Arrieta proyecta una nueva etapa para el Transbordador Avellaneda

Recorrida_Pre_Pandemia
Recorrida prepandemia por el transbordador.

En el transcurso de la primera ola de COVID-19, en septiembre de 2020; Vialidad Nacional a cargo del cañuelense Gustavo Arrieta, logró cortar 60 años de inactividad y volvió a poner en marcha nada menos que el icónico Transbordador Nicolás Avellaneda que atraviesa desde 1914 el Riachuelo.
Este clásico protagonista de la geografía urbana porteña, que permite el paso de personas entre el barrio porteño de La Boca y la Isla Maciel en el partido de Avellaneda; no solo es una obra de arquitectura en si misma con sus más de 70 metros de extensión y sus características torres de 53 metros, sino que además es único en el continente americano y uno de los apenas ocho que quedan en el mundo.
Por eso el equipo que conduce Arrieta, busca dar un paso más. Alcanzar la declaración de Patrimonio de la Humanidad que otorga la UNESCO. Para eso se trabaja de manera articulada y permanente con otras instituciones del Estado como la ACUMAR o el Ministerio de Turismo y Deporte de la Nación, pero también se han sumado a la mesa actores de la sociedad civil como la Fundación Todos por La Boca y el prestigioso Estudio Arquitectónico Clorindo Testa.
El primer escalón en esta puesta en valor es la instalación de un sistema de iluminación que potencie el valor patrimonial e histórico. “Como integrantes de Vialidad Nacional, lo primero que hicimos –en plena primera ola de pandemia– fue ponerlo en funcionamiento. Claramente es nuestra función primaria, abrir vías de comunicación y el transbordador por sus características ofrece mejores condiciones sanitarias que la utilización de las pasarelas, por ejemplo. Ahora seguimos trabajando como siempre, para salvaguardar la memoria y valorizar nuestra historia. Por eso encaramos este proyecto, que además de la conectividad que ya proporciona, aportará a la región un nuevo ítem urbano y turístico, que acompañe la motorización de la economía de la post pandemia”, sostuvo Arrieta.
“En cierta manera, este particular puente, representa el florecimiento de la actividad comercial e industrial  cuando en ambas orillas del Riachuelo se aglomeraban las fábricas, los frigoríficos y los astilleros y había circulación constante de barcos y de trabajadores. Ese espíritu del trabajo y de los protagonistas anónimos que con su esfuerzo forjaron la Argentina, es para nosotros sin dudas, motivo suficiente de homenaje y guía para seguir defendiendo el trabajo y la producción argentina”, agregó.
El camino a la declaración, cuenta con un importante paso, gracias a un proceso que se inició en 2012 y que lo llevó a recibir el Emblema del Escudo Azul de la UNESCO; un reconocimiento cuyo objetivo es proteger el patrimonio cultural de las naciones en casos de conflictos bélicos y desastres naturales, para que sean conservados y restaurados.

Transbordador


Rodo Herrera – [email protected]