“Mi gente y yo sabemos con qué recursos logramos ganar un campeonato nacional y participar en categorías caras”

Deportes 20 de junio de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
Ver galería linares y su primer auto de tc DODGE con logo
1 / 7 - 1988: primera experiencia de Linares en TC sobre una Dodge del equipo Brescia.

El automovilismo nunca fue un deporte al que todo el mundo pueda acceder no sólo por las aptitudes para el manejo, sino también y muchas veces sobre todo por limitaciones econó­micas. 

No obstante en los ‘80 y hasta mediados de los ‘90 lo recaudado con rifas y con las clásicas cenas de las peñas permitía al piloto en cuestión participar en cate­gorías de alcance nacional, métodos que hoy resultan insuficientes hasta para participar en categorías zonales. Este dato no hace más que ejemplificar sobre la profundización abrupta de aquella característica. 

Regionalmente no fueron pocos los pilotos que parti­ciparon en el automovilis­mo nacional como Pablo Sala, Mauricio Fernández, ‘El Conejo’ Moretti, ‘Ca­chencho’ Abdala, ‘Coco’ Fortunato y Néstor Apella en lo que hace a Lobos; Guillermo Del Barrio de Roque Pérez; Julio Krayde­berg de Saladillo; y natural­mente Juan Carlos Nesprías en Cañuelas por citar solo algunos casos. 

Pero ‘El Grandote de Cañuelas’ no fue el único piloto de estos pagos en incursionar en el automo­vilismo grande dado que Luis Linares también formó parte de aquel lote de privi­legiados. 

Primeros pasos 

Linares comenzó a rela­cionarse con el automovi­lismo como muchos: inte­grando un equipo en calidad de lavapiezas, en esta oca­sión en 1978 en el equipo de Pugliese de Fórmula 4. 

Como muchas veces su­cede, un día el cañuelense tuvo la oportunidad de su­birse a un auto de aquella categoría más que nada como un gesto del equipo hacia su labor dentro de la estructura. 

Tras aquella primera ex­periencia Linares rápida­mente logró apoyo econó­mico pudiendo debutar en la citada categoría en aquel mismo 1978, en una fecha disputada en la previa a las tandas de clasificación de la Fórmula 1 aunque, hablan­do de resultados, aquella participación lejos estuvo de ser auspiciosa. 

¿Qué sucedió? En la cuarta vuelta de la final Linares se despistó en ple­no curvón, accidente que tuvo como resultado su hospitalización. 

Para muchos aquel fuerte golpe hubiera sido suficien­te para decidir terminar con una carrera deportiva que estaba queriendo ini­ciarse, pero no fue el caso de Linares quien por el contrario alquiló otro auto retornando en la fecha dis­putada en Chaco corriendo, alternadamente, durante un año y medio junto a pilotos como ‘Tito’ Urretavizcaya, ‘Cachi’ Scarazzini, Gustavo Somi, Víctor Rosso y Juan ‘Manuelito’ Fangio, entre otros. 

Sport Prototipos 

Debido al encarecimiento de los costos de aquella categoría, el chasista Ale­jandro Díaz invitó a Linares a sumarse a una nueva di­visional que se estaba for­mando en ese entonces: la Sport Prototipo. La misma estaba compuesta por mo­nopostos carrozados por lo que a la fórmula que poseía el cañuelense y su equipo se le adaptó una carrocería sport. Corría el año 1985. 

“Por falta de presupuesto aquel primer año hicimos un par de carreras, en tanto que durante el ‘86 partici­pamos en seis de los doce compromisos encarando el ‘87 con muy buen presu­puesto y decididos a luchar por el campeonato”, afirma hoy Linares. 

El auto de aquella tem­porada no fue otro que el recordado sport prototipo cuadriculado, decoración ideada originariamente con el fin de poseer mayor can­tidad de espacios publici­tarios para vender a menor costo. 

Aquella temporada co­menzó en el circuito núme­ro 5 de Buenos Aires, fecha que tuvo como ganador a Linares al igual que la tercera que se llevó a cabo en el circuito número 9 del mismo escenario porteño.

Para mitad de temporada Linares poseía una ventaja en el campeonato de veinte puntos sobre su inmediato perseguidor ganando una competencia fundamental en Buenos Aires en una jornada realizada junto al TC, oportunidad en la que Nesprías fue uno de los pi­lotos de ‘la máxima’. 

Semejante campaña no podía terminar de otra ma­nera que no fuera con la obtención del campeonato, lo cual sucedió a dos fechas del final de la temporada en el desaparecido circuito de Estancia Chica. 

