El planeta se toma un respiro en el aislamiento

Actualidad 20 de abril de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Mientras que en Cañuelas se vieron diferentes animales, de cría y silvestres, muy cerca de la zona céntrica y en las cercanías de Ruta 3; en el resto del mundo se replican los ejemplos del avance de la naturaleza ante el resguardo de la civilización. Especialistas sostienen que la cuarentena es un breve intervalo para los ecosistemas.
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Ciervo de los Pantanos.

Medios locales dieron cuenta de muestras autóctonas. Vacas que pastaban a unas pocas cuadras del núcleo urbano y la vista de un Ciervo de los Pantanos en las adyacencias del barrio Peluffo tras 70 años. En la Ciudad de Buenos Aires un estudio de la Agencia de Protección Ambiental de Buenos Aires (APrA) afirmó que el aire capitalino mejoró en un 50 por ciento durante el principio de la cuarentena en marzo. A su vez, alrededor de la tierra se vieron los picos de la Cordillera del Himalaya, India, luego de 30 años ante la disminución de la polución ambiental y el agua de los canales de Venecia, Italia, se trasparentó tras la reducción de la circulación de las embarcaciones.
Estos sucesos son apenas algunos ejemplos de la recomposición medio ambiental y la dispersión de las faunas locales que rompen el ‘aislamiento’ progresivo impuesto por la presencia civilizatoria y vuelven a reconocer terrenos que alguna vez le fueron propios. 
La explicación está a la vista. El período de aislamiento, replicado en mayor o menor medida en casi todo el planeta, permitió la menor circulación del ser humano y con ello la disminución del turismo, del smog, de los desechos y del uso de combustibles fósiles. También influye la rebaja de la contaminación sonora, visual e industrial. Ante la calma de las consecuencias de la dinámica cotidiana las especies animales y los ecosistemas se desplazan y se reconstruyen.
EL Ciudadano dialogó con tres protagonistas relacionados, desde distintos ámbitos, con las acciones y la divulgación para el cuidado de la naturaleza. Las consultas se basaron en tres conceptos: ¿sólo es un ‘respiro ecológico’?, ¿cuánto puede llevar una recomposición de ecosistemas? y ¿pueden perdurar las conductas individuales y públicas que favorezcan el beneficio ambiental?

‘Respiro ecológico’
La profesora en Educación Ambiental y presidenta de la Asamblea Defensora del Medio Ambiente (ADeMa) de Cañuelas, Lucía Soria, argumentó “la cuarentena se va a levantar y con ella la posibilidad que no sea solo un respiro. Dependerá de cada uno de nosotros y de los organismos estatales de nivel mundial, nacional, local e íntimo aprovechar la incidencia que deje este ‘parate’, como la disminución de la contaminación del aire, agua, tierra, la huella ecológica, los sistemas productivos no sustentables, la polución, dejar de tirar desechos tóxicos, el impacto ambiental de las empresas; sumado al tiempo personal que a todos nos permitió mezclar y barajar de nuevo poniendo en prioridades la salud y los vínculos familiares. Definitivamente es un respiro de la naturaleza, que lo pedía con gritos de auxilio para ayer”.
El especialista en Historia Ambiental Argentina ex docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA), profesor de cursos de posgrado en Gestión Ambiental de la Universidad Nacional de San Martín y autor del libro ‘Memoria Verde’, Antonio Brailovsky, explicó “por supuesto que es un respiro, hay cantidad de ecosistemas naturales que están recuperándose. Ahora, el tiempo que dura una cuarentena no es lo mismo que los años que se necesitan para una recuperación, pero es un respiro. Se ve una baja muy importante en la contaminación del aire urbano en todas las grandes ciudades del mundo. La paradoja es que en esas ciudades la pandemia está salvando más vidas de las que se lleva la contaminación del aire; eso para muchos dirigentes políticos y económicos es difícil de reconocer”.
Por su parte, el ex subsecretario de Medioambiente de Cañuelas, José Luis Forquera, desarrolló “el confinamiento genera un menor uso de los combustibles fósiles y generación de efluentes. Además hay millones de personas en el mundo que están en cuarentena y lógicamente que eso incide. Esta incidencia se ve más en zonas urbanas que son la que tienen mayor influencia en la polución del aire. Es un pequeño ‘parate’ y la incidencia es momentánea salvo que haya cambios en nuestra actividad diaria y que tomemos medidas que incidan en la conservación del ambiente pero no creo que suceda. El confinamiento fue tomado para resguardar la vida, pero la contaminación del ambiente no lo visualizamos tanto y también pone en riesgo nuestra vida día a día”.

