De jugador de vóley a caramelero profesional

Deportes 18 de mayo de 2020 Por El Ciudadano cañuelense
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1 / 7 - Como chef caramelero Jorge ha recorrido prácticamente todo Latinoamérica.

Resulta habitual en la esfera amateur del deporte que quienes compiten cada fin de semana naturalmente desarrollen paralelamente una actividad profesional o empleo con el que generan el ingreso necesario para vivir, dado que el deporte que practican no está asociado a un ingreso de dinero. Demás está decir que la práctica de la disciplina en cuestión está relacionada más al amor al deporte que a una necesidad monetaria.
Hacia fines de los noventa Jorge Avellaneda, quien trabajaba de pastelero en una panadería local, puso en práctica su amor por el vóley siendo uno de los principales actores en la puesta en marcha de la disciplina en aquel entonces bajo la órbita de la Sociedad de Fomento Los Aromos.
Ya retirado de las canchas y radicado desde hace unos años en Junín, Avellaneda se ha dedicado al ‘caramelo’ realizando verdaderas obras de arte que le permiten dictar seminarios a lo largo y ancho del país e incluso fuera de los límites de Argentina, efectuando además incursiones en la TV abierta como en el ciclo ‘Cocineros Argentinos’, por ejemplo.

Avellaneda, jugador de vóley
Hacia fines de los noventa Avellaneda junto a un interesante grupo de, en aquel tiempo, jóvenes entusiastas se acercaron a las instalaciones de la Sociedad de Fomento Los Aromos donde simplemente por placer descargaban sus ganas de jugar.
“Nos juntábamos en la Sociedad de Fomento de Los Aromos y empecé a notar que había talento, que había material como para competir aunque nos faltaba organización. Por ello, con Juan Giraldo decidimos organizarnos armando la primera Subcomisión de Vóley de aquella entidad por lo que en lo personal no solo formaba parte de ese cuerpo dado que también era técnico y jugador”.
“Estando en Los Aromos ganamos muchos torneos zonales hasta decidir sumarnos a una incipiente Liga de Vóley del Sur, donde varias veces llegamos a la final ganando incluso varios títulos”, recuerda Avellaneda desde su Junín actual.
“En aquel entonces formaban parte de toda esta movida Javier Sánchez, los hermanos Banegas, Eduardo Cenas, ‘El Tano’ Cirigliano, Gustavo Bertolucci, Gabriel Uhart, Alan Taverna, Bruno Mathieu y Orlando Zamora, entre otros”.
En forma paralela a este grupo, Los Aromos formó también un plantel femenino que al igual que el elenco masculino comenzó a competir en la Liga de Vóley del Sur (LiVoSur).
“Cuando se creó la LiVoSur no exigían cancha cerrada y por ello hemos jugado de local en el playón de Los Aromos enfrentando incluso al Racing Club de Avellaneda, por ejemplo, pero para la tercera temporada se comenzó a exigir canchas techadas por lo que tuvimos que buscar alternativas”, afirma el ahora caramelero, siendo así aquel hecho el puntapié para el arribo de todo este grupo al Cañuelas Fútbol Club (CFC).
“Planteamos esta situación a la Comisión Directiva de Los Aromos y nos fuimos muy bien de la entidad, arribando entonces al Club Cañuelas que en ese entonces no tenía vóley. Por suerte caímos muy bien en aquella Comisión Dirediva ‘Roja’ como así también en la Subcomisión de Básquet de ese entonces, que tuvo que ceder espacio para que nosotros podamos hacer lo nuestro”.
Bajo la esfera CFC aquel equipo no sólo se destacó en la LiVoSur ya a comienzos de los 2000, sino que además ganó varios campeonatos lo cual permitió dar un nuevo paso.
“Teníamos muy buen nivel al punto de considerar buscar una competencia de mayor nivel y nos pasamos a la Liga del Oeste, la cual tenía más equipos y de otra jerarquía. Recuerdo que llegamos a la final del torneo y si bien no logramos el título, clasificamos a la Copa 102º Aniversario La Unión, un gran torneo del que participaron todos los campeones y subcampeones de todas las ligas de la zona”.
Respecto a aquel torneo jugado en las instalaciones del Club Banfield, Avellaneda recuerda: “Fue una experiencia inolvidable, jugamos con equipos como Boca Juniors y Racing Club de Avellaneda”.
“Durante todos aquellos años trabajaba como pastelero por las mañanas en panaderías como ‘La Estrella’ o ‘El Sol’, entrenando por la tarde o la noche”, rememora el chef caramelero quien a pesar de vivir desde hace ya varios años en Junín, conserva su línea telefónica con prefijo 2226.
Pero en 2002 Avellaneda decidió independizarse al abrir una panadería en San Miguel del Monte, por lo que el tiempo disponible para el deporte cambió decidiendo finalmente alejarse de la práctica del vóley.
“En aquel entonces el equipo mayor de desarmó. Muchos se fueron a jugar a otros equipos e incluso algunos dejaron de jugar”.

Avellaneda, pastelero y caramelero
No conforme con el conocimiento que poseía en ese entonces, aquel ya ex jugador de vóley continuó capacitándose en el ambiente gastronómico: “Dentro de la pastelería seguí avanzando perfeccionándome en distintos países de Latinoamérica”. 
“Una vez recibido de chef pastelero en Capital Federal y cocinero profesional en La Plata abordé la faceta pedagógica enseñando incluso fuera del país con incursiones en Chile, Colombia, Venezuela, Perú, Ecuador, República Dominicana y Panamá, además de recorrer todo el país”, remarcó Avellaneda agregando: “El año pasado estuve en Punta del Este y este año tenía programado Lima (Perú), Viña del Mar (Chile) y Guayaquil (Ecuador) aunque por el tema pandemia naturalmente se suspendió todo”.
Avellaneda también formó parte del ciclo ‘Cocineros Argentinos’ por un período de dos años, con participaciones relacionadas no sólo a la pastelería en general sino también a lo concerniente al arte en caramelo.