Los Callejeros: la tropilla juvenil que nació para salvar caballos y terminó armando un movimiento tradicionalista
Lo que comenzó como una dificultad familiar terminó convirtiéndose en una experiencia colectiva que hoy moviliza a decenas de jóvenes del ámbito rural. En el paraje El Taladro, en las afueras de Cañuelas, un grupo de adolescentes y sus familias conformó el centro tradicionalista Los Callejeros, una agrupación que en pocos meses pasó de ser una idea entre compañeros de escuela a transformarse en una tropilla que participa de desfiles y prepara cabalgatas por la región.
La historia se remonta a una situación inesperada que atravesó Victoria “Viki” Simón. De un día para otro, la familia se quedó sin el campo donde tenía sus caballos y se vio obligada a retirarlos sin tener un nuevo lugar donde alojarlos. En un contexto donde conseguir tierras en alquiler resulta cada vez más difícil, la alternativa que se abría era desprenderse de los animales.
Ante esa situación, Simón y su familia optaron por una salida que evitara que las yeguas madres y los potrillos terminaran en un matadero. Durante meses los animales permanecieron en terrenos cercanos al barrio, contenidos con cercos eléctricos improvisados al costado de distintas calles mientras se buscaba un campo donde pudieran permanecer.
Ese período marcó el origen del nombre que luego adoptaría la tropilla. Los caballos comenzaron a ser conocidos en el lugar como “los callejeros”, una denominación que reflejaba la situación transitoria en la que se encontraban mientras la familia intentaba reorganizarse.
Con el tiempo, las yeguas madres lograron ser ubicadas en un campo, mientras que otros caballos quedaron bajo el cuidado de una yegua madrina y así comenzó a consolidarse la tropilla. El trabajo cotidiano para mantenerlos recayó principalmente en Cristian Paz, compañero de vida de Simón, quien cada tarde se encarga de traer los animales hasta el barrio para que tomen agua y encerrarlos en una manzana prestada por vecinos. A la mañana siguiente los vuelve a llevar hacia distintos sectores cercanos donde pueden pastar, una rutina que todavía continúa.
Sobre esa historia familiar comenzó a gestarse un proyecto inesperado. Un grupo de adolescentes de entre 13 y 16 años, compañeros de escuela y amigos del mismo barrio, conversaba durante una hora libre en el colegio sobre la imposibilidad de desfilar juntos en los actos tradicionalistas porque cada uno participaba en agrupaciones distintas.
La charla derivó en una idea concreta: formar un centro tradicionalista propio. Los jóvenes decidieron acercarse directamente a la casa de Simón para proponerle que los ayudara a organizarlo y que la agrupación llevara el nombre Los Callejeros, como una forma de homenaje a la tropilla y a la dedicación de la familia que la sostiene.
A partir de ese impulso, Simón se puso en contacto con los padres de los chicos y comenzó el proceso de organización. Se conformó una comisión con participación de las familias y se iniciaron los trámites administrativos correspondientes ante el municipio.
La presidencia del centro quedó en manos de Simón, elegida por los propios jóvenes y sus padres, mientras que el resto de los cargos se distribuyó entre familiares y colaboradores del grupo.
La fecha fundacional del Centro Tradicionalista Los Callejeros quedó establecida el 27 de noviembre de 2025, cuando la agrupación comenzó formalmente su actividad.
Pese a su reciente creación, el grupo tuvo una rápida inserción en el circuito de celebraciones gauchas de la región. Su primer desfile fue el 22 de enero pasado durante el aniversario de Cañuelas, una experiencia que combinó la emoción del debut con los nervios propios de la primera presentación pública.
El segundo compromiso llegó el 28 de febrero en la ciudad de Navarro, donde la agrupación volvió a presentarse con una importante columna de jinetes. La tercera salida fue el 8 de marzo en San Vicente, invitados a participar de un encuentro tradicionalista organizado en el marco de las actividades por el Día Internacional de la Mujer.
Cada participación implica una compleja logística que incluye el traslado de caballos, la organización de los jinetes y los gastos de viaje. Para sostener esas actividades, el grupo se financia mediante distintas iniciativas comunitarias, como ventas de empanadas, choripanes, rifas y otras actividades organizadas por los propios integrantes y sus familias.
El proyecto busca consolidarse con el tiempo y ampliar su participación en encuentros tradicionalistas de la provincia. La próxima meta es realizar una cabalgata hasta la localidad rural de Abbot para participar del desfile por el Día del Trabajador.
La experiencia de Los Callejeros reúne hoy a adolescentes, padres y vecinos del paraje El Taladro en torno a una práctica que combina tradición, esfuerzo comunitario y vida rural. En pocos meses, lo que comenzó como una forma de evitar que varios caballos terminaran en un matadero se transformó en un espacio de pertenencia para decenas de jóvenes que buscan mantener vivas las costumbres gauchas.
Quienes deseen conocer más sobre la agrupación o sumarse a las actividades pueden contactarse con la organización a través del teléfono 2226-50-0101 o mediante su cuenta de Instagram Centro Tradicionalista Los Callejeros, donde difunden sus actividades y convocatorias.
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