Especial Día Internacional de la Mujer - Audiovisual con Fernanda Rojo

Actualidad 13 de marzo de 2020 Por El Ciudadano cañuelense

‘‘El machismo y el patriarcado no van a ceder así nomás”

–Rodo Herrera: El Día Internacional de la Mujer es bastante confundido todavía, en el imaginario se confunde lo que es un festejo con una jornada de lucha. ¿Cuánto falta todavía? 
–Fernanda Rojo: Empezamos por cuanto falta, un montón, estamos recién empezando un trabajo de reconstrucción de un sistema cultural que es social, económico, político y fundamentalmente una forma de entender el mundo y de relacionarse entre hombres y mujeres, que es el patriarcado. Un sistema que viene reproduciéndose hace miles de años. Si bien es muy fuerte el movimiento de mujeres en Argentina y la potencia que tienen las mujeres organizadas en espacios que entienden la necesidad de ir por esos derechos que no tenemos las mujeres, aún es incipiente, recién empezamos. 
 
–RH: Cómo ves a Cañuelas en materia de derechos hacia la mujer, ¿estamos en una etapa en la que ya no se resiste? 
 –FR: Para nada, no está de moda no resistirse, pero se hace, hay muchos que se resisten porque que las mujeres avancen en tener derechos, que no es recuperar porque se trata de derechos que no tuvimos nunca. Avanzar en lograr esos derechos, conseguirlos y lograr que se cumplan los que están en palabras, que sean efectivos y una realidad, implica que los varones cedan un poder que el patriarcado les concede. A nadie le gusta ceder, no es algo gratificante correrse de un lugar de poder. Si bien muchos varones están incómodos en esa posición, no avalan la situación de desigualdad entre varones y mujeres, hay un montón que todavía no lo ven o que están cómodos porque tienen ese poder. Sí se logró incomodar a la conducta machista, a la mirada que pone en otro lugar a la mujer, que mira desde arriba, que menosprecia. 
 
–RH: A los lugares de poder nadie llega por casualidad, cuesta pero llegaron…
 –FR: Claro, hay desigualdad de oportunidades tan grande que ganar un lugar de poder para una mujer es mucho más difícil que para un varón. La carrera esta así, todavía, el varón avanza porque es varón varios pasos más arriba, y la mujer varios pasos más abajo. Y ni te hablo de las otras identidades no binarias. Todo eso es lo que el feminismo puso en la agenda pública de la sociedad, estamos discutiendo esto, con muchas tensiones, pero se da. Y por suerte la agenda institucional y de la política también lo asumió, ese creo que es el gran paso de este año. 
 
–RH: Y en la política, más allá de todo lo que sucede, ¿el número de mujeres en el poder sigue siendo bajo? 
–FR: Es bajísimo, de hecho, la ley central que defiende a las mujeres, que reconoce y visibiliza, la ley de prevención de violencias contra las mujeres que es 2007, recién el año pasado se visualizó la violencia política como un tipo específico violencia hacia la mujer. No estaba categorizado en la lucha en la que política que justamente avanza todos los días, se discute eso en la deconstrucción, todo el tiempo estar pensándonos, también las mujeres, también las feministas. El feminismo no es esto que empieza por acá y termina allá, es fundamentalmente es poder repensarnos cotidianamente y poner en el centro el deseo. Qué queremos, qué quiere una mujer, qué quiero yo, que nos mueva el deseo, eso es empoderar a las mujeres. 

–RH: Herramientas hay un montón, cada vez más, ¿qué falta?
–FR: Falta mucho, justamente porque es un sistema cultural, no es una cuestión que se cambia de un día para otro o con una ley, la cultura es lo que se nos torna transparente, está entre nosotros y es muy difícil de romper. Además, una cosa es lo que sucede en la sociedad y otra en la casa de cada uno.
 
