Rural Bike: dos ‘profes’ del Industrial unidos por el ciclismo

Deportes 20 de abril de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
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1 / 3 - Galant y Lorger, dos apasionados del ciclismo de ruedas gruesas.

En los últimos años ha crecido exponencialmente la práctica del denominado rural bike, es decir ciclismo con bicicletas tipo todo terreno, desarrollado en plena llanura pampeana transitando, al no haber montañas en la zona, por caminos rurales.
Las competencias ideadas por la Peña La Tuerca ha contribuido y mucho en el crecimiento de la cantidad de cañuelenses que practican esta variante del ciclismo, grupo que presenta al menos una particularidad.
En este sentido cabe mencionar que dos de sus habituales participantes, que incluso compiten presentando una destacable continuidad, poseen varias cosas en común.
Por un lado el hecho de tener una avanzada edad, lo cual no hace más que enaltecer el hecho de practicar deporte, en tanto que a la vez comparten el hecho de haber ejercido la docencia.
Justamente tanto Antonio Lorger (72) como Armando Galant, dos habitués del ciclismo de ruedas gruesas, fueron profesores del Colegio Industrial ejerciendo la docencia por cuarenta y treinta años respectivamente.
El Ciudadano reunió virtualmente a estos dos ciclistas en un sencillo cuestionario.

–El Ciudadano: ¿Cómo se dio su vinculación al deporte?
–Antonio Lorger: Siempre me apasionó el deporte en general aunque cuando era chico y adolescente practicaba solo fútbol los fines de semana. 
–Armando Galant: Mi vinculación con el deporte se dio temprano y en los años setenta dado que como buen alumno del ‘Industrial’ practicaba fútbol, handbol, básquet y atletismo esperando siempre las famosas olimpiadas que organizada el Rotary Club. A los 15 años comencé a practicar artes marciales con el recordado Jorge Giani (judo), hasta que el Servicio Militar me alejó del deporte por unos dieciocho meses. Al regreso practiqué taekwondo y full contact logrando un subcampeonato en un Campeonato Argentino. También practiqué karate-do enseñando luego en el Club Cañuelas, en el San Martín y en el Gimnasio Atlas de ‘Mini’ Banegas. Aquellos años de artes marciales me provocaron una severa lesión en la columna que derivó en una intervención quirúrgica en 2005, alejándome ello naturalmente de las artes marciales y provocando una profunda depresión. 

–EC: ¿Comenzó a practicar ciclismo una vez retirado de la actividad profesional?
–AG: Sí, en medio de aquella situación de depresión un día el ‘profe’ Lorger me invitó a sumarme a las clases de indoor que Germán Cassani daba en el Lawn Tennis Cañuelas. Me uní al grupo de quienes habitualmente competían y ahí me sumé al mundo local del ciclismo conociendo a toda la gente de la Peña La Tuerca.
–AL: Hace unos veinte años atrás comencé a practicar cicloturismo los fines de semana, sumándome también a las procesiones a Luján de ‘Panchito’ Rodríguez.

–EC: ¿Por qué ciclismo?
–AL: Considero que el ciclismo es un deporte de mucho esfuerzo. Fui espectador de muchas carreras como el Mundial Juvenil que tuvo lugar en el velódromo de Buenos Aires en 1979 y eso fue un quiebre en mi gusto personal, fue maravilloso lo que vi y eso incidió en lo personal.

–EC: ¿Cuándo dio el paso a la competencia?
–AG: Germán Cassani me impulsó a correr el Desafío al Río Pinto por lo que mi primera carrera fue en el evento más difícil de la especialidad. Eso fue en mayo de 2011 y, a pesar de los momentos en los que pensé que me iba a matar, llegué a la meta con un tiempo interesante considerando que fue mi primera carrera.
–AL: Mi primer carrera fue hace doce años atrás y motivado por ‘Panchito’. Fue una carrera que tuvo como recorrido un ida y vuelta a Las Heras. Entonces tenía 60 años y unos nervios tan grandes que se me cortó la respiración al momento de largar, fue muy difícil. Encima a los tres kilómetros se me saltó la cadena y me tuve que tirar de la bicicleta, vinieron varios perros a torearme y pude protegerme con la bici. A partir de allí, comencé a tener cierta frecuencia haciendo unas veinte carreras por año hasta la actualidad.

–¿Qué encuentra en la competencia que no posee la práctica recreativa?
–AL: El mountain y el rural generan un clima amateur que valoro mucho, porque la previa y la post competencia tienen su importancia. La mujer con su presencia aportó mucho a la modalidad y eso hace que las carreras sean masivas a pesar de haber muchas todos los fines de semana. En el desarrollo de las carreras se corre con el cuchillo entre los dientes pero hay mucha solidaridad y en caso que alguien necesite ayuda, siempre alguien para y ayuda. Los imprevistos del camino también generan siempre cierta particularidad y todo ello seduce al igual que la variedad de modalidades en las que se puede competir, como el hecho de hacerlo en pareja y contrareloj lo cual hice inicialmente con ‘El Pato’ Contreras, un verdadero amigazo.
–AG: En mi caso lo competitivo y lo recreativo van de la mano dado que entre 2018 y 2019 participé en treinta y seis eventos en diferentes puntos de la provincia de Buenos Aires. La competencia tiene una dosis extra de adrenalina al competir uno contra uno mismo buscando superarse.

–¿Entrena en tiempos de cuarentena?
–AL: Podría hacer es un poquito de gimnasia, que no hago sinceramente, aunque sí hago una hora de bicicleta fija, lo cual me permite no perder todo el entrenamiento que tenía que era bastante bueno.
–AG: Entreno con mi bici de indoor y hago una rutina física respetando lo dictado por las autoridades y esperando la oportunidad para volver a la normalidad.

–¿Cómo se llevan adelante estos días sin poder pedalear al aire libre?
–AL: Se extraña y mucho. Pero hay que respetar la cuarentena dado que es el único camino posible. Hay que hacer hincapié en ello a pesar del dolor que genera no poder andar por las calles del pueblo.


Lic. Matías Folgueira
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