¡Nahuel Latapié es el nuevo campeón!

Deportes 16 de diciembre de 2019 Por El Ciudadano cañuelense
El piloto del Fiat Uno redondeó una gran temporada consagrándose campeón de la Monomarca Fiat en el mismísimo GP Coronación disputado el domingo en el Mouras. Logró el tercer lugar en la final festejando por ende el “1” en el podio.
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1 / 3 - Latapié saluda a su gente, ya es el nuevo campeón.

Nahuel Latapié finalmente se coronó campeón de la competitiva y convocante Monomarca Fiat en una temporada en la que fue protagonista desde la primera fecha.
El cañuelense llegó al Mouras con una peculiar situación de comodidad si se quiere dado que, según cálculos matemáticos, suponiendo que Santiago Chapar, su rival directo, sumara la mayor cantidad de puntos puestos en juego, a él le bastaba con salir séptimo en la final para cumplir con su objetivo.
Si bien es cierto que en la previa aquello parece ser algo más que accesible de lograr, también lo es el hecho que durante la carrera cualquier situación puede darse –como un toque que lo deje fuera de competencia o padecer algún tipo de desperfecto mecánico– que lo margine de ver la cuadriculada.
Plenamente consciente de este cuadro de situación, el cañuelense ya mostró su poderío en la clasificación al ser el más rápido con una marca de 1’56’’678’’’ aventajando a Agustín Mastropalo, su perseguidor inmediato, por 182’’’.
¿Y Chapar? El actual campeón que iba en busca del “bi” hizo suya la cuarta colocación en un parque de cuarenta y seis máquinas con tiempo.
Posteriormente y en la súper clasificación, en la que participan los primeros quince de la instancia anterior, el de Cañuelas clavó en los cronómetros una marca de 1’57’’431’’’ cayendo al sexto lugar al quedar a 681’’’ del dueño de la pole definitiva, el mismísimo Chapar.
Semejante parque de autos fue dividido en tres cuerpos dando lugar entonces a tres series participando Latapié en la tercera de ellas. ¿Cómo le fue al cañuelense? Simplemente fue el primero en cruzar por la línea de sentencia tras seis giros al trazado mayor de más de cuatro mil metros de cuerda.
Chapar, por su parte, fue segundo en la primera batería por lo que ambos se aseguraron posiciones de privilegio para la grilla de la final.
La instancia más importante del día, en la que se ponía en juego todo lo hecho a lo largo de un año entero, se disputó a doce largas vueltas al ya mencionado dibujo mayor del escenario platense, siendo el cañuelense quien, sin dejar de ser competitivo, debía a la vez evitar cualquier tipo de situación de peligro que pudiera dejarlo con las manos vacías.
Partiendo no obstante desde el pelotón de punta, Latapié esgrimió un delicado equilibrio de agresividad y cautela que le permitió no sólo cumplir con el objetivo de sumar lo necesario como para convertirse en el nuevo campeón, sino también acceder al podio al ocupar el tercer lugar.
Naturalmente la alegría invadió no sólo al piloto sino también a todo su equipo, amigos y familiares que con ruidosos festejos de por medio, celebraron el tan anhelado logro deportivo alcanzado.
Como era de esperar estos festejos se prolongaron en Cañuelas dado que, al igual que el plantel del CFC en la noche anterior, hizo su ingreso triunfal por la avenida Libertad con la típica y clásica presencia de la autobomba.
Pero en este caso el piloto no paseó por Cañuelas sobre el camión hidrante, sino manejando su propio auto de carrera que aceleraba constantemente rompiendo con la típica modorra dominguera cañuelense.
La sirena de la autobomba, las aceleradas del Uno Campeón, las bocinas de los autos que completaban la caravana y los cánticos que insistentemente repetían el clásico “¡Dale Campeón!”, como así también los fuegos artificiales, extendieron la celebración de un grupo de gente que se esforzó y mucho en todo sentido para poder alcanzar el bendito “1” que todo piloto anhela tener en los laterales de su máquina.