Marginalidad, guerra narco y falta de prevención en el barrio Libertad

Policiales 27 de junio de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Sectores del barrio Libertad se volvieron una zona peligrosa y de difícil manejo para la policía. Incendios provocados, disparos, ataques con armas blancas, acusaciones cruzadas y enfrentamientos con los agentes policiales. Y un proyecto de ordenanza que no se cumplió con instalar una posta policial (ver nota aparte).
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1 / 3 - Luego de un finde convulsionado, cierta tranquilidad volvió al barrio donde permanecía una discreta vigilancia policial.

Junio no está para nada calmo. A pesar de la cuarentena y del frío, la calma no llega todavía a un sector postergado y castigado por algunos delincuentes y la marginalidad.  Los robos y los ataques a balazos y cortes se convirtieron en moneda corriente en los últimos meses. Así, previo al ataque a un vecino que le dieron machetazos en su cabeza, durante el fin de semana pasado hubo incendios de casas y de autos, además de un sinfín de comentarios para que ‘los Varela’ dejen el barrio Libertad. Todo un caldo de cultivo para que se cometa algún crimen.

De acuerdo a lo aportado por voceros policiales, los hechos que terminaron con un vecino herido y también personal policial con lesiones, “todo fue por una pelea reciente entre sectores implicados, que se están por matar”, resumió un jefe de la fuerza, que se viene haciendo presente en la escena de los hechos. Dicha rivalidad estaría fundamentada en el manejo de la venta de la droga en la zona, a pesar que este mes se estuvieron haciendo varios procedimientos, con detenidos, allanamientos y secuestros de drogas y armas. Diversos grupos operativos estuvieron “limpiando” la zona. Incautaron cocaína y marihuana. Después hasta se llevaron a un colombiano sospechoso de narco. También se produjo el hallazgo de máquinas para clonar tarjetas de crédito y débito. Parecía que iba a tranquilizarse, pero se recrudecieron los conflictos.

En ese marco, una de las facciones expulsó del barrio a un contrincante, que en los últimos días decidieron volver. Su regreso no cayó nada bien y se encendieron las peleas.

Todo viene siendo sin pausa, con arma de fuego o a cuchilla limpia. Y en el medio, temerosos, cientos de vecinos que ya saben de puebladas para pedir seguridad, pero que, pese a todo, siguen siendo víctimas de lo que parece el lugar más peligroso y violento de la región.

“Todos queremos que esa gente se vaya del barrio –dice un vecino cercano a calle Ascasubi–. Muchos problemas se podrían haber evitado si ellos no estaban acá”.

Las historias que rodean a ‘los Varela’ parece que son varias. Por estos días la casa pintada de violeta que fue uno de los blancos de las piedras y la furia vecina luce con daños. Un vecino que vive frente a la casa recuerda el último enfrentamiento como una escena de guerra: “Ni bien escuchamos las primeras piedras –recuerda–, nos fuimos al fondo y nos tiramos todos cuerpo a tierra. Queríamos que se terminara cuanto antes y que esta familia no respondiera, porque sino todo hubiese terminado en una batalla campal mucho peor”.

Ataquen

El martes, un grupo de jóvenes y adolescentes se subió a Ruta 205 y cortó el tránsito en dos puntos. No era por un corte de energía eléctrica como suelen hacerlo. Era para exigir que los integrantes de la familia Varela, ‘los Varela’ se los lleven por las fuerzas de la ley.

Pero además de ello pretendían que la fiscal Norma Pippo no intervenga más en los asuntos de esa barriada.

El sábado, grupos de jóvenes y adultos, vandalizaron casas y fueron por más. Las prendieron fuego y hasta incluyeron a un auto. Se supone que estaban haciendo ‘justicia’ frente a gente que se dedicaría al tráfico de drogas, al mismo tiempo que a la ocupación de lotes.

Y como si fuera poco, el viernes anterior la justicia en turno, la fiscalía de Pippo, le cayó en su despacho las actuaciones policiales por el ataque que recibió el vecino del Libertad, Walter Gómez, quien tuvo cortes con un machete y palazos luego de correr el rumor en el barrio que habría intentado someter a su hija de 16 años. Otra vez un linchamiento.

El parte oficial todavía no había identificado a nadie como los agresores. Pero los familiares del herido abrieron su juego contra la fiscal Pippo y algunos habitantes del Libertad.

De lo que nadie duda es justamente de la venganza por mano propia de los allegados de Gómez para con ‘los Varela’, que en realidad tienen otro apellido, pero que fueron apodados así en el Libertad. También son conocidos en el Primero de Mayo, El Buen Pastor, El Mondongo y Las Chapitas, donde tuvieron conflictos.

Durante la mañana del lunes 22, buena parte de ‘los Varela’, en su mayoría mujeres jóvenes, con algunas criaturas en brazos, con láminas prolijamente escritas, se manifestaron en la vereda del municipio para reclamar un techo luego de haber pasado por la pueblada. En las pancartas tenían identificadas a varias personas como los promotores de los incidentes del fin de semana. 