–RH: Tengo una hija y un hijo pequeños,  y observo que toman muy natural al tema de la paridad, ¿lo ves así? 
–FR: Eso es lo que las leyes sí impulsan, como por ejemplo la ley de Educación Sexual Integral apunta a eso, a que los pibes y las pibas puedan construir otros vínculos. Es legislar, cumplir la ley, seguir discutiendo la sociedad, seguir repensando continuamente. Tenemos un rompecabezas enorme que armar y no es sólo con leyes, ni sólo con el movimiento feminista en la calle, ni sólo con los gobernantes. Es todo un sistema que tiene que ponerse en funcionamiento y ha avanzado un montón, pero porque hay muchos años de venir construyendo el feminismo. En los últimos años saltó a la agenda pública, pero el feminismo tiene años, siglos, de discusión hacia adentro para haber logrado llegar adonde hoy estamos.
 
–RH: Las estadísticas de violencia de género en lo que va del 2020 son altísimas, ¿qué crees que pasa, es la resistencia que opera ahí? 
 –FR: Sí, es la resistencia, es que el machismo y el patriarcado no van a ceder así nomás, se están poniendo en tensión un montón de situaciones y fundamentalmente la relación de dominación. 
 
–RH: ¿Sentís que hoy el Estado está a la altura para abordar esa resistencia?
 –FR: La creación de un Ministerio de mujeres evidencia que el Estado está tomando dimensiones de la cuestión, de la necesidad de políticas públicas. Pero no es el Estado la y su política solamente el que tiene que intervenir. El Estado ya interviene en cada uno de nosotros, es la mirada de género lo que tenemos que crear. Ponernos los anteojos y empezar a ver la vida en clave de la desigualdad de género entre varones y mujeres. Que todos lo vean, es fundamental y prioritario que el Estado lo vea y se traduzca en política públicas con presupuesto, pero también la justicia tiene un camino enrome que realizar, necesitamos una justicia con perspectiva de género. Lo mismo en las escuelas donde cuesta poner en marcha la ESI. En todas las instituciones necesitamos esa mirada, incluso desde las Iglesias. No es lo mismo trabajar con mujeres a las que en la iglesia les dijeron que “tienen que perdonar”, que hacerlo en lugares en que un pastor diga en un sermón “no se deba maltratar a las mujeres”, y hay de las dos, en todas las religiones. Insisto, es cultural hay escuelas que imparten la ESI y otras que no, porque no la comprenden, porque le tienen miedo. Así también sucede en las familias, en cada casa, en cada institución. Es un problema en el que todos tenemos que intervenir, algunos con responsabilidades enormes, política, judicial, legislativa, pero es un entramado enrome que tenemos que construir colectivamente
 
–RH: La ley de aborto que anunció Alberto Fernández, ¿sentís que será materia de sumar derechos? ¿Crees que esta vez se va a aprobar?
 –FR: Sin dudas es ampliar derechos, miles de mujeres se mueren abortos clandestinos. No sé si saldrá, ojalá así sea porque necesitamos proteger a las mujeres que, por la vía que sea, deciden hacerse un aborto, interrumpir un embarazo. Y es también el Estado y la sociedad que tienen que entender que el embarazo y la maternidad son materia que forman parte del deseo de las mujeres, no se puede hablar de maternidades obligadas. Maternar no es fácil, no es naturales una construcción cultural que ha cambiado a lo largo de los años, hay mujeres que trabajan, que estudian, militan y hay quienes no quieren ser madres. Tenemos que reforzar muchísimo la prevención, la aplicación de la ESI va hacia eso, no van a aumentar de prácticas de interrupción del embarazo, sino que va a ser legal, accesible para todas en igualdad de condiciones. De eso se trata, de igualar las oportunidades y las condiciones. 
 
–RH: Escuché decir a alguien qué si el aborto se lo hicieran los hombres ya sería ley. ¿Coincidís?
–FR: Sí, absolutamente, tiene que ver con una construcción del cuerpo de la mujer, de cómo se interviene, el estado lo hace permanentemente en todos, en el orden de la vida de las personas. Ahora cómo se ha construido esa intervención en el cuerpo de las mujeres y con la complicidad de otras instituciones culturales es algo que, en ese sentido Alberto decía que la ley no tiene relación con la sociedad en la que hoy vivimos. Las mujeres estamos en este movimiento de acceso a los derechos, a garantizarnos derechos y una parte central es el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, sobre métodos anticonceptivos, la cantidad de hijos que deseamos tener o no, todo eso no puede ser impuesto por otros. 

Rodo Herrera