Conmoción e incertidumbre por el ataque al bar Fusser

Policiales 21 de agosto de 2021 Por El Ciudadano cañuelense
Una adolescente resultó herida y debió ser intervenida en el rostro. A las 24 horas la justicia reconstruyó el caso. Complejidad en la Fiscalía 2 de Cañuelas para avanzar con la investigación del caso. Hay cinco rodados dañados. Nadie vio al tirador que habría usado un arma de mano de aire comprimido y gatilló unas diez veces. Aplican toda la tecnología disponible para dar con el agresor.
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A 24 horas del hecho se llevó una reconstrucción en las calles y se incluyó láser para establecer la trayectoria de los

El curioso y preocupante episodio ocurrido en la madrugada del domingo 15 en un bar de la esquina de Libertad y Del Carmen, propiedad  de Juan Arrieta, uno de los hijos del ex intendente cañuelense Gustavo Arrieta. Ya se había terminado la jornada comercial, hasta que una serie de disparos provocó lesiones en el rostro a una joven sentada en su interior, y daños a vehículos que se encontraban en la zona.
El hecho, de inusitada seriedad por el lugar, con las potenciales consecuencias, todavía presenta varios puntos oscuros que los investigadores judiciales y policiales intentarán develar con el correr de los días.   
Al cierre de esta edición, no hay acusados. Pero tampoco testigos directos de haber visto a alguien apuntando con un arma y disparando.  
Las hipótesis de la investigación están todas abiertas: ¿El atacante, con algún desequilibrio psiquiátrico, estaba probando el arma a la 1 de la madrugada? ¿Era alguien enojado porque no lo dejaron ingresar al bar Fusser? ¿Disparó por los ruidos y el amontonamiento de jóvenes en la zona? ¿Quiso hacer daño al hijo del ex jefe comunal?  
A casi una semana, son muchos los interrogantes y pocas certezas, destacando que todo ocurre en medio de un movimiento interno de las  autoridades policiales del distrito y de una elección legislativa.   
Lo concreto es que Melina Da Fonseca, de 19 años, tuvo que ser intervenida en el rostro porque dos proyectiles impactaron a milímetros de un ojo. Terminó herida encima de una ceja y en el pómulo. La joven estaba en el interior del bar compartiendo con unos amigos y el personal del local estaba llevando el cierre. En esa mesa donde estaba la víctima, también se encontraba Juan Arrieta, de 28 años, dueño del bar Fusser.   
El delito de lesiones y daños todavía no puede imputarse a nadie como se dijo.   
El dato adicional es que tres autos y dos camionetas terminaron con los vidrios rotos, incluso hasta el tapizado de uno de ellos. Los rodados estaban estacionados en distintos lugares. Se cree que por los blancos de los proyectiles es alguien que pudo desplazarse con un arma de puño, algo no ostensible, y que hasta el momento no quedó registrado en ninguna imagen, pero también que no hizo ruido suficiente ni chispazos como con un arma de fuego que usa pólvora.  
La chica fue intervenida a inicios de esta semana en un centro de salud del Gran Buenos Aires por su obra social. Sobre el momento del ataque la víctima no supo enseguida que había sido alcanzada por un proyectil. La medida del objeto podría ser del calibre de 5,5 milímetros. Lo suficiente para quitarle un ojo o atravesar un canal hasta su cerebro y dejar severos traumas. Melina estuvo siempre consciente.   

Pippo a fondo  
Mientras tanto, la fiscal Norma Pippo, titular de la UFI 2, está sumamente interesada en aclarar el caso, tal es así que se movió con rapidez para conseguir una reconstrucción al día siguiente. A las 23, del lunes 16, la agente fiscal tenía un equipo de peritos policiales a su disposición, profesionales con los que no cuenta Cañuelas, y por ello, se convocó a personal de otros distritos. Una situación que no es frecuente por la escasez de recursos y la alta demanda de turnos de otras causas judiciales, además de una situación de pandemia.   
Pippo estuvo hasta pasada la medianoche tratando de conocer la trayectoria de los balazos. Diversos agentes confluyeron en la esquina del local como en inmediaciones de la plaza y de la avenida Libertad para ubicar de dónde y cómo se perpetró la agresión, cuyos móviles por ahora son desconocidos. Hasta aplicaron tecnología láser para detectar el recorrido de los diminutos proyectiles y se viene una recreación en 3D.   
Inclusive volvieron a rastrillar la esquina y encontraron tres balines. Uno de los cuales no fue disparado.  
La representante del Ministerio Público no puede descartar nada, como dijo en algunas salidas radiales de la ciudad. Por ahora la agente fiscal se mueve en el carril de lo técnico, de lo físico, analizando imágenes y escenarios, secuestrando pruebas y tomando declaraciones, entre ellos la de los conductores, que no se percibieron de lo sucedido.  

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La fiscal todavía investiga un delito; no un culpable, porque no hay sospechosos y desconoce los motivos de ese alguien para efectuar disparos en un amplio radio.  
Según la investigadora judicial, por los lugares donde fueron los impactos, podría ser alguien que se desplazaba a pie. Llama la atención además que todo sucedió en un camino habitual de los patrulleros policiales y de la guardia municipal, ya que es la zona del Palacio Municipal y de la Comisaría Primera.   
A pesar de que ese tramo de calle Libertad cuenta con una alta iluminación blanca y rodeada de cámaras de seguridad públicas y privadas, nada lleva –por ahora– a un sospechoso. Una y otra vez se encuentran visualizando las imágenes capturadas. Hay varias escenas con jóvenes en grupo, pero, aparentemente, ninguna que indique un tirador. El bar Fusser también posee cámaras pero por el momento no graban.   
El hecho es muy desconcertante. Nadie advirtió que estaban disparando, ni la misma víctima que había resultado baleada, a quien le preguntaron por qué sangraba en la ceja. Después de un rato pudieron enterarse de lo que había sucedido. Un automovilista se dio cuenta mientras pasaba que la unidad había sido dañada. Pero tampoco saben si fue un balín u otro proyectil.   
Los proyectiles que fueron contra la joven ingresaron al local por algunos de los ventanales que estaban abiertos. 
A pesar de todo lo que viene desplegando la fiscalía interviniente, su misma titular por las radios cañuelenses hizo un pedido a la comunidad. Aquel que tenga un dato o que pueda llegar a identificar al tirador, que se acerque a la comisaría local o a su despacho.  

“Fue algún chico” 
Con el correr de los días el propietario de Fusser se inclina más a un hecho cometido por un joven, que tal vez fue rechazado su ingreso en alguna noche. Es costumbre que les pidan el documento para verificar la edad.
“Para mí creo que fue algún chico. No se explica de la forma que fue todo. Si me lo hubieran hecho solo a mí, pensaría que es algo personal o político. Pero también se la agarró contra los autos. Tampoco se sabe si fue caminando o en una camioneta”, comentó Juan Arrieta en un breve contacto con este cronista mientras se llevaba la reconstrucción.  Además, dijo que “fueron por lo menos diez disparos”. 
Como es sabido, Juan nunca tuvo una vinculación, ni inclinación por la política como su padre y su esposa Marisa Fassi, y desde su adolescencia lleva actividades comerciales por su cuenta o con algún socio.   
Más allá de especulaciones sobre eventuales ruidos molestos o música, los investigadores, a esta altura de la primera semana del suceso, carecen de respuestas ante este hecho contra la seguridad pública, la integridad física de una joven y daños materiales.  


Leandro Barni – [email protected]