Cañuelas entre frecuencias ajustadas y paro nacional de colectivos

La zona de la estación muestra un servicio dispar: mientras algunas líneas mantienen regularidad, usuarios advierten esperas y preocupación por el impacto de la medida de la UTA.
En la zona de la estación de Cañuelas, el movimiento de pasajeros se mantiene activo pese al paro anunciado por la UTA, con varias líneas funcionando con relativa normalidad.

En medio del paro nacional anunciado por la Unión Tranviarios Automotor y versiones sobre una reducción de frecuencias, la zona de la estación de Cañuelas ofrece una postal matizada: mientras algunos servicios sostienen su regularidad, otros usuarios reportan demoras y un escenario de incertidumbre.

En medio de la reducción de frecuencias del servicio de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que afectó a 9,5 millones de pasajeros, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) anunció que, a partir de la medianoche, los choferes realizarán retención de tareas en varias líneas que aún no pagaron los salarios completos.

“Informamos que, encontrándonos al cuarto día hábil del mes, sin haberse dado cumplimiento íntegro al pago de los salarios del mes de marzo en determinadas empresas del Área Metropolitana de Buenos Aires, se resuelve la retención de tareas a partir de las 00 horas”, anunció la UTA en un comunicado firmado por el consejo directivo del gremio encabezado por Roberto Fernández.

El gremio explicó que la reducción de tareas se realizará “en aquellas empresas que no hayan cancelado la totalidad de los haberes”, sin precisar a qué líneas alcanzará la medida gremial. De todas formas, se espera que profundice las demoras o paralice los servicios de las empresas que ya habían iniciado un recorte de sus frecuencias por decisión patronal.

Un relevamiento realizado entre pasajeros habituales muestra que, al menos en determinadas franjas horarias, el impacto de la medida gremial es limitado. “De los horarios que voy yo, cumplen el horario. Es normal”, señaló María, docente en Uribelarrea y usuaria frecuente del servicio. En la misma línea, indicó que las frecuencias suelen verse más afectadas durante el verano, cuando “se corta el servicio”, pero que actualmente el esquema se habría normalizado.

a percepción se repite entre estudiantes. Abigail, alumna de séptimo año, destacó que la línea 88 —clave en el traslado escolar— funcionó con normalidad incluso durante la jornada en la que se esperaba adhesión al paro. “Mis compañeros  del Don Bosco viajaron todos”, afirmó, y valoró la cobertura del recorrido que conecta distintos puntos del distrito.

Otros testimonios, en cambio, introducen matices. Pasajeros menos frecuentes describen esperas de entre 20 y 25 minutos en la parada, sin poder precisar si se trata de una alteración puntual o de un cambio estructural en la frecuencia. “Es esperar nada más”, resumió una usuaria consultada.

Las demoras de entre 20 y 25 minutos aparecen como una constante para quienes no viajan a diario, en un contexto donde también se perciben los aumentos en las tarifas.

En el caso de trabajadores que combinan líneas, como el 218 y el 88, el servicio también aparece como operativo. Steven, empleado del Mercado Central, sostuvo que “andan bien los colectivos”, aunque reconoció las dificultades propias de jornadas extensas, como quedarse dormido y perder la parada.

Sin embargo, otras experiencias introducen contrastes más marcados. Oscar, empleado de la zona de San Esteban, describió una situación inversa registrada el día anterior: “Ayer esperé el micro para venir a Cañuelas y, en un lapso de 15 minutos, del otro lado pasaron siete micros”, relató, graficando la irregularidad en la distribución de las unidades.

Más allá de la frecuencia, un punto de coincidencia entre los consultados es el impacto de los aumentos tarifarios. “Eso siempre se siente”, resumió otra vecina, reflejando una preocupación que trasciende la coyuntura del paro.

Así, en Cañuelas, la dinámica del transporte público combina señales de normalidad con alertas sobre posibles ajustes. Mientras la medida de la UTA genera expectativa a nivel nacional, en el ámbito local el servicio resiste con heterogeneidad, sostenido por líneas que, al menos por ahora, continúan circulando.

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