Los aumentos que más se sufren

En una charla con Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social de la Nación, reconoce su preocupación por el aumento de la canasta básica de alimentos y el impacto que genera en los que menos tienen. Tarjeta Alimentar, organizaciones sociales, ciclo lectivo y elecciones.

Economía 20/02/2021 El Ciudadano El Ciudadano
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Daniel Arroyo.

–Rodo Herrera: Establecieron un aumento del 50% en la Tarjeta Alimentar, aunque con el nivel de inflación de enero debés estar preocupado, ¿verdad?
–Daniel Arroyo: Sí, claramente. El precio de los alimentos es el principal problema que tenemos hoy. En los barrios, sacando el problema del coronavirus y el tema del trabajo hay dos problemas, el costo de los alimentos y el endeudamiento de la familia. Que como a mucha gente la plata no le alcanza se endeuda, y los más pobres se endeudan en la financiera de la esquina con un 200% de interés anual. El aumento de la Tarjeta Alimentar va en la dirección de atender el tema de los costos de alimentos, aumentamos el 50% a partir de febrero y estamos hablando de una tarjeta que llega a un millón y medio de familias, básicamente a madres con hijos menores de 6 años. En el caso de una madre con un niño menor de 6 años el monto pasa de 4.000 a 6.000 pesos, no es para extraer dinero del cajero si no para la compra de alimentos. Y para quienes tengan dos niños o más, el monto sube de 6.000 a 9.000. Buscamos dos cosas con esto, uno es sostener el poder de compra, es evidente que el costo que más subió es el de la canasta básica. Y segundo volver a insistir con la buena alimentación de carne, leche, verduras y frutas, habíamos arrancado muy bien en abril del año pasado. El 60% de las compras se destinaba a eso, obviamente compran los alimentos que quieren. Ese nivel se nos cayó a poco más del 40% a partir de julio, recuperamos en diciembre y con esta medida volvemos a insistir en ese punto.
 
–RH: ¿En los barrios los vecinos se endeudan para comer?
–DA: Es para la vida cotidiana, hoy el problema es el re crédito, alguien sacó de un lado y toma de otro para pagar ese. No es un tema de los sectores más pobres, los sectores medio pagan el mínimo de la tarjeta de crédito y lo patean para adelante, o no pagan las expensas, el colegio de los chicos. Los más pobres toman crédito donde pueden y cuando no pueden pagar eso toman otro. Para las distintas situaciones básicamente el costo de los alimentos es parte del problema. Hoy hay más changas en los barrios, yo sigo cinco rubros productivos para ver cómo está la situación del trabajo informal: la construcción, el textil, la producción de alimentos, la economía del cuidado y el reciclado. En esos cinco sectores está la mano de obra intensiva, el trabajo para los sectores más pobres. Hay más movimiento y objetivamente es así, pero con la suba del precio de los alimentos el dinero no rinde. Por eso, por un lado, la tarjeta alimentaria que está encarando la política la Secretaría de Comercio con el tema de Precios Cuidados y nosotros hicimos política sobre todo con el precio del pan y de la leche.
 
–RH: ¿Hay Precios Cuidados para la vuelta a clases?
–DA: Tenemos que avanzar con eso, sí, claramente se va a ir en esa línea. Con los sectores más pobres nosotros atendemos el tema de los guardapolvos y los útiles escolares. Nosotros siempre decimos que diciembre es un mes muy duro, en la memoria de los argentinos históricamente ha sido así y ha habido dificultades sociales. Ahora yo siempre creo que marzo es un tema muy duro para los bolsillos de las familias, porque todos gastamos un poquito más en enero y febrero, porque en general hay menos changas, menos movimiento y llegamos medio flojos a marzo que, con la vuelta a la escuela, siempre implica un costo mayor. Claramente va a haber útiles escolares y, además, los guardapolvos que es clave.
 
–RH: ¿Está en condiciones de arrancar el ciclo lectivo, sobre todo en los sectores más postergados?
–DA: Tenemos que arrancarlo, la situación de infraestructura es precaria en muchas escuelas, en muchos casos se hará una semana sí y otra no y se van rotando. Hay que trabajar con los chicos que van cuatro horas, con las ventanas abiertas, con tapabocas. Pero la presencialidad es clave, las dos cosas que organizan la vida de los argentinos son la escuela y el trabajo. La escuela nos hace levantar, desayunar, llevarlos y empezar el día con tareas. Y el trabajo organiza la sociedad, pero no sólo es eso, aumentó la desigualdad educativa. El año pasado hay chicos que han tenido incluso más contenido que el habitual y pibes y pibas que se desconectaron porque tienen un solo celular en la familia y si el papá o la mamá se fue a trabajar ellos no tienen acceso a datos. Nosotros pusimos en los comedores las aulas virtuales, pero, claramente, no compensa. A mí me parece que en un contexto complejo y donde el problema es de infraestructura, la presencialidad es clave, no sólo para organizar a las familias sino para achicar esa desigualdad que se hizo más importante el año pasado.
 

