Jorge Marelli, referente del PJ, dispara contra todos y todas

“Cuando alguno se cree más peronista que otro se transforma en oligarca”, dice el ex sindicalista y político. De su admiración por Perón a la decepción de la interna. Críticas para Alberto Fernández, Cristina y La Cámpora. Mano a mano con El Ciudadano.

Interés general 14/03/2023 Leandro Barni
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En la cocina, mate en mano, Marelli habló con El Ciudadano. A los 78 años asegura: "Los gorilas, a veces, dicen cosas".

Aquella mañana del 3 de febrero de 1950 en San Lorenzo, Santa Fe, sus ojos se abrieron como nunca. Sucedió pese al resplandor que despedía el aire, y frente a los gritos de su madre, mientras en la única calle pavimentada del pueblo avanzaba un auto descapotable con Juan Domingo Perón y Eva Duarte. El niño sonrió junto un puñado de vecinos que vitoreaba la caravana.

Tal vez, ese haya sido el momento en que sintió finalmente que el destino lo había alcanzado y la política comenzaba a atraparlo.

Fue durante el centenario de la muerte del General San Martín, y en conmemoración de la batalla de San Lorenzo, cuando el entonces Presidente y su mujer viajaron hasta ese rincón de la provincia a homenajear al Libertador, que se produjo su flechazo con el peronismo.

Jorge Marelli tenía 5 años. Hoy, los gritos y ese pueblo se han desvanecido, igual que el sueño de aquel peronismo. Ahora, solo queda él, sentado a una mesa larga de su comedor, mirando desde la cabecera, la mañana en el barrio Sarmiento.

“Durante el comienzo de mi adolescencia ya sufrí el primer golpe cerca de un ojo por ser hijo de un peronista y del que guardo una cicatriz”, le dice a El Ciudadano.

Marelli es un testigo del regreso de Perón y de Isabel, pero también de los primeros años de este líder del Partido Justicialista. A los  78 años, vive alejado de la política por decisión propia. Pero no se aparta para opinar sobre la coyuntura.

Marelli pequeño
Marelli, junto a sus padres. De pequeño nació su vocación.

Su apellido remite a los convulsionados años 70, al peronismo y al gremialismo en Smata, a cuyo linaje está asociado por su historia personal. Tuvo un padre que fue radical hasta que cambió por el peronismo y él fue más allá, por la rebeldía del disenso y la libertad del camino propio, lo que le valió la cárcel durante la última dictadura militar, con torturas y luego una ‘libertad vigilada’ cuando lo soltaron. Se hizo en la fragua del sindicalismo histórico, de José Rucci, Lorenzo Miguel, Saúl Ubaldini y José Rodríguez. Y nació en 1945, año fundacional del movimiento creado por Perón.

En su casa hay pilas de papeles, libros, documentos, fotos, diplomas del peronismo originario, de los ‘70 y hasta del papa Francisco. Durante la entrevista, llama infinidad de veces a Perón, pero también a Isabelita. Saca un voluminoso libro que leyó y relee. Pero además, recuerda anécdotas. Entre mates amargos y agua, apuntes y discursos de Perón, Marelli levanta las manos y carraspea un poco.

“Ahora se viene un nuevo aniversario del 24 de marzo. Hemos tenido compañeros muertos, pero se olvidan del primer desaparecido: Felipe Vallese, en 1961, con 22 años. Ni saben quién es. Yo ya había empezado a militar a los 13, en 1958. Tuvimos el bombardeo en Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez, también salteados”, rememora.

-¿Cuál es el verdadero peronismo? 
-No hay peronismo de izquierda, ni de derecha. Perón es autor de más 40 obras. No solo fue un militar; era un estratega, un hombre que pensaba desde la filosofía de Platón hasta los líderes del siglo XX.Recuperado de un ACV, cuenta que se la pasa leyendo hasta la madrugada, mirando los noticieros de distintas extracciones, no así los portales informativos porque confiesa que no sabe prender una computadora. Disfruta de la ‘pelopincho’, de las reuniones familiares, las comidas en el quincho y de la compañía inseparable de su mujer Mirta.

-¿Siguió el discurso que el Presidente dio en el Congreso?
-No, no. Escuché algunos comentarios…

-¿Por qué no lo vio?
-A Alberto lo voté porque era el menos malo. Era peor Macri, pero considero que no es peronista. Era un pichón de clase media, un ‘peque bus’, como decían los zurdos, por pequeño burgués. Y a Cristina, Perón la echó de la Plaza, era una jovencita.

-¿Y a ella la sigue con un poco más de interés?
-No. Cristina tiene una soberbia tremenda, que no la tenían Evita ni Isabel, que eran humildes. Por eso saqué un aviso de El Ciudadano y puse que Isabel fue la ‘primera mujer presidente constitucional’, cuando ellos se hacen poner la ‘primera mujer presidente electa’. Y ellos califican el peronismo de izquierda y de derecha. El peronismo es la tercera posición. Tan lejos de una posición como de la otra. Ahí también anda La Cámpora, que de prepo con Máximo Kirchner atropelló al Partido en la Provincia de Buenos Aires. Nunca laburó, nunca militó.

Atardeceres

-¿Y con Menem y Duhalde cómo se sintió?
-Yo jugué con ellos. Y acá, en Cañuelas, ganamos las elecciones con el ‘Turco’. Ellos no eran los jefes, no eran más compañeros que yo. Y el líder era Perón. Ellos nunca se fueron del peronismo. El ‘Turco’ hizo algunas medidas ‘liberalotas’. Duhalde tuvo algunos errores, pero ambos se mantuvieron en equilibrio. Era un peronismo más estricto.

-Cuando ve las noticias y se destaca el aumento del dólar, la inflación, la pobreza, ¿qué le sucede?
-Los gorilas, a veces, dicen algunas cosas y yo les presto atención. Por caso, Eduardo Feinmann pasó un sketch de Tato Bores. Tiene una terrible vigencia. Cuando Alberto dijo esta semana que el país está creciendo… ¿Qué crece? La inflación, la pobreza, la desocupación, la desnutrición.

- ¿Qué panorama tiene de las fábricas, un ramo que conoce?
-Me jubilé con 49 años de aportes, a los 71. Se hacía de todo en el país. Hasta el tornillo más pequeño se fabricaba. Había una capacidad de producción enorme. En la planta de Mercedes Benz había 4.800 empleados en 1974; hoy, no llegan a dos mil. Chrysler tenía 3600 trabajadores.

-¿El gobierno local se mantiene y seguirá?
-Falta todavía para las elecciones, pero Marisa (Fassi) debe seguir acá y Gustavo (Arrieta) arriba consiguiendo más cosas para Cañuelas. No soy de un sector, soy peronista. Y mi líder es Perón. Y veo compañeros que puedan representarnos en determinados momentos. Cuando alguno se cree más peronista que otro se transforma en oligarca.

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