“Me hubiese encantado correr en Turismo Carretera”

Deportes 08 de agosto de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Belmartino WEB
El Ford propiedad del Cañuelas GB Racing (2011).

Gerardo Belmartino es otro de los pilotos locales que se ha dado el lujo de correr en el TC Pista, es decir la antesala de la categoría de mayor prestigio e incluso la más antigua del mundo, lo cual es prácticamente el sueño de todo aquel que gusta del automovilismo deportivo.

Al igual que Martín Martín, Luis Linares, Nicolás Dianda, Franco Ercoli y naturalmente Juan Carlos Nesprías, Belmartino formó parte del mundo ACTC en una época en la que los pilotos podían arribar al TC Pista proviniendo de una categoría zonal, situación que fue modificándose a lo largo del tiempo.

belmartino y hermana como copiloto
Belmartino por dos: Gerardo y Silvia a bordo del histórico auto de Claudio Biroccio.

De hecho en una etapa anterior se podía acceder directamente al Turismo Carretera proviniendo de un zonal, como sucedió con Nesprías y Linares, aunque luego eso mismo se trasladó al TC Pista (Belmartino y Martín) aunque la posterior aparición del TC Mouras y TC Pista Mouras hizo aún más complejo arribar ya no sólo al TC, sino incluso al TCP.

El primer vínculo de Belmartino con el automovilismo se dio naturalmente en el ambiente zonal, al convertirse en el piloto de la cafetera de la peña La Martona que tenía como base el taller de la familia Grevay, en Alejandro Petión.

El debut en este ámbito tuvo lugar en la Clase A del TC Roqueperense en 1998 compitiendo en esta categoría hasta 2003 para luego sumarse al TC Pista debutando en el mítico circuito de Buenos Aires, nada más y nada menos.

belmartino tc roqueperense 1998
Belmartino a bordo de la cafetera de la peña La Martona en la Clase A del TC Roqueperense en la temporada ‘98.

En esta categoría Belmartino corrió con Ford, Dodge, Torino y hasta Fairlane, un peculiar modelo que pocos pilotos se dieron el gusto de conducir.

En 2011 el cañuelense dejó de competir asumiendo un nuevo rol dentro del automovilismo: armó un equipo propio dedicándose desde entonces y hasta el 2015 a nuevas tareas siempre relacionadas al automovilismo deportivo aunque desde abajo del auto de carrera.

En esta entrevista Gerardo Belmartino hizo frente al cuestionario que semana a semana, desde fines de marzo, viene publicando El Ciudadano dado lugar a un reportaje diferente en el que cada entrevistado deja al descubierto sentimientos relacionados al deporte naturalmente pero que tienen que ver más con su persona que con la fría estadística deportiva.

–¿Qué le dio el deporte?

–Lo primero que me dio fue vida. De chico practiqué fútbol y luego me incliné por el automovilismo dando los primeros pasos con una peña que formamos en Alejandro Petión. Desde entonces el deporte motor me dio una sumatoria de momentos que tuvieron diferentes matices como alegrías, angustias y hasta tristezas que no es otra cosa que la vida misma.

belmartino 2009 TORINO en olavarria
2009: Belmartino y el Torino rojo (TCP).

–¿Qué le sacó el deporte?

–Tiempo sin lugar a dudas. En la etapa del automovilismo zonal, por ejemplo, llegaba de trabajar y el fin de semana de carrera junto a los chicos de la peña nos dedicábamos exclusivamente al auto. Luego en la etapa del TC Pista, en mi caso tenía que viajar durante toda la semana buscando apoyo económico para poder correr. En síntesis, tiempo es lo que me sacó. Pero yo sabía perfectamente lo que hacía y era consciente de ello. Por ejemplo, volvíamos de una carrera un domingo a la noche o un lunes y a la tarde de ese mismo lunes ya estaba organizando una hoja de ruta con las empresas que iba a ir a visitar, organizaba todo el recorrido que iba a hacer pensando en poder estar en la próxima carrera.

–¿Qué perdió por el deporte?

–Me cuesta encontrar algo como para enumerar. El tiempo lo había resignado, era algo consciente en una etapa en la que no tenía hijos y en la que compartíamos con amigos las carreras al igual que con la familia. En general podría decir que no perdí nada. También es cierto que, como filosofía de vida, siempre miro el vaso medio lleno no la mitad vacía. 

–¿Qué ganó por el deporte?

