“No sé si va a resistir”: el dramático relato de la hija de la jubilada brutalmente atacada en un asalto

La víctima, de 80 años, permanece internada con graves lesiones en el hospital Cuenca Alta. Una de sus dos hijas denunció el hecho en vivo por señales de TV nacional. Hay sospechosos en la mira de la Policía. 
Policiales07/05/2026El CiudadanoEl Ciudadano
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Una hija de la víctima denunció el brutal ataque en vivo por la señal La Nación+ y también ante Telefe Noticias.

La jubilada que fue salvajemente atacada en su casa del barrio Los Aromos  permanece internada en estado delicado, con lesiones de gravedad que comprometen su recuperación. El hecho se produjo este martes cuando delincuentes ingresaron durante la madrugada, la sorprendieron mientras dormía y la golpearon con extrema violencia antes de robarle. 

El caso tomó repercusión nacional luego de que su hija, Mariela Tomeo, relatara el episodio en vivo a través de la señal La Nación+. Allí brindó, en la mañana del miércoles 6, un crudo testimonio sobre el estado de su madre, Mabel Griselda Arburúa, de 80 años, viuda, y cuestionó la situación de inseguridad en el distrito.

“Tiene coágulos en el cerebro por el golpe fuertísimo que le dieron, con un caño de agua o de gas. Tiene toda la cabeza cocida”, describió la mujer, visiblemente conmocionada. Según precisó, la víctima presenta además severos daños en el rostro: “Le reventaron las órbitas de los dos ojos, no sé si va a volver a ver. También le rompieron la mandíbula”.

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Mariela, hija de la víctima, denunció el brutal ataque en vivo por la señal La Nación+ y pidió medidas urgentes de seguridad.

De acuerdo con su relato, los agresores ingresaron a la vivienda ubicada en Perú al 500, en el barrio Los Aromos, tras cortar la luz del domicilio y forzar un acceso. La casa contaba con sistema de alarma, pero quedó inutilizado por la interrupción eléctrica. “La agarraron durmiendo. Se puso los anteojos y se los explotaron en la cara. La encontré en un baño de sangre, una carnicería”, afirmó.

La mujer explicó que su madre está consciente, aunque desorientada y bajo fuerte medicación: “No puede hablar. Por momentos me reconoce, por momentos no. No sabe lo que le pasó”, contó.

El hecho también fue cubierto por Telefe Noticias, que se trasladó hasta el domicilio de la víctima y recogió testimonios de vecinos y de la propia hija. Según reconstruyeron en el lugar, el episodio comenzó a advertirse cuando un patrullero detectó una situación anómala: la vivienda estaba a oscuras, el portón abierto y una linterna tirada en la entrada. Al ingresar, los efectivos encontraron a la mujer desvanecida.

Fernando, un vecino que participó de la asistencia inicial, relató: “Yo llegaba a trabajar y se activó una alarma de los vecinos. Me llamó la atención porque también escuché sirenas. Cuando me acerqué, vi patrulleros y una ambulancia. La estaban sacando en camilla. Nunca había visto a una mujer de esa edad tan golpeada. Tenía la cara y la cabeza muy comprometidas”.

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Mabel Griselda Arburúa, de 80 años, fue atacada mientras dormía y lucha por su vida en el hospital.

El hombre explicó que el sistema de alarma habría reaccionado una vez restablecido el suministro eléctrico: “Evidentemente cortaron la luz para poder ingresar y, cuando la policía la dio, ahí sonó la alarma”.

“Esto no fue al voleo”

En diálogo con el mismo medio, Tomeo volvió a describir la brutalidad del ataque: “Mi mamá está en terapia intensiva, en el hospital Cuenca, muy mal. Este delincuente agarró un caño y le golpeó la cabeza de una manera increíble. Tiene dos coágulos en el cerebro. Con patadas le reventaron las órbitas de los ojos y la mandíbula”.

Además, explicó que por su estado de salud previo —cáncer de mama con metástasis ósea— no podría ser intervenida quirúrgicamente: “No tiene un hueso sano, pero estaba en perfectas condiciones porque yo la cuidaba muchísimo”.

Los delincuentes escaparon con un botín menor: un teléfono celular y una suma de dinero en efectivo —unos 30 mil pesos— que estaba guardada en una carpeta. “No se llevaron nada de valor, es una barbaridad”, remarcó la mujer. También señaló que habrían sido dos los agresores, según lo poco que pudo reconstruir la víctima.

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Mariela Tomeo, con su madre Griselda Arburúa. 

La jubilada enviudó hace once años y vive sola. Todos los días es visitada por alguna de sus dos hijas, que se turnan para su cuidado y el de la vivienda. A pesar de su enfermedad, llevaba una vida activa: realizaba compras y asistía a misa acompañada por su familia.

En su testimonio, Tomeo también planteó sospechas sobre la modalidad del hecho. “Esto no fue al voleo. Cortaron la luz, entraron por un lugar difícil. Algo sabían”, indicó. Luego agregó: “En Cañuelas nos conocemos todos. Los delincuentes ya se conocen. Evidentemente pueden ser hasta del mismo barrio”.

En ese contexto, fuentes de la investigación informaron que la Policía Científica halló en la escena un caño galvanizado de gas de aproximadamente 1,20 metro, que habría sido utilizado para golpear a la mujer. Aún se investiga si ese elemento se encontraba en la vivienda o si fue llevado por los agresores como arma.

En cuanto a la cantidad de atacantes, aún no hay precisiones. Antes de ser sedada, la víctima llegó a contarles a sus familiares que habrían sido dos las personas que irrumpieron en la habitación. Sin embargo, hasta el momento las imágenes de cámaras de seguridad obtenidas no permiten confirmar esa versión ni identificar con claridad a los sospechosos.

Fuentes del caso confirmaron que las secuencias de cámaras de la zona están siendo analizadas y que la investigación se encuentra en curso, aunque hasta el momento no hay detenidos.

Mientras tanto, la familia aguarda la evolución de la víctima, cuyo estado es crítico. “Es un cuerpo muy frágil. La cuido como un cristal. Esto la terminó de destruir”, concluyó su hija.

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