La NASA destacó el trabajo de Pablo Gabriel De León, el cañuelense espacial

Interés general 11 de diciembre de 2021 Por El Ciudadano
El ingeniero y docente argentino vive hace 30 años en Estados Unidos. Fue reconocido por la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio por el diseño y desarrollo de trajes de astronautas en 3D para respaldar la exploración futura de Marte. “Me inspiré en las misiones Apolo y seguí ese camino toda mi vida”, dijo.
De Leon
De León es un sastre espacial. Presidente de Departamento de Estudios Espaciales de la Universidad de Dakota del Norte, diseña y desarrolla trajes de astronautas en 3D.

Los chicos se alimentan de sueños. Entonces, cuando apoyan la cabeza en la almohada pueden volar lejos. Algunos se ilusionan con ser futbolistas; otros, estrellas de rock. O quizá, policías o bomberos. Pablo Gabriel De León, un niño nacido en Cañuelas, tenía otro objetivo: quería ser astronauta.
Cuando el Apolo 11 aterrizó en la Luna con el comandante Neil Armstrong y el piloto Edwin F. Aldrin, De León tenía 5 años. Sus padres y sus abuelos lo despertaron. “De alguna manera, quedé enganchado”, contó décadas después. Y hoy es uno de los diseñadores de trajes de la NASA, nada menos.
En ese sentido, el sitio web de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, tal sus siglas en castellano, publicó un artículo que se viralizó en las redes sociales y que el propio De León consignó en su cuenta de Twitter (@pablodeleon): “Thanks to NASA for all the support!”. En la lengua española, la traducción significa: “Gracias a la NASA por todo el apoyo”.
La nota que puede leerse en nasa.gov está publicada bajo el siguiente título: “NASA EPSCoR financia modelos de trajes espaciales para el futuro”.
Y cuenta la historia de De León con algunas particularidades. Firmada por la colega Danielle Sempsrott, desde el Centro Espacial Kennedy, reproduce declaraciones de este cañuelense de 57 años. 
“A veces, la NASA no se da cuenta del impacto que tienen estas misiones inspiradoras, no sólo en los jóvenes aquí, en los Estados Unidos. Sino también, en todo el mundo”, contó De León, quien desde joven supo que quería contribuir a la exploración espacial humana.
Ahora, como presidente del Departamento de Estudios Espaciales de la Universidad de Dakota del Norte (UND), está haciendo precisamente eso, diseñando y desarrollando modelos de trajes espaciales impresos en 3D que pueden respaldar la exploración futura de Marte.
La investigación es posible a través del Programa Establecido para Estimular la Investigación Competitiva (EPSCoR), una parte de la Oficina de Participación STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) de la NASA y con sede en el Centro Espacial Kennedy de la agencia en Florida.
“Me inspiré en lo que hizo la NASA con las misiones Apolo y seguí ese camino durante toda mi vida”, dijo de León.
De León se mudó a Estados Unidos hace más de 30 años para cumplir su sueño de contribuir a los vuelos espaciales humanos y, durante los últimos 17, fue profesor en la UND, realizando investigaciones críticas en el área de los trajes espaciales planetarios.
Recientemente, recibió una subvención de  750.000 dólares, distribuida en tres años, del EPSCoR de la NASA para desarrollar un modelo de traje espacial impreso en 3D e identificar tecnologías clave que pueden reducir la cadena de suministro logístico necesaria desde la Tierra, cuando los astronautas comiencen a aventurarse en la Luna y Marte.
Además de la tecnología del traje espacial impresa en 3D, De León y sus estudiantes graduados también analizarán el concepto de reutilización, determinando si, una vez que un traje espacial se rompe, es posible derretir el plástico y recrear el filamento especial que están usando para el traje impreso en 3D para construir otro.
“La ventaja aquí es que, eventualmente en el futuro, los astronautas podrán llevarse el equipo con ellos para fabricar piezas, o un traje espacial completo, en su ubicación”, asegura De León. “Entonces, no tendrán que depender tanto de la Tierra; podrán resolver estos problemas por sí mismos. Y cuando se tiene en cuenta qué tan lejos está Marte de la Tierra, realmente necesitarán volverse independientes en varias áreas”.
El año pasado, EPSCoR otorgó 68 premios competitivos, por un total de más de $ 18 millones, a 28 colegios y universidades. 
De León llegó lejos en su carrera. Y es un orgullo cañuelense.

Te puede interesar