
La explosión en Spegazzini movilizó a los bomberos de Cañuelas en uno de los siniestros más grandes del año
Leandro Barni
La noche del viernes 14 de noviembre en el Polo Industrial de Spegazzini quedará grabada en la memoria de los bomberos de la región. Tras la explosión inicial, que sacudió depósitos y plantas industriales, los Bomberos Voluntarios de Cañuelas fueron convocados de urgencia. Cuatro dotaciones partieron de inmediato desde el cuartel central y una quinta desde el destacamento Nº 3 de Máximo Paz. “Al momento de la explosión empezaron a reventar los teléfonos. Nos pidieron apoyo inmediato y salimos”, relató uno de los jefes operativos que participó del despliegue.
La primera imagen fue contundente: ocho fábricas tomadas por el fuego y un escenario aún sin mando consolidado. Los bomberos de Tristán Suárez habían llegado minutos antes y realizaron el primer ataque. Cañuelas se puso bajo sus órdenes mientras se sumaban cuerpos de Ezeiza y Esteban Echeverría. “Lo primero fue cuidar al personal. En un incendio así uno sabe que no lo va a apagar de inmediato; la tarea es frenar el avance y evitar que el daño sea mayor”, explicó el jefe cañuelense.

El operativo demandó equipamiento estructural, equipos de respiración y protocolos estrictos, especialmente ante la presencia de químicos y materiales que podían reaccionar con el agua. Con vías de escape planificadas y personal de salud en apoyo, cada movimiento se evaluó sobre el terreno. “Todo lo que se vio por la tele nosotros lo vivimos en primera persona. Era único y riesgoso”, recordó.
Aunque la lluvia del domingo ayudó a reducir focos secundarios, las tareas de extinción se extendieron durante días. Por decisión de la conducción del operativo, parte del fuego se dejó avanzar controladamente para preservar la escena del peritaje. “Es un trabajo minucioso y sigue en curso”, explicaron desde el cuartel.
Desde Cañuelas remarcaron que la emergencia permitió mostrar el nivel operativo alcanzado en el último año, con nuevas unidades, equipamiento y un cuerpo activo fortalecido. “Pudimos mover tres cisternas, trabajar sin dejar descubierta la ciudad ni los destacamentos. Es el resultado del esfuerzo sostenido”, valoraron.


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