Recomposición de ecosistemas 
Brailovsky. “Hay evidencias que nos muestran que puede haber una rápida reconstrucción de la naturaleza dañada. Un ejemplo interesante y el más conmovedor es el de la zona de borde militar durante la Guerra Fría entre Oriente y Occidente. Allí hubo zonas de ‘tierra de nadie’ donde no se podía entrar y ahí hubo una reconstrucción de los bosques y de la fauna de tal envergadura que ahora son áreas ecológicas protegidas. Hubo un esfuerzo de la Unesco por armar un sistema de administración binacional para gestionar esa zona recuperada.
Otro ejemplo importante fue el de la zona de Chernobyl. Después de tantos años del accidente nuclear hubo una reconstrucción de bosques y de faunas; por supuesto los osos tendrán cáncer, pero lo que se vio es una reconstrucción de ecosistemas tan asombrosa como la que tuvimos en la Ciudad de Buenos Aires cuando se armó la Reserva Ecológica. Es decir que los ecosistemas, al menos a escala local, responden a una velocidad que no conocíamos.
Sin embargo, otra cosa son los ecosistemas a escala regional, los daños que sufren los glaciares por el cambio climático o los daños del Amazonas probablemente sean irreversibles; por eso digo, una cosa es la recomposición de los ecosistemas a escala local  y otra cosa los ecosistemas en grandes regiones”.
Soria. “Los científicos y biólogos siempre sostuvieron que mermando la contaminación, en el mejor de los casos parando, la naturaleza se autoequilibra, se sana con el tiempo.
Esta es una situación jamás lograda bajo acuerdos y encuentros mundiales. ¿Bajar una llave térmica a nivel mundial?, los efectos están a la vista: aparición de cardúmenes, de peces en el Riachuelo, Venecia con peces y flamencos, ver la punta del Himalaya y tantos ejemplos más”.

Conductas individuales y políticas públicas
Forquera. “El mundo que tenemos de vida cómoda y consumo permanente genera un impacto importantísimo en el planeta porque son más recursos que se utilizan. En la vida moderna podríamos ponernos de acuerdo y pensar cómo disminuir el impacto ambiental y seguramente vamos a encontrar infinidad de medidas. Esto deben programarlo los gobiernos e inciden los comportamientos de las grandes potencias, los demás las seguimos. Estas observaciones deben servir para generar conciencia en la población y ver cómo incidimos nosotros en el planeta ya que nuestra especie es la más contaminante. Debemos ser más rigurosos en el cuidado de los recursos del planeta porque son finitos y tienen un ciclo. Sería bueno que los municipios tomen medidas para promover la disminución de la contaminación, estos momentos son para concientizar”.            
Brailovsky. “Es probable que haya menos interacción social cuando empiece a relajarse la cuarentena, pero también es probable que los gobiernos ‘relajen’ las normas ambientales para permitir que se fabrique cualquier cosa sin control ambiental con el argumento que las empresas tiene que recuperar la producción, ya hubo algún amague en el gobierno de Estados Unidos de relajar normas ambientales. La única posibilidad de supervivencia humana es aceptar que el mundo es de la naturaleza pero en culturas violentas en difícil conseguir eso, entonces uno trata de encontrar un punto intermedio. Hay que utilizar esto como una apertura de un debate social para analizar qué queremos que cambie a partir de la post cuarentena”.
Soria. “Todo está en las manos de todes, en las políticas ambientales puestas en marcha y en la participación ciudadana. Hay gente que quiere volver a la vida anterior pero mejor, otros buscan mejorar su vida después de este momento pero todos coinciden en que algo no estaba del todo bien… La disminución del consumo limitado a la alimentación y salud. El mejoramiento en el ritmo de vida, momentos de descanso, mirar en nuestro interior, los vínculos, hábitos amigables con el ambiente, la angustia de la indefensión del hogar-nido, las prioridades en la vida seguro dejarán aprendizajes y el repensar. 
El cuerpo habla, el planeta habla, en esta ocasión fue contundente, no volveremos iguales. Deberíamos aprender y ser concientes de las acciones y consecuencias de nuestros actos. Somos parte de la vida de este planeta, una especie más, pero causamos los mayores males. Como sociedad estamos en deuda, transformarnos, renacer, siendo equitativos y solidarios es el mensaje. Pero debe hacerse ya, porque no hay más tiempos de espera, por el planeta y todos los seres que lo habitamos”.


Marcelo Romero
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