La Biblioteca Sarmiento sumó ejemplares de colecciones personales

Sociales 21 de noviembre de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
A partir del hallazgo casual de una vecina, varios ejemplares de la biblioteca personal de Godofredo Cariola llegaron a la institución. También se sumaron volúmenes del un ex funcionario local y de una dirigente de derechos humanos. Donaciones en plena pandemia y en una biblioteca que casi no tiene dónde ponerlos.
BIBLIOTECA SARMIENTO
Rastros de un vecino y personaje que ahora habitan en la biblioteca pública.

Un personaje que mantuvo siempre estrecha relación con el conocimiento científico, el humanismo, la astronomía, la filosofía, el ajedrez y las religiones, sin pertenecer a ningún grupo de intelectuales y mucho menos a las academias, fue Godofredo Cariola, de quien otra vez se habla.  A más de tres años de la muerte de este vecino, parte de su biblioteca personal apareció de forma inesperada en la Biblioteca Popular Domingo Faustino Sarmiento. A pesar que la institución suele rechazar donaciones porque no hay dónde poner los libros, varios ejemplares del cañuelense, se aceptaron y en plena pandemia.  
Quienes sí se desprendieron de libros, leídos otros sin leer, se acercaron por estos días a la biblioteca de Lara y 25 de Mayo con volúmenes de historia, política y artes en general. Asimismo, recibieron DVD, CD y videocasetes.  Son aportes de los vecinos María Luján ‘Maruca’ Ramos, esposa del desaparecido Esteban Reimer, y del ex funcionario local Julio Herrera.    
Hace unas semanas la presencia de una pila de libros en la vereda de la casa que ocupaba Godofredo en calle Rivadavia, hizo levantarlos a una vecina y llevárselos a Pablo Garavaglia, el herrero que se reparte entre los fierros y las historias locales con fotos y objetos.  
Y una prueba de ello era la biblioteca personal que tenía Cariola, a pesar de no haber pasado por la universidad. Y así como llenó su casa de libros, un día la llenó de maderas y otros enseres para armar un barco que después no podía salir de la vivienda, como circula la versión cañuelense, que en un tiempo fue ‘croto’, vendedor, fabricante de casas prefabricadas, pero sobre todo un ávido lector y libre pensador.    
También puede ser reconocido para algunos como el hermano de Hugo, quien con ‘Pecheque’ Iturralde eran los dueños de la imprenta con la que sacaban el semanario El Ciudadano. Para otros, un gran jugador de ajedrez o el que conocía las respuestas del concurso Odol. También el de navegante del Río de la Plata y apicultor.  
Entre los libros que ingresaron hay una edición intocada de su primer libro ‘El enigma de la relatividad’ (impreso en septiembre de 1977, en calle San Martín 1030), el que tenía hasta una faja anaranjada con la frase “El misterioso universo y las sorprendentes conclusiones del pensamiento abstracto”. Y había otros títulos, como libros de construcciones de armado de barcos, algo que estaba ligado a su vida. ‘‘Lo que encontré en la Vieja Herrería, había una prueba de galera de ese libro, con escritos a máquina. También una libreta con anotaciones de ajedrez, mezclado con pensamientos de él”, puntualizó el director de la Sarmiento, Juan Manuel Rizzi.  
Además de formar una biblioteca personal, estos títulos, con algunas notas y los apuntes de Cariol, como se hacía llamar como autor, permiten reconstruir el proceso de lectura del aficionado a la escritura y, al mismo tiempo, sus procedimientos literarios.  
En estos momentos de distanciamiento social, la biblio está siendo un intenso movimiento interno de los miles de libros, ya que es difícil dónde ponerlos. Antes de fin de año se va a colocar una biblioteca en el SUM a partir del reciente subsidio otorgado por la Provincia del Fondo para la reactivación Turística y Cultural. Y por otro lado sumaron a un estudiante de bibliotecología, Fernando Farías, para la atención de los lectores, además de seguir con el orden y selección de los textos.  
Un aforismo anónimo dice que “los libros no llegan solos a las bibliotecas, hay que salir a buscarlos”, pero acá en Cañuelas la búsqueda fue al revés. Ahora están acá, entre el público de la Sarmiento.


Leandro Barni – [email protected]