–RH: Organizaciones sociales colaboran con el Gobierno para controlar que se lleven a cabo los programas como Precios Cuidados y demás, ¿hay información sobre eso, sirve?
–DA: Sirve tanto lo que hacen los intendentes como las organizaciones para ver la referencia, ahora están preparando un informe para ver la relación de precios y de calidad. La calidad del control de precios es de la Secretaría de Comercio, todos los demás colaboran y yo creo que está bien que lo hagan, en ese esquema. Precios Cuidados tiene que funcionar como una referencia. Yo estoy todo el tiempo y los barrios y la gente me dice “mirá, en el chino de acá esto está 40, en el de allá 60 y allá 150”, es un problema de referencia. No sólo de precios altos, es muy difícil para alguien saber dónde está ubicado, Precios Cuidados tiene que ayudarnos en esa línea. En la estructura de precios hay muchas cuestiones, desde el valor internacional de las commodities, entre otras, también el tema de la intermediación. Porque si el tambero saca el litro de leche a 18 ó 20 pesos y termina en 70 ú 80 en la góndola, entonces el problema está en la intermediación. Ahí hay varias cosas para hacer, nosotros estamos encarando una que tiene que ver con que el INTA creó una máquina que “ensacheta” la leche, los productores la llevan, se envasa y luego se pasteuriza y se vende a menos de 40 pesos el litro. Ya hay tres unidades productivas que financiamos 1.500 litros de leche por día, vamos a triplicar eso y seguimos avanzando en esa línea que es: el productor directamente le vende al consumidor y generar mecanismos para extenderlo, para que haya más lugares, que haya 400 pequeños mercados centrales donde los productores vendan e ir achicando parte de ese problema.
 
–RH: El kilo de yerba de una marca muy conocida tiene un costo que ronda los 400 pesos y un vino espumante no llega a 300, hay algo que no me cierra…
–DA: Mirá, yo camino por un barrio y los dos temas que están instalados son la yerba y la leche, permanente. Está claro que hay varias cuestiones ahí, se está trabajando, hay mucho por hacer, pero tengo claro que ahí hay un tema central. Yo mido el índice de los barrios, INDEC mide todo, tomando el general, nosotros nos concentramos sólo en los barrios y la mayoría de las veces es más alto el índice del costo de los alimentos, lo cual también marca una dificultad mayor para las personas más pobres. Ese es el tema central, en la Argentina hay 10 mil comedores, Yo armé una muestra con 500 de ellos, antes de la pandemia, no pensaba hacerlo por un tema económico sino para hacer el control del peso y talla de los chicos. En el medio de la pandemia nos pusimos a contar personas, ahí vimos que había pasado de 8 millones a 11 la cantidad de quienes reciben asistencia alimentaria, empezamos a cruzar datos y así estaba la situación. En las últimas cinco semanas previo a las fiestas fue bajando la gente en los comedores, básicamente porque hay más changas en la construcción y en lo textil. El tema es cuánto rinde, hoy una persona por día puede ganar de 700 a 800 pesos hasta 1.500 pesos, efectivamente hay más changas y el que se mueve engancha un laburito, pero el tema sigue siendo el costo de los alimentos.
 
–RH: El presupuesto que se le asigna a la realización de las PASO (Primarias, Abiertas, Silmultáneas y Obligatorias), teniendo en cuenta que finalmente son una gran encuesta oficial, ¿no se debería reasignar para intentar reactivar el desarrollo y la producción?
–DA: Bueno, eso lo planteó Sergio Massa con el tema de las vacunas, hay muchas cuestiones. Está claro que las prioridades tienen que ver con las vacunas, con la escuela, con los precios y con atender a los sectores más pobres. Esto es así, cuando el presidente Alberto Fernández dice que va a empezar por los últimos y, lo hizo, objetivamente es así, yo arranqué el año pasado con un presupuesto de 84 millones de pesos y terminé con 240 millones. Ahora hemos aumentado el 50% de la Tarjeta Alimentar, por supuesto que si las condiciones sociales fueran distintas estaríamos encarando otras políticas, pero en un contexto tan difícil hay una política de Estado de acompañar a los más pobres. Yo tengo muy claro que la salida es el trabajo y por eso, más allá de todo lo que estamos hablando, mi objetivo es crear 300 mil puestos de trabajo. Un puesto de trabajo para nosotros es cuando alguien del trabajo informal supera el salario mínimo, se mantiene por sí mismo, sale del plan social. Otra cosa es urbanizar 400 barrios, hay 4.400 en esa situación, arrancamos con este número este año y tercero, crear 800 jardines de infantes porque el nivel de pobreza más grande está en los más chicos, y la forma de achicar esa desigualdad es que todos vayan al jardín y hoy no hay vacantes. Lo que hay que hacer es construir los que faltan, remodelar los que están y son tres objetivos que forman parte de la política de reconstrucción o de salida más allá de lo alimentario.

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