Salud y Bienestar Prof. Anabella Lucione 10/05/2024

Salud y Bienestar: Sol, vitamina D y estado de ánimo

Todos necesitamos que su luz incida sobre nuestra piel. Es imprescindible para que el organismo pueda absorber el calcio, tan necesario para mantener huesos fuertes y sanos. Los beneficios de exponerse, siempre con el cuidado correspondiente.
La luz solar está directamente relacionada al ciclo circadiano, nuestro reloj biológico, clave para el estado de ánimo.

La luz solar puede mejorar nuestro estado de ánimo, disminuir la presión arterial, fortalecer nuestros huesos, músculos e incluso nuestro sistema inmunológico. Y una breve exposición es suficiente para cosechar todos estos beneficios

¿Cuáles son esos beneficios?

El sol mejora la capacidad de trabajo cardiovascular. Estimula las terminaciones nerviosas. Mejora la respiración, especialmente en asmáticos. Promueve la síntesis de vitamina D para calcificar huesos.

El sol es indispensable para la vida y, por lo tanto, también lo es para el organismo humano. Todos necesitamos que su luz incida sobre nuestra piel, entre otras razones porque es la principal fuente de vitamina D, imprescindible para que el organismo pueda absorber el calcio, tan necesario para mantener huesos fuertes y sanos.

Eso sí, un exceso de exposición conlleva riesgos muy concretos. Es por ello que hay que tomarlo en su justa medida y siempre con la protección adecuada.

Más beneficios

  • Mejora en la respuesta muscular.
  • Mejora la resistencia en pruebas de tolerancia.
  • Disminuye la presión sanguínea.
  • Incrementa la respuesta inmunológica.
  • Reduce la incidencia de infecciones respiratorias.
  • Baja el colesterol de la sangre.
  • Incrementa la hemoglobina de la sangre.
  • Mejora la capacidad de trabajo cardiovascular.
  • Estimula las terminaciones nerviosas.
  • Mejora la respiración, y más en asmáticos.
  • Promueve la síntesis de vitamina D para calcificar huesos.

Riesgos

Una exposición prolongada y sin la protección adecuada a la radiación ultravioleta procedente del sol puede generar distintos problemas. A saber:

  • Aparición de eritemas. Se caracterizan por el enrojecimiento de la piel expuesta al sol y precede a la quemadura.
  • Quemaduras de primer y segundo grado.
  • Cáncer de piel y otros trastornos cutáneos.
  • Cataratas y otros trastornos de la vista.
  • Envejecimiento prematuro de la piel.

Vitamina D
El cuerpo produce la vitamina D cuando la piel se expone directamente al sol. Por eso, con frecuencia se denomina la vitamina de la “luz del sol”. La mayoría de las personas satisfacen al menos algunas de sus necesidades gracias a ella.

Al no expornernos al sol, o de manera insuficiente, debemos recurrir a suplementos.

Obtener suficiente vitamina D solamente de fuentes alimentarias puede ser difícil. En consecuencia, algunas personas posiblemente necesiten tomar un suplemento de esta vitamina. Se trata de dos formas diferentes.

  • D2 (ergocalciferol)
  • D3 (colecalciferol)

Siga una dieta que le proporcione la cantidad adecuada de calcio y vitamina D. Su proveedor puede recomendarle dosis más altas si tiene factores de riesgo para la osteoporosis o un nivel bajo de esta vitamina.

Sol y estado de ánimo

Con el cambio de hora y con la entrada del invierno a la vuelta de la esquina, vemos como empieza la época del año en la cual los días empiezan a hacerse más cortos y las noches más largas. Es decir, cada día hay menos horas de luz y más de oscuridad. Es normal empezar a notar cambios de humor, debido a que recibimos menos sol a lo largo del día y las temperaturas son bajas.

El ritmo circadiano es un ciclo natural que experimenta nuestro cuerpo en un tiempo de 24 horas y que influye en cambios físicos, mentales y de comportamiento. Popularmente se le conoce como nuestro “reloj biológico” y es gracias a éste es que nos mantenemos despiertos y con energía durante el día, y con sueño y listos para dormir en la noche.

La luz solar está directamente relacionada al ritmo circadiano. La luz del sol avisa al cuerpo que es de día, nos mantiene activos y ayuda a la producción de serotonina, neurotransmisor de la felicidad. Es por esto que, con la reducción o falta de horas de luz solar, se altera el ritmo circadiano y se puede llegar a producir en algunas personas un Trastorno Afectivo Estacional (TAE), que se da principalmente en estaciones más frías como el otoño y el invierno.

“La prevalencia de este trastorno ocurre entre un 1 y 10% y es más frecuente en mujeres que en hombres. Las causas de este trastorno no están muy claras, pero se han postulado la alteración del ritmo circadiano, alteraciones en la sensibilidad retiniana a la luz, metabolismo anormal de la melatonina y disminución de la secreción de serotonina”, asegura Juan Meneses, especialista en psiquiatra para adultos.

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