida.
La escuela ofrece un recorrido formativo completo: desde cursos iniciales hasta niveles avanzados y la primera etapa profesional, con certificación internacional del sistema SSI. Esto permite que los alumnos obtengan credenciales válidas para bucear en distintos puntos del mundo, ampliando el horizonte de una actividad que combina deporte, técnica y contemplación.

Para quienes nunca se sumergieron, el primer contacto suele ser el llamado “bautismo de buceo”, una experiencia guiada que incluye una instancia teórica previa. Allí se explican las nociones básicas del equipo y se prioriza que cada participante se sienta cómodo y seguro antes de ingresar al agua. Durante la inmersión, el instructor acompaña de manera permanente.
Las sensaciones iniciales varían según cada persona, aunque hay coincidencias. El silencio, la flotación y la percepción de un tiempo distinto suelen ser los elementos más destacados. “Es una mezcla de nervios y fascinación. Cuando te relajás, es como entrar a otro mundo, en silencio y rodeado de agua”, describe Isabel Gonçalves da Cruz, alumna de la escuela.
La propuesta está abierta a un público amplio: desde los 10 años y sin límite máximo de edad. Familias, parejas y grupos de amigos encuentran en esta actividad una alternativa distinta dentro del turismo local. Incluso, según señalan desde la escuela, el número de buzos en Cañuelas creció más de lo que se suele imaginar.

Uno de los diferenciales clave es la infraestructura. La escuela ubicada en la Ruta 3 Km. 73,500, cuenta con pileta propia, techada y climatizada, lo que permite desarrollar actividades durante todo el año, sin depender de las condiciones climáticas. Además, la zona ofrece canteras aptas para prácticas en aguas abiertas, un recurso natural que potencia la experiencia.
El costo de una experiencia inicial ronda los 60.000 pesos, una inversión que, para muchos, funciona como puerta de entrada a una práctica que luego se vuelve habitual. El deseo de autonomía bajo el agua —poder desplazarse con mayor libertad— es una de las motivaciones más frecuentes para continuar con la formación.
En un contexto donde el turismo de cercanía gana protagonismo, la escuela de buceo de Cañuelas se posiciona como una alternativa innovadora. No se trata solo de aprender una técnica, sino de acceder a una vivencia sensorial poco común: la de habitar, aunque sea por un rato, un mundo donde el ruido desaparece y el cuerpo se mueve en otra lógica.
Para quienes deseen obtener más información o inscribirse, pueden consultar el Instagram de la escuela, “buceocanuelas”, o comunicarse telefónicamente al +54 2226 47-9629.


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