Crece la tensión en la oposición: siguen los cruces entre La Libertad Avanza y el vecinalismo

El desgaste de una alianza nacida en 2023 se profundiza tras diferencias políticas, estrategias electorales y un episodio reciente que expuso desconfianzas irreversibles dentro del bloque opositor. La UCR, en tanto, toma distancia y marca una línea institucional.
Política21/03/2026Leandro BarniLeandro Barni
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Con la ausencia de Valeria Medina, los concejales de La Libertad Avanza se mostraron alineados en bloque.

La dinámica interna de la oposición en Cañuelas atraviesa un momento de reconfiguración que excede la disputa coyuntural y empieza a delinear un nuevo mapa político de cara a los próximos ciclos electorales. La alianza entre La Libertad Avanza y el vecinalismo local —forjada en 2023— muestra signos de agotamiento que, en las últimas semanas, derivaron en un escenario de ruptura.

En el Concejo Deliberante local, el bloque libertario cuenta con seis bancas: cinco propias y una correspondiente al vecinalismo, espacio con el que compartió estrategia electoral en su momento de expansión territorial. Sin embargo, esa sociedad política comenzó a erosionarse a partir de diferencias en la gestión local, estilos de construcción y, sobre todo, en la toma de decisiones.

Uno de los primeros puntos de fricción fue el accionar del concejal vecinalista Pablo Olveira, cuyo debut legislativo incluyó un proyecto crítico hacia el sector de feriantes en las plazas. La iniciativa generó rechazo social y malestar interno dentro de La Libertad Avanza, que en el plano local ha procurado sostener una lógica de baja confrontación con actores comunitarios, en contraste con su retórica nacional más disruptiva.

Ese episodio funcionó como antecedente de un vínculo que nunca logró consolidarse plenamente. Las diferencias se profundizaron durante la campaña de 2025, cuando el armado de listas por parte del espacio libertario fue percibido como unilateral por sus aliados. La conducción local —alineada con la estrategia provincial— avanzó en el cierre de candidaturas sin integrar a otros sectores, entre ellos el vecinalismo, que promovía una apertura mayor.

La ausencia de Olveira en el esquema electoral del año pasado, particularmente en el rol de fiscalización que había ocupado en 2023, fue otro indicio del distanciamiento progresivo.

El punto de inflexión se produjo en las últimas semanas. Por un lado, el bloque de La Libertad Avanza decidió no asistir a la apertura de sesiones ordinarias encabezada por la intendenta Marisa Fassi, en rechazo a un formato que —según argumentaron— limitaba la participación opositora. La única excepción fue la concejala vecinalista Valeria Medina, quien notificó formalmente su ausencia, marcando una diferenciación interna.

Por otro lado, se conoció una reunión de Olveira con Marta Ferraro, referente territorial en Máximo Paz vinculada a espacios sociales. El encuentro, confirmado por el propio concejal, tuvo como objetivo avanzar en la recolección de avales para la constitución de un partido vecinal con personería jurídica.

Aunque Olveira relativizó el contenido político de la reunión —al señalar que las diferencias ideológicas son profundas y que lo local trasciende esas divisiones—, dentro de La Libertad Avanza la lectura fue distinta: interpretaron el gesto como el inicio de un armado autónomo con proyección electoral, eventualmente competitivo.

En términos estratégicos, la búsqueda del vecinalismo de obtener reconocimiento formal como partido implica un cambio cualitativo: deja de ser un socio subordinado para convertirse en un actor con capacidad de negociación propia. Esa mutación reconfigura los equilibrios internos y tensiona la lógica de conducción centralizada que caracteriza al armado libertario.

El conflicto, además, se inscribe en una oposición fragmentada. Mientras el oficialismo capitaliza las divisiones, otros espacios buscan posicionarse desde una identidad diferenciada. Es el caso de la Unión Cívica Radical, cuyo bloque unipersonal en el Concejo, encabezado por Claudia Pelereteguy, optó por subrayar una postura institucionalista.

La dirigente radical cuestionó la ausencia libertaria en la apertura de sesiones y reivindicó la presencia en el recinto como condición básica de representación política. Su intervención no sólo marcó distancia respecto de La Libertad Avanza, sino que también buscó recuperar un eje discursivo centra do en la responsabilidad institucional, en contraste con las estrategias de confrontación o repliegue.

En ese contexto, comenzaron a escalar las tensiones puertas adentro del bloque. Según pudo reconstruir este medio, esta semana tomó fuerza la decisión desde el sector libertario se le solicite a Valeria Medina que formalice su salida del bloque, en un intento de ordenar la representación política y evitar ambigüedades en medio de la crisis. Y así se concretó este jueves 26 ante el Concejo Deliberante. La exigencia de apartamiento reflejaría el nivel de deterioro del vínculo y anticiparía una ruptura institucional en el Concejo Deliberante. De hecho, Medina había adelantado a las autoridades legislativa que no estaría presente en la sesión ordinaria de esta semana. 

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