Fórmula 3, TC2000 y Turismo Carretera 

“Sentí que la de Sport Prototipo era ya una etapa cumplida por lo que con toda mi gente buscamos un nuevo desafío para el ‘88, por lo que decidimos sumarnos al TC2000 com­prando el Dodge 1500 que había sido de Enrique To­rriani”, rememora Linares. 

Mientras el equipo del cañuelense, encabezado por Díaz, reformaba el citado Dodge 1500, con el fin de no perder ritmo Linares se sumó al parque de la Fórmula 2, una categoría de mayor potencia y de mayores costos también. 

El sexto puesto logrado en su primera carrera en esta divisional motivó al cañuelense, quien participó durante varias fechas hasta que el equipo al cual le alquilaba el auto decidió cedérselo a otro piloto que, sencillamente, pagó un monto de dinero mayor en concepto de alquiler. 

Pero existieron otros mo­tivos que determinaron el alejamiento de Linares de esta divisional: “Poca gente seguía a esta categoría y al tratarse de monopostos no había mucho lugar para publicidades, por lo que decidimos inclinarnos a los autos con techo apostando todo al Dodge 1500”. 

Pero los cambios realiza­dos sobre el reglamento del TC2000 hicieron que todas las modificaciones y todo el trabajo llevado a cabo sobre aquel Dodge 1500 fuera en vano. 

“Ante este revés decidi­mos dar por terminado el proyecto TC2000 (N. de la R.: el Dodge 1500 fue vendido sin siquiera haber podido debutar sobre él) pasándonos al TC al al­quilar un Dodge blanco de Gustavo Brescia compar­tiendo equipo con Eduardo Ramos, Blaquier y ‘Cocho’ López”, detalló Linares re­cordando con exactitud lo sucedido en la temporada ‘88. 

En las primeras interven­ciones con este Dodge la mala suerte se hizo presen­te, por lo que reiteradas ro­turas dejaron al cañuelense a la vera de la pista. 

“Molino Cañuelas me donó un casco de Ford de­dicándonos entonces junto a Alejandro Díaz, a ‘Tito’ Marques y a los herma­nos Pereira, entre otros, a trabajar sobre aquel auto con el fin de ponerlo en pista participando mientras tanto, buscando mostrar las publicidades que nos seguían apoyando, dentro de la estructura de Brescia”. 

Resultados parciales alentadores y actuaciones aceptables en varias finales mantenían vivo el espíritu de Linares y los suyos, quienes mientras tanto con­tinuaban trabajando en el auto propio. 

Pero en el ‘89 y tras va­rias participaciones sin buenos resultados, se tomó la determinación de dejar de gastar dinero en alquileres con el fin de volcarlo en el auto propio corriendo, no obstante, como Invitado del lobense ‘Cachencho’ Abdala en una carrera de Dos Horas. 

Paralelamente Díaz había desarrollado una nueva sus­pensión progresiva para el Ford la cual ya había sido aprobada por Marchesi pero, una vez más, la evo­lución de la categoría hizo que todo lo realizado e in­vertido sobre este auto que­dara rápidamente obsoleto.  La historia volvía a re­petirse.

“Ante esta realidad tris­temente decidimos, ya en el ‘90, ponerle freno al proyecto esperando la apa­rición de alguna varita má­gica que nos salvara pero también era cierto que uno ya era otro, o sea ya tenía otras responsabilidades y menos tiempo por lo que todo se fue diluyendo”. 

Linares textual 

-“No hay nada que me saque el sueño y lo que no se dio no fue por inoperan­cia de uno o de mi gente, sino porque sencillamente no se pudo”. 

-“Mi gente y yo sabe­mos con qué recursos logra­mos ganar un campeonato nacional y participar en categorías caras”. 

-“Más de una vez mu­cha gente sacó plata del bolsillo para las gomas y de eso no me olvido, como así tampoco de aquellos que me compraron rifas o que asistieron a las cenas lo cual me permitió realizar lo que muchos anhelan: subir a un auto de carrera”. 

-“Gracias a la gente tengo una carrera deportiva ya que sin su apoyo, o sea por las mías, no hubiera podido hacer nada por lo que voy a estar eternamente agradecido”. 

-“El automovilismo es una etapa superada y la verdad no me quedó nada pendiente, salvo terminar de armar el Ford y correrlo aunque sea una sola vez, más que nada como una forma de agradecer a toda la gente que creyó en aquel proyecto”. 

-“Si bien sigo relacio­nado con mucha gente, no volvería a subirme a un auto de carrera aunque, no obstante, lo que uno a aprendido siempre está disponible para todo aquel pibe que quiera recibir un consejo”.


Lic. Matías Folgueira
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