–Muchas cosas. Realmente tengo momentos muy lindos y felices. Ya sea todo lo vivido con los chicos de la peña en Petión como los asados que hemos compartido en los circuitos del zonal con otros pilotos de Cañuelas y su gente o incluso con pilotos de otras ciudades. Luego en la etapa TC Pista he conocido gente que hace esto con mucha pasión y que, al ver por ejemplo que uno no llegaba o estaba complicado con algo, se brindaban de todo corazón. Tengo mucha gente que me apoyó en el TCP. Gané mucha gente amiga tanto en el zonal como gente que hoy es figura en el TC con quienes hablo seguido.

belmartino DODGE
Gerardo Belmartino también corrió con Dodge en el TC Pista.

–Si pudiera volver el tiempo atrás, ¿tomaría alguna decisión diferente a las tomadas respecto a su carrera deportiva?

–Con el diario del lunes, repensaría el hecho de armar un equipo. Debido a mi actividad comercial no pude dedicarle todo el tiempo que se merecía y eso se tradujo luego en resultados. Eso sería lo único que no volvería a hacer, salvo que tuviera todo el tiempo del mundo para dedicarme exclusivamente al equipo.

–¿Está conforme con su carrera deportiva?

–Sí. En la última temporada del TC Roqueperense logramos ser protagonistas. Fuimos cambiando de autos, creo que corrimos con cuatro cafeteras diferentes dado que al no tener auto ni equipo, en ese entonces iba alquilando cafeteras en la medida en que se iban liberando. A pesar de ello logramos ser muy competitivos y ganar. En el TC Pista todo estuvo ligado a la faz económica: cuanto mejor era el presupuesto mejor el resultado en pista. No me olvido más el día del debut, con setenta y siete autos, logrando estar entre los cuarenta que largaron la final con un presupuesto muy justo. Luego tuve que dejar para luego reaparecer y a medida que iba mejorando el presupuesto mejoraba el auto. Con Garófalo logré muy buenos resultados al igual que cuando armé el equipo con Santagata. Naturalmente no teníamos presupuesto para tener un auto de punta, pero corrimos con muchos pilotos que hoy están en TC logrando interesantes actuaciones considerando el presupuesto que manejábamos.

belmartino tc pista en BS As FAIRLANE
Belmartino en su primera carrera en el TCP: en Buenos Aires y sobre el mítico Fairlane ex ‘Pupi’ Angeletti.

–¿Alguna cuenta pendiente?

–Inicialmente la primer cuenta pendiente es el hecho de no haber podido correr dos o tres años completos en el TCP, solo pudimos hacer uno solo entero. Luego sin lugar a dudas me hubiese encantado correr en Turismo Carretera.

–¿Lo han defraudado en el ambiente deportivo?

–Como en todo orden de la vida, en el automovilismo te pasa de todo. Me tocó vivir desilusiones naturalmente, pero son cosas que ya están cerradas, di vuelta la página en su momento y prefiero cerrar ese capítulo.

–¿Lo han sorprendido para bien?

–Muchas veces. Me ha pasado de llamar a una empresa para buscar apoyo, pensando que no sabían quién era, y siempre había alguien que estaba ligado al automovilismo y me conocía. Más de una vez me ha parado la policía y, tras pedirme el carnet de conducir y ver mi nombre, me dejaron seguir. Me pasó una vez llegando a Paraná, me faltaban doscientos kilómetros para llegar y estaba con el tiempo justo... una vez en Río Cuarto llovía y no tenía cubiertas para lluvia y recuerdo que Alejandro Urtubey me regaló un juego de gomas para poder correr ese ‘finde’, fue cuando corría con el Fairlane de Angeletti en mi segunda experiencia en el TCP. Otro ejemplo se dio en Posadas, cuando debuté con el auto de Garófalo. A pesar de haber ido sin probar veníamos andando bien hasta que luego de un toque nos pegamos muy fuerte y rompimos mucho el auto. Recuerdo que cuando bajé me quería matar dado que esa era la primera carrera en ese equipo, que compartía con Mauro Giallombardo. El martes fui al taller a ver el auto, que estaba destrozado, y no sabía cómo pedirle disculpas al equipo y no sabía si iba a poder seguir corriendo hasta que Garófalo me dijo que había hablado con Mauro (N. de la R.: Giallombardo) y que decidieron darme lugar por el resto del año. Eso fue un buen momento, inesperado.

belmartino y amigos tc roqueperense 2003
El Orejano de Roque Pérez: Belmartino, Cuchetti y amigos festejando un podio en la Clase A.

–Siempre dentro del deporte, ¿éste le permitió conocer una faceta diferente o impensada en gente conocida?

–Sí, totalmente. No me olvido más ver por poco llorar a Claudio Biroccio, un tipo sumamente serio, cuando ganamos corriendo su auto. Por otro lado Mauro Giallombardo es un genio, una excelente persona. Al bajar del auto y mirar resultados compartía los datos. Recuerdo que cuando hice la presentación de un auto, lo que significaba que ya no iba a estar en el equipo con él, habló con Guido Fallaschi y lo trajo al evento de presentación que se hizo en una agencia de autos. Los pilotos que la vienen luchando desde hace mucho tiempo siempre están cuando uno hace algo para poder correr.

–De no haber sido deportista, ¿qué cree que hubiera sido de su vida?

–Cuando era chico me gustaba mucho el fútbol, jugaba y entrenaba todos los días. Luego me incliné por el automovilismo,  pero de no haber sido piloto creo que me hubiera dedicado a mi actividad comercial dado que para el fútbol ya estaba grande.

–¿Qué lugar ocupa en su vida actualmente el automovilismo?

–Actualmente estoy ligado, poco, pero ligado al automovilismo. Tengo contactos y hablo siempre con gente amiga. Algunos autos de los que corrí o que eran del equipo están en el taller de un amigo en Paraná y en actividad. Estoy ligado pero mucho menos tiempo y con menos responsabilidad. Miro mucho automovilismo.

BELMARTINO EQUIPO PROPIO

Cañuelas GB Racing fue el nombre del equipo creado por el propio Belmartino.

–¿El mayor logro deportivo? No necesariamente por el peso propio del logro en sí, sino por lo que representó para usted.

–Recuerdo particularmente el primer podio logrado en el TC Roqueperense, con el auto de la peña La Martona: no íbamos a participar en esa fecha por no tener plata, finalmente fuimos con lo justo llevando la cafetera de tiro hasta Saladillo y logramos el tercer lugar, fue algo hermoso. También recuerdo la carrera que gané en el TCR en el circuito de General Alvear, con Cristian Cuchetti de acompañante, y otra en la que mi hermana se subió por primera vez como copiloto en Navarro, carrera que por suerte también pude ganar. En esa época la Clase A del TC Roqueperense tenía muchos autos, muy buenos equipos y excelentes pilotos; estaba muy pareja la categoría. También debo nombrar el día de mi debut en el TC Pista; fue en Buenos Aires justo en el día del cumpleaños de mi viejo. Eso creo que tiene mucho más peso que el resto de la campaña que hice en la categoría, fue cumplir un sueño.

–¿El mayor fracaso deportivo? Si es que considera haberlo  tenido.

–En 2002 y en el TC Roqueperense corrí con la cafetera de los hermanos Poggi, el auto campeón del año anterior, y la verdad esperaba mucho más. En clasificación y en las series andábamos muy bien, éramos protagonistas, pero en las finales por problemas mecánicos llegamos creo que en cinco de doce carreras, nos quedamos muchas veces parados. Esperaba mucho más y no se pudo dar pero no sé si es un fracaso, creo que en realidad no se cumplió con el objetivo. Tenía el auto como para lograr estar más adelante.

belmartino 2003
Belmartino a bordo del auto de Claudio Biroccio en el desaparecido circuito de Lobos.

–¿Qué consejo le daría a quien está por dar los primeros pasos en su mismo deporte?

–Lo ideal es hacer todas las escalas. Para arrancar hay que hacerlo en karting para luego subir de categoría y de potencia, hablando de alguien muy joven. Cuando yo corría, en 2008 ó 2009, la mitad de los pilotos del TCP venían del karting y hoy supongo que el ochenta o noventa por ciento vienen del karting. 

–¿Qué consejo le daría a quien busca convertirse en un profesional del automovilismo?

–Hoy más que nunca los chicos se dedican cien por ciento al automovilismo. Hay que ponerse objetivos y tratar de cumplirlos. Pero lo mínimo es dedicarle al automovilismo el ciento por ciento del tiempo. Quienes hoy triunfan en TC, TCP, TCM y TCPM están dedicados a full al automovilismo tomándolo de modo profesional desde los 12 años.

Belmartino 2001
Belmartino sobre el mismo auto de la peña La Martona aunque en 2001 y en Saladillo.



Lic. Matías Folgueira - [email protected]