Por el momento la fiscalía interviniente carecía de elementos para imputar los ataques y linchamientos.

Más de un comisario coincide en que las peleas de barrio no son un delito que se pueda prevenir. Simplemente, ocurren cuando explota un resquemor o se da una tensión entre dos partes. Entonces lo que les queda a los vigilantes es cortar el conflicto, brindar asistencia a las víctimas e investigar el hecho. Y no es raro que los primeros que se pelan entre ellos después se terminan uniendo para atacar al patrullero.

“Entre las localidades de Alejandro Petión y Máximo Paz se trenzan en peleas salvajes con armas blancas. Se terminan con sujetos con cortes. Están borrachos y se desconocen entre sí. En algunos casos se judicializa”, explica un oficial que se mueve en ese territorio. “Cuando son peleas entre grupos es más difícil para nosotros porque en general abandonan el lugar y ni siquiera nos encontramos con la víctima”, sostiene el uniformado.

Como se ve, desde hace días el barrio Libertad siguió con incidentes, los agentes se vieron varias veces en la obligación de solicitar refuerzos haciéndose presentes numerarios de otras fuerzas, Gendarmería y personal del Grupo de Apoyo Departamental (GAD).

Libertad está atravesado por un lenguaje común: el de la violencia como un mecanismo natural y cotidiano. Pueblada, cuchillazos, tiros, amenazas, miedo o muerte son palabras que acompañan las últimas noticias de esta comunidad levantada al costado de la 205.


La oposición había pedido aumentar la seguridad en el barrio Libertad

La inseguridad con la que conviven los vecinos del barrio Libertad fue objeto de una iniciativa legislativa para llevar fuerzas policiales a ese sector de la periferia cañuelense y trasladada por Juntos por el Cambio, el 12 de junio. Se trata de un proyecto de resolución que pretendía ser tratado sobre tablas por la oposición, pero no prosperó. El bloque del Frente de Todos rechazó debatirla en la última sesión y se la trasladó a la Comisión de Legislación y Reglamento. 

Los ediles habían observado que “el alto crecimiento demográfico en los últimos años, con muchos hechos de inseguridad en estas últimas semanas; es obligación del Departamento Ejecutivo municipal preservar la seguridad e integridad de los habitantes de la ciudad de Cañuelas”.

Y según los legisladores locales que se hicieron eco de habitantes de esa zona, los que “reclaman por la escasa presencia de personal policial”. Además, en la iniciativa expusieron que “la problemática de la seguridad está lejos de solucionarse, por lo que es necesario generar propuestas a mediano y largo plazo”.

En ese sentido apuntaron que el Libertad “se encuentra a una considerable distancia de la Comisaría o Destacamento más cercano, retrasándose por este motivo la llegada de las fuerzas policiales”. Fue entonces que recordaron una ordenanza aprobada para instalar postas policiales. Fue hace cuatro años. No se cumplió.

En la iniciativa se considera importante instalar en el barrio un lugar fijo dentro de sus límites al cual se pueda acudir en estos casos. Por ello cuentan que “sería necesario que el DEM inicie las gestiones necesarias ante al Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires para la creación de una Posta o un Destacamento Policial en el barrio Libertad de Cañuelas”. El mismo podría ser levantado frente a la misma plaza o en alguno de los tantos terrenos baldíos.


Alerta en todo Cañuelas por la radicación de ‘los Varela’

Días después de que la familia Andrés, más conocida como ‘los Varela’, fuera echada del barrio Libertad se acercó con carteles al Palacio Municipal para pedir un nuevo hogar. 

A partir de allí la preocupación ganó el estado de ánimo de muchos cañuelenses que por redes sociales, llamados o mensajes en grupos privados de WhatsApp rechazaron la instalación de la familia, que sostiene que todas las acusaciones hacia ellos son falsas.

El alerta primero llegó al barrio La Garita porque los vecinos manifestaron que vieron a algunos integrantes del clan merodeando una casa abandonada por el lugar. “Aquí ya estamos sufriendo con los Villavicencio, no queremos más delincuencia. Si vienen para acá va a haber más casas incendiadas porque no los quieren”, vaticinó un morador de la zona.

Luego los trascendidos llegaron al barrio Guzzetti e inmediatamente los comentarios comenzaron a correr, los mismos se calmaron con el paso de las horas. 

A mitad de semana el temor llegó a Los Aromos. Por una casa ubicada en calles Sarmiento y Juan XXIII, incluso se montó un rápido operativo policial para desactivar la alarma general.

La versión más firme la brindó el medio Nac&Pop que informó que la familia Varela habría usurpado una vivienda en el barrio La Unión, aunque no se conoce con certeza si allí está toda la parentela o solo algunos integrantes. ¿Dónde están ‘los Varela’?