
Alberto Matamoros, un multifacético del deporte, salta del trinquete a las pistas con gran velocidad
Jonatan Pedernera
La pelota paleta respeta la historia de las ciudades, a sus personajes y las distintas pasiones de los pueblos. Alberto Matamoros creció en Coronel Pringles, vivió en distintos lugares por su profesión de Ingeniero Mecánico y tras un parate de varios años, encontró en el Club Estudiantes su lugar para volver a pelotear como en la adolescencia.
Junto a Nicolás Proh, representan a la Primera ‘B’ en el Torneo Metropolitano y marchan anteúltimos en un año histórico para la disciplina de la ciudad, con nueve parejas compitiendo, junto a Cañuelas FC.
-¿Cómo se dio tu llegada al equipo de Estudiantes?
-Gracias a Nicolás Gelvez, quien además de canchero es un referente de la ciudad. Me fui adaptando al equipo de pelotaris y retomé a la actividad acá. Estudiantes es un club con gente muy linda, compartimos pelota paleta, asados y partidos de truco. El deporte está creciendo, hay grandes profesores y muchos chicos en las prácticas.
Al volante. Alberto despunta el vicio de los fierros y una vez por mes corre con el Club Automóviles Sport.
-¿Desde cuándo jugás a la pelota paleta?
-Desde los 9 años. Arranqué por mi papá, que me llevó. Competí en torneos provinciales y nacionales hasta los 18. Luego, empecé la universidad, dejé y volví el año pasado. Estuve más de tres décadas sin jugar.
-¿Qué tiene de especial este deporte?
-Es una práctica muy popular, casi todos los pueblos tienen una cancha antigua, con 80 o 100 años. Nuestros abuelos y padres nos llevaron a conocerlo, si bien no es tan popular como el fútbol, todavía se mantiene. Se juega muy rápido y permite la camaradería.
-¿Cómo te llevás con ‘Nico’ Proh, adentro y afuera de la cancha?
-De manera excelente, es especial, nunca te reprocha por algún error y eso es muy positivo. De los compañeros que tuve en toda mi trayectoria, es de los mejores. Siempre te alienta a mejorar.
-¿Cómo te desarrollaste en tu profesión?
-Soy ingeniero en la industria del petróleo. Viví en varias provincias, estuve en otros países en Sudamérica y en Estados Unidos. Me retiré de manera profesional en 2020 y me dedico a mi familia y hago mucho deporte, boxeo y también le dedico mucho tiempo a los autos clásicos, soy miembro del Club Automóviles Sport y corro una vez al mes.
-¿Cómo viviste esas experiencias en el exterior?
-Fue algo muy bueno, desde lo profesional y lo familiar. Si bien uno siente el desarraigo, rescaté muchas cosas positivas. Estuve cinco años en Estados Unidos y en Chile viví en el sur, en Punta Arenas. Uno se relaciona con distintas costumbres, ideas, y de esa manera uno se vuelve más empático.
-¿Qué se comenta en general de nuestro país?
-Nos ven como personas de mucha capacidad de resolución de problemas y rescatan al personal argentino. Valoran el potencial y el nivel de educación pública, que no es común ver en otros países.


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