
Narcóticos Anónimos: un espacio para combatir el flagelo de las drogas
El Ciudadano
Fernando tiene 45 años, aunque podría ser José porque el anonimato es una tradición que se respeta a rajatabla en el grupo, y habla de su pasado como si reviviera pesadillas. A su alrededor hay cuatro personas que lo escuchan en un silencio profundo y asienten como si supieran de qué se trata todo. Y lo saben.
Son las 20 de un martes y en un salón de la parroquia Nuestra Señora del Carmen, se celebra una de las dos reuniones semanales de Narcóticos Anónimos con su rutina habitual. Uno habla, el resto escucha. Se oyen relatos que rozan lo dramático, pero también lo insólito y cada uno de los participantes recibe las palabras como lo que son: testimonios para seguir en pie.
El formato de la reunión es simple: una presentación, una lectura, el testimonio de un miembro, luego una discusión abierta en la que cualquiera puede compartir sus logros, sus pensamientos o hasta sus temores más íntimos y siniestros.
Además, el primerizo se lleva números de teléfonos para recibir un acompañamiento y un llavero de bienvenida.
“No tenemos restricciones con las edades –explica Silvia, una adicta, con 26 años, 4 meses y 26 días sin consumir, como llevan ellos las cuentas- y el único requisito es el deseo de dejar de consumir. Damos sugerencias, no consejos, ni tampoco órdenes“.

Si bien no manejan estadísticas, desde los distintos grupos que trabajan en nuestra región se asegura que en los últimos años las consultas aumentaron y en general se trata de gente de la franja etaria que va de entre 20 y 40 años. En muchas ocasiones las realizan también los familiares de los enfermos.
En la reunión de Narcóticos Anínimos se cuentan anécdotas y hasta se comparten trucos para no caer en la tentación: alejarse de los bares, o de ciertos grupos no recomendables. Hay angustias, risas, llantos, y folletos con las recomendaciones a seguir.
La mayoría de las veces se trata de gente sin control. Una vez que se enciende la mecha de primer consumo, el cerebro se activa como una bomba y ya no existe nada que logre desactivarlo.
Narcóticos Anónimos ofrece un proceso voluntario, libre, gratuito y confidencial para buscar un estado de abstinencia completa a todo tipo de drogas. “El único requisito es querer dejar de consumir”, dicen.
Narcóticos Anónimos está en Lara 751, funciona los martes de 19 a 21 y los domingos de 10 a 12; El WhatsApp es 11-5047-162 o llamar al 0800-333-